El gran desafío de Iraola: guiar a un Liverpool sumido en la incertidumbre

Cuánto pueden cambiar las cosas en un año. Al principio de la pasada temporada, y tras el mercado de pases de mayor gasto de la historia de la Premier League, la pregunta era si Liverpool no solo iba a poder defender el título, sino cuántos más iba a ganar. El panorama no puede ser más distinto hoy, tras una temporada sin trofeos, el despido de Arne Slot entre disputas con jugadores e hinchas y la salida de su ídolo moderno, Mohamed Salah.

Andoni Iraola, el elegido para reemplazar al neerlandés, llega en un contexto sumamente incierto, donde además tuvo un mercado de pases con poca actividad y con grandes cambios en la cúpula dirigencial del club. Pero si algo demostró en sus históricas campañas en Bournemouth es una capacidad para adaptarse de gran manera a lo que tiene a su disposición.

Liverpool y un plantel que sigue desbalanceado

Cuando los Reds salieron a jugar la pasada temporada con importantes inversiones en jugadores como Jeremie Frimpong, Hugo Ekitike, Florian Wirtz y Alexander Isak, en un equipo que se acababa de consagrar campeón de Inglaterra, parecían no tener quien pudiera frenarlos en el ataque. En su lugar, estas operaciones expusieron un severo problema en la defensa y la mitad de la cancha, a medida que el plantel quedó muy mermado frente a una ola de lesiones y malos rendimientos de sus titulares habituales.

Aún así, los esfuerzos del club por resolver esta problemática pueden dejarlos todavía vulnerables. Donde más se han movido es en la zaga central, donde intentaron aplacar la salida de Ibrahima Konaté con dos apuestas en el joven Jérémy Jacquet y Ronald Araújo, ante la esperanza de que un préstamo fuera de Barcelona lo reconecte con su mejor fútbol.

Entre ambos y el juvenil Giovanni Leoni, que sigue en recuperación de la rotura de ligamentos cruzados que sufrió la pasada temporada, tendrán la misión de acompañar a un Virgil van Dijk que, a sus 35 años, sigue siendo un líder ejemplar, pero cuya lectura comenzó a mostrar falencias en el último curso. Solo el tiempo dirá si la apuesta rinde frutos.

En cambio, el panorama en el mediocampo es todavía menos claro. El único movimiento de Liverpool en su zona más vulnerable hasta la fecha podría ser una salida, la de su "navaja suiza" Curtis Jones, pronto a pasar a Inter. Si los Reds no se mueven por otro refuerzo en esa zona, Iraola tendrá que apostar en que Dominik Szoboszlai siga en el nivel superlativo que acarrea, que Ryan Gravenberch se mantenga sano y, en particular, que Alexis Mac Allister mejore considerablemente su producción.

Iraola, un experto en mejorar a sus jugadores

En parte, el bajo movimiento en el mercado se explica con los fuertes cambios a nivel dirigencial que está atravesando el club, en especial con la salida de Michael Edwards, CEO de fútbol del conglomerado que lo controla, y la compra de un importante paquete minoritario por parte de un consorcio encabezado por el multimillonario Jeff Bezos.

Por fortuna, una de las últimas decisiones de Edwards podría ser determinante para atravesar este presente incierto. En Iraola, Liverpool contrató a un entrenador que no solo tiene un estilo de juego mucho más agresivo en la presión y veloz en el ataque, que se asimila a lo que tanto hinchas como varios jugadores no encontraban en su predecesor, sino que también demostró una habilidad notable para mejorar el rendimiento individual y colectivo de sus jugadores.

El vasco, después de todo, viene de una experiencia exitosísima en Bournemouth, un club donde mejoró su puesto en la liga en cada año en el que estuvo a pesar de que sus figuras eran consistentemente vendidas a clubes más fuertes. En su primer año consiguió que Dominic Solanke convierta 19 goles en la Premier League tras varias temporadas decepcionantes, lo que le valió una venta millonaria a Tottenham. Lo suplió con el aporte colectivo de Justin Kluivert y Evanilson, otros dos jugadores sin grandes reflectores sobre ellos, y con la espectacular aparición de Eli Junior Kroupi en el último curso.

En la defensa, la transformación es aún más exagerada. Luego de un año en el que finalizó noveno en la liga, el mejor puesto histórico del club, fueron vendidos Illya Zabarnyi, Dean Huijsen y Milos Kerkez, tres de sus cuatro defensores titulares, con lo cual algunos incluso vaticinaban una pelea por el descenso. Nada más alejado: con pocas piezas nuevas, como Adrien Truffert y Bafodé Diakité, el español guió a los Cherries a una posición aún mejor en el sexto lugar, quedando a las puertas de jugar la Champions League.

De este modo, más allá de los problemas que Liverpool todavía debe resolver en su plantel, la expectativa es que Iraola pueda mejorar considerablemente lo que tiene. Se reunirá con Kerkez, una de sus piezas clave en su anterior club, y podrá contar con al menos un nuevo extremo en Víctor Muñoz, pendiente de si los Reds pueden llegar a un acuerdo con PSG por el francés Bradley Barcola, llamado a reemplazar a Salah. Será un año de reconstrucción y de paciencia, pero el elegido para liderarla parece ser el correcto.