<
>

LaLiga versus la Superliga

Hace más de 20 años existía una propuesta de reforma a la competencia europea tan parecida a la que ahora se sugiere

Los que han estado en el fútbol por muchos años o que tienen muchos años con el fútbol estando en sus vidas, conocían ya de la Superliga, Conocían de sus motivaciones, quienes la impulsan, por qué lo hacen y el propósito central de sus intenciones. Fue a fines de los años 90 que apareció Rodolfo Hecht, propietario de Media Partners, la empresa que fundó en 1992 después de haber trabajado para los Agnelli en Fiat y con Silvio Berlusconi en Fininvest. Seis años más tarde, en 1998, presentó la Superliga.

La competencia de Hecht y Media Partners prometía triplicar los ingresos de los equipos participantes. Una Superliga con 32 equipos divididos en dos grupos. La mitad de los equipos serían los fundadores de la competencia y recibirían acceso a la misma basándose en los resultados obtenidos en los diez años previos al arranque de la competencia. Con su participación garantizada por tres años continuos. Los otros equipos llegarían de los campeones de dieciséis ligas de otros países europeos.

Divididos en dos grupos de 16 equipos con la mitad de los “fundadores” en cada grupo. Jugarían 15 partidos, los primeros ocho de cada grupo jugarían los octavos de final. Hecht planteaba otra competencia, la ProCup, una especie de segunda división. Todos entrarían a estos dos torneos basándose en el mérito deportivo. El financiamiento llegaría de la comercialización de los derechos de televisión. Esta idea arrancó con el propósito de lograr que los clubes más importantes pudieran generar más ingresos de las competencias europeas.

Hace más de veinte años que los clubes más grandes de Europa buscan un formato de competencia y un modelo económico que les genere más recursos. Aquello de MediaPartners y la idea de Rodolfo Hecht sigue dando vueltas. Revisándola, no parece descabellada. Hay fundadores, como ahora, cuyo acceso privilegiado sin embargo es basado en el mérito deportivo. Ahí donde se sostienen los principales cuestionamientos de quienes han motivado que este, más agresivo intento por reflotar la Superliga, se esfume en apenas horas.

Llegado el momento de recoger los escombros del atentado de “la banda de los doce”, el presidente de La Liga de España habló ante la prensa. Tras una reunión con los 39 clubes de Primera y Segunda división de España que no fueron invitados a formar parte del proyecto de la Superliga y acompañado por los presidentes del Villarreal, Valencia, Betis, Sevilla y Levante, Tebas rechazó enérgicamente la creación de la Superliga y decretó que “hemos terminado con ella”.

Tebas sabe que esto no es nuevo, que ha pasado antes, no con la voracidad de ahora, pero ha pasado. El fútbol europeo tiene que encontrar un punto de equilibrio desde el cual se puedan atender las peticiones de todas las partes. “Ahora se constituye en una compañía mercantil. La petición de más ingresos que hacen estos clubes nace de otro problema. Si das más ingresos a estos clubes, sus jugadores en vez de seis Ferraris van a tener siete” me contestaba Tebas en su comparecencia. “El problema del fútbol hoy es más un tema de control de gastos en este nivel de clubes, que de ingresos. El mercado lo inflan. No estamos para más ingresos. Que estos clubes racionalicen sus gastos”.

Fue Tebas quien se refirió a los fundadores de la Superliga como “clandestinos gurús de la Superliga de PowerPoint”. Un tono replicado por el presidente de la UEFA y que el presidente del Real Madrid condenó por su agresividad. Ante la necesidad de un dialogo que logre acuerdos urgentes para salir de esta crisis, le pregunté a Tebas si esta reacción suya podría impedir el arranque de una negociación: “dialogo hubo hasta el viernes (16 de abril) que hubo una reunión de concejo de la ECA (European Clubs Association) y todos estos clubes votaron a favor de la reforma que proponía la UEFA a la Champions. Es más, al día siguiente hubo reunión del comité de competición de UEFA y también fue aprobado. Estos mismos clubes liderados por Agnelli y Florentino Pérez, porque ahí estaba Pedro López (en representación de Florentino Pérez) habían votado por la reforma de Champions y de pronto salen con la nota de la Superliga. Si dialogar es dar lo que piden, no”, concluye.

El presidente de La Liga ha creído que desde la clandestinidad en la que se han manejado los doce equipos de la Superliga, haciendo cosas “a escondidas”, evidencian que lo que pretendían no era algo “bueno para el fútbol”. Pensar en una negociación a estas alturas le parece “cínico”. Podría ser desfachatado a la luz de los hechos recientes, pero es necesaria. Es evidente que es necesario atender las necesidades que hacen surgir una vez más a la Superliga. Si ya en 1998 existía una propuesta de reforma a la competencia europea tan parecida a la que ahora se sugiere, es urgente hablar. Formada como ahora, esta Superliga se ha muerto. Lo que sigue vivo es el problema de administración de los ingresos en el fútbol.