El entrenador manudo remontó un 2 – 0, que al final se quedó en empate luego que el Monstruo anotara en el último minuto
Óscar Ramírez salió fortalecido del empate, pero en la Liga hay un teoría, el Machillo está intrigado sobre cómo Saprissa detectó y explotó los puntos débiles de su equipo desde el inicio.
Paulo Wanchope le respondió con contundencia.
El 3-3 entre Saprissa y Alajuelense dejó mucho más que goles en el Ricardo Saprissa. Apenas terminó el duelo de ida por la final de segunda fase, el técnico rojinegro, Óscar Ramírez, soltó una declaración que encendió el debate: según el “Macho”, Saprissa sabía demasiado… quizás demasiado.
“Nos atacaron justo donde éramos más débiles. Eso me suena raro”, dijo Ramírez, dejando entrever que pudo haberse filtrado información desde el interior del camerino manudo. Aunque también abrió la puerta a otra explicación: “Si fue que Paulo (Wanchope) lo logró a través del estudio, lo reconozco y lo alabo. Pero si fue por otra vía, entonces hay que tener cuidado”.
El técnico alajuelense señaló que Saprissa manejó con precisión los cambios de frente y anticipó movimientos que él pensaba reservados. La duda quedó sembrada, aunque su discurso también incluyó autocrítica y valoración positiva de la reacción liguista: “Llegamos más a zona de definición, hubo rebeldía. Nos queda el segundo tiempo”.
Consultado por las sospechas de su colega, Paulo César Wanchope no se anduvo con rodeos.
“Óscar no es el único que estudia y analiza. Que Mariano (Torres) haga cambios de orientación no es ninguna sorpresa. Es lo mínimo que debe hacer un entrenador”, respondió con firmeza el timonel morado, visiblemente incómodo con la insinuación.
El fuego cruzado quedó instalado en la antesala del partido definitivo. Y mientras uno deja entrever sombras, el otro se escuda en el trabajo y la preparación. El clásico se juega también fuera de la cancha.
