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Ferran Torres, de fichaje estelar a jugador secundario en el Barcelona

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BARCELONA -- Ferran Torres sigue sin despegar en el Barça y diez meses después de su llegada al Camp Nou, convertido en el fichaje más caro del club azulgrana de un futbolista español, se sabe muy a su pesar y de la defensa a ultranza que recibe desde el vestuario en la diana de la crítica.

Suma desde su debut el 12 de enero en un Clásico de Supercopa (que perdió el Barça 2-3) 37 partidos de azulgrana, 28 como titular y apenas 14 completos, en los que ha marcado nueve goles, dejando la sensación de estar tan comprometido con el juego como apresurado y falto de acierto para mostrar unos números todavía alejados de lo esperado atendiendo a la inversión que hizo el club por él.

"Es un futbolista de otro nivel, espectacular. Cómo entiende los espacios, se asocia, no pierde balones, es de un nivel top . Un fichaje espectacular y una maravilla de futbolista", le elogió sin reservas Xavi Hernández allá por el mes de febrero, cuando tras sus primeros ocho partidos a sus órdenes y habiendo marcado dos goles ya empezaba a despertar dudas en el entorno del club.

Con el paso de los meses la situación no ha mejorado. El fichaje de Raphinha, la renovación de Dembélé y la recuperación de Ansu Fati, más allá de Memphis Depay, han provocado una competencia por acompañar a Robert Lewandowski en el ataque en la que Ferran ha sido la mayor de las veces el futbolista perjudicado. Xavi, esta temporada, le ha utilizado más como revulsivo que como titular (solo tres titularidades en los primeros trece partidos oficiales del curso) y apenas ha disputado un 29 por ciento de los minutos totales del equipo. Muy poco para lo que de él se esperaba.

De hecho, entre los delanteros de la plantilla azulgrana solamente Memphis, que está de baja por lesión desde septiembre, ha jugado menos que él y aunque en el Clásico del Bernabéu su salida al césped coincidió con los mejores minutos del Barça y fue el autor del gol que devolvió la esperanza al equipo, el global de su rendimiento se ha mantenido por debajo de las expectativas.

Su precio, 55 millones de euros fijos más unos variables de otros 10 millones, no han jugado a su favor durante todo este tiempo. A pesar de su juventud (22 años) su llegada al Barça nunca fue entendida como una apuesta de futuro sino, al contrario, como un jugador que debía, debe, marcar las diferencias en ataque y acercándose ya a sus presencias respecto al Manchester City (43 partidos entre septiembre de 2020 y septiembre de 2021)sigue sin convertirse en la referencia ofensiva que algunos suponían.