Matías Soulé fue el encargado de abrir la cuenta este lunes para Roma ante Genoa por la fecha 17 de la Serie A.
El delantero argentino llegó al gol de una forma particular, con mucho olfato para estar donde tenía que estar. Un rechazo de la última línea de la Loba derivó en un cabezazo hacia atrás de un defensor, que lo puso mano a mano contra el arquero Sommariva.
El zurdo controló con el muslo, abrió el pie y definió buscando el segundo primer palo. Tuvo suerte porque su remate se desvió en el pie de un defensor y descolocó al guardameta, pero poco le importó.
