Otra vez, hay que ponerle paños fríos a nuestra emoción por la liga y su etapa definitiva, para volver a arrancar desde cero.
Le pasó a varios equipos a lo largo de la temporada regular. Parecía que se encarrilaban, se alineaban las cosas para finalmente ganar algo de inercia, y el calendario de la FIFA ponía un alto. Triple fecha de juegos de selección, desgaste para jugadores, y en el caso de varios de ellos, retornos con golpes, molestias y cansancio. A volver a empezar desde cero.
Algunos lo usaron como justificación, algunos otros parecía no importarles demasiado, aunque se habló del tema cuando de pronto no les salieron las cosas sobre la parte final. Lo que es un hecho es que es algo con lo que se tuvo que lidiar, se sabía, fue molesto, pero ahí estuvo siempre y fue un obstáculo más en el camino.
Esta semana nos vuelve a pasar. La emoción de algunos de amarrar boleto sobre la hora, el alivio que tienen otros de no dejar escapar lo que se les estaba yendo de las manos, pasa a segundo término. Al menos diez días más tendremos que esperar, antes de que en la Liga MX vuelva a rodar la pelota. Me cuesta encontrar un momento más inoportuno para que esto vuelva a ocurrir, pero no me voy a quejar, apenas lo decía hace unas líneas, se sabía y así estaba programado.
Mientras varios vemos con emoción y expectativa los juegos de selecciones nacionales, varios técnicos verán en vilo lo que pasa. Poco les importará lo que diga el resultado, poco les llamará la atención lo que arroje la tabla después. Lo que cuenta, lo importante será que vuelvan todos sanos y salvos. Que el cansancio sea el menor posible y a esperar que se pueda retomar el rumbo que se llevaba, antes de que Infantino y los suyos pusieran alto a las ligas, para poder jugar sus tan amadas eliminatorias.
Nosotros no podemos quejarnos. Es cierto, nos cortan de tajo esa emoción que se venía sintiendo por la parte final de la campaña, aunque es cierto que es una emoción diluida, producto del saber que tantos y tantos logran meterse a la “Fiesta grande”, aunque desconozco si el término ya puede empezar a usarse desde la fase de repechaje. Pero lo que es un hecho, es que nos podremos distraer con lo que las selecciones representan, y en el caso particular del Tri, el duelo directo contra los dos equipos más complicados del área, y además como visitante.
Así que otra vez, ya nos acostumbramos, pero a ponerle paños fríos a nuestra emoción por la liga y su etapa definitiva, para volver a arrancar desde cero. Con la complicación ahora, de que no hay margen de error, de que se tendrá que comenzar lo más afinado posible porque caer significa irse de vuelta a casa. A elevar plegarias, para que los que se quedan no se enfríen, y los que se fueron vuelvan en las mismas condiciones. Así es esto. No hay de otra.
