Fallece Josep Lluis Núñez, expresidente del Barça

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BARCELONA -- José Luis Núñez, presidente del FC Barcelona entre 1978 y 2000, falleció este lunes en Barcelona, a los 87 años y después de una larga enfermedad.

Ganador por sorpresa de las elecciones a la presidencia el 6 de mayo de 1978, Núñez lideró el crecimiento social y deportivo del club azulgrana, convirtiéndole en uno de los más poderosos del mundo a través de una gestión tan controvertida como exigente desde un punto de vista económico y social y que vivió su eclosión deportiva a partir de 1988, cuando en una decisión desesperada por su debilitada posición ante la hinchada fichó como entrenador a Johan Cruyff.

Empresario con nula ascendencia en círculos barcelonistas antes de presentarse a los comicios presidenciales de 1978, Núñez revolucionó la gestión, a todos los niveles, de un club atrapado en la nostalgia, que solamente había conquistado un título de Liga entre 1960 y 1974 y que soportaba una inmensa deuda económica, para sanearlo de manera impecable y siendo un adelantado a su tiempo en la explotación de vías de financiación.

Nacido en Barakaldo, conquistó el mando del Barça en unas elecciones polémicas en que se impuso al candidato favorito, Ferran Ariño, y se mantuvo en la presidencia hasta en cinco ocasiones, tres de ellas sin oposición y en las otras dos ocasiones (1989 y 1997) ganando los comicios con una innegable mayoría.

Saneado el club en su aspecto económico, Núñez mantuvo hasta el último momento una obsesión firme: mantener al Barcelona al margen de cualquier control político y mediático exterior, lo que le granjeó no pocas batallas y enemigos.

Su final comenzó a fraguarse con la aparición de un grupo opositor (Elefant Blau) en el que se destacó la figura de Joan Laporta, años después presidente, y que acabó motivando su dimisión en el verano del año 2000, dejando un club instalado en la opulencia económica y con un patrimonio propio impensable a su llegada.

Su marcha contabilizó un total de 176 títulos para el club en sus secciones profesionales (27 en fútbol) y dejó un legado especial: si llegó a un club que vivía a la sombra del Real Madrid, lo abandonó convertido en una entidad de referencia en todo el mundo.

EL COMIENZO

Su desembarco en el club no fue todo lo feliz que cabía suponer. Venció las elecciones con el lema ‘Por un Barça triunfador’ pero no ganó la Liga hasta siete temporadas después, a pesar de los grandes desembolsos en fichajes, con el de Maradona en 1982 (el más alto de la historia) en el primer plano.

Su primera temporada se cerró con la conquista de la Recopa de Basilea en 1979, en el mayor desplazamiento de aficionados visto hasta entonces y llevando hasta 30.000 aficionados hasta Suiza, pero hasta 1984 desfilaron por el banquillo hasta siete entrenadores que apenas lograron dos Copas del Rey dos Recopas.

INNOVADOR

Personaje controvertido y de gran protagonismo mediático en primera persona, Núñez fue el primer mandatario del deporte español que se enfrentó a las televisiones reclamando ingresar dinero por las transmisiones, llegando a provocar que no se televisaran partidos, pagando un alto precio en su popularidad por ello pero, a la vez, siendo quien logró ese paso para todos los clubs.

Fue también clave en el mundo desconocido entonces del ‘merchandising’, lo que le dio al Barcelona grandes beneficios atípicos y consiguió el favor general de los socios del club, a quienes supo dirigir de manera sutil pero clara. Bajo su mandato se construyó el Miniestadi, se amplió en dos ocasiones el Camp Nou y se creó el Museo del club en el propio Camp Nou, siendo hoy uno de los espacios más visitados de toda Cataluña. Más tarde compró los terrenos donde hoy se levanta la Ciudad Deportiva y gracias a los excelentes contratos de televisión consiguió que los socios nunca tuvieran que hacer frente a los grandes desembolsos realizados por la entidad.

EL CRUYFFISMO

Después de no pocas aventuras fallidas con entrenadores y el fiasco de la final de la Champions de 1986 en el plano, la salida de Venables provocó el fichaje de Luis Aragonés, que solo se mantuvo entre septiembre de 1987 y mayo de 1988 en el cargo… Cuando todo cambió.

Si económicamente su gestión fue impoluta, socialmente Núñez vivió siempre una presidencia bajo el foco, con una oposición, más o menos organizada, que provocó grandes polémicas y que, tras el conocido como ‘Motín del Hesperia’ en que la plantilla en pleno pidió su dimisión por un conflicto con Hacienda, le llevó a una decisión que acabaría significando el gran cambio deportivo en el Barcelona.

En mayo de 1988, cuando su popularidad estaba bajo mínimos, tomó la determinación de fichar Johan Cruyff como entrenador. El holandés, que había abandonado el club diez años antes (justo coincidiendo con su llegada a la presidencia), se convirtió en el clavo ardiendo al que se agarró Núñez para salvar el cargo. Y a partir de ahí, todo cambió para siempre.

A pesar del difícil comienzo y explosivo final de Cruyff en el banquillo, su labor como entrenador cambió los cimientos deportivos del Barça y convirtió al equipo, y a la cantera, en un modelo a imitar por todo el mundo. Logró la ansiada Champions en 1992 y en una relación tan difícil como fructífera con el presidente el Barcelona creció de manera exponencial a todos los niveles.

EL FINAL

El despido del holandés, en mayo de 1996, provocó un auténtico terremoto social alrededor del Camp Nou, un divorcio a todos los niveles que fue minando la popularidad de Núñez, enfrentado a diversos grupos opositores que alcanzaron el cenit durante la primera etapa de Van Gaal como entrenador.

El holandés, antídoto de Cruyff y sucesor de Bobby Robson en el banquillo, conquistó dos Ligas pero fracasó en la Champions. La eliminación a manos del Valencia en la semifinal de 2000 se sumó a una inspección de Hacienda y a la presión de un entorno cruyffista que provocó que en mayo de aquel año anunciase su dimisión irrevocable.

Dejó atrás 22 años que cambiaron al club para siempre. Ya retirado de la escena fue encarcelado, acusado de sobornar a inspectores de Hacienda y falsear documentos. Su figura, sin embargo, siempre permanecerá con letras mayúsculas en la historia del Barça.