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Platense y Peñarol empataron 1-1 por la cuarta fecha de la Fase de Grupos de la CONMEBOL Libertadores 2026 en el estadio Ciudad de Vicente López. El Calamar tenía la chance de asegurarse un lugar en octavos y el Carbonero corría el riesgo de quedar eliminado de manera temprana.
El clima de Buenos Aires parecía atentar contra un espectáculo deportivo. El frío y la llovizna fina podrían haber aplacado el entusiasmo de los simpatizantes del local y del Carbonero, pero ponían mucho en juego y, como manda la historia, los enfrentamientos entre argentinos y uruguayos siempre son tentadores.
Desde la previa se sintió la noche de Copa que se venía. Los fanáticos del Manya agotaron las entradas e ingresaron temprano a su tribuna para darle inicio al famoso, y tan extrañado en Argentina, “duelo de hinchadas”.
En tierras albicelestes es poco frecuente encontrarse con partidos con ambas parcialidades y cuando las Copas ofrecen la llegada de visitantes suelen ser pocos los viajeros provenientes de otros países sudamericanos. Los gigantes de Chile y Paraguay son los únicos que asoman como competidores a la presencia de seguidores de Nacional y Peñarol. Los dos grandes de Uruguay acostumbran a llenar de color los estadios de Buenos Aires. Esta estuvo lejos de ser la excepción: 3000 aurinegros llenaron la popular.
Como repasábamos, ese pícaro y entretenido cruce entre hinchas del Calamar y el Carbonero inició desde temprano y continuó durante el partido, el entretiempo y hasta luego del pitazo inicial. Canciones cruzadas y chicanas futboleras predominaron en la noche de Vicente López.
El partido ayudó a que este clima de tensión se sostenga. Platense se mostró como un equipo complemente entregado al sacrificio y Peñarol dejó claro no esquivar cada roce o jugada de contacto. Es que había mucho en juego. El local sabía que si se llevaba los tres puntos la clasificación ya estaría sellada y la visita conocía que una derrota le pondría fin a la ilusión de jugar los octavos de final.
Platense: sensación agridulce, pero ilusión intacta
Si uno piensa en que el Calamar, que disputa por primera vez la Libertadores, comenzó perdiendo ante uno de los gigantes del continente podría concluir que la igualdad merecía un festejo, pero no fue tan así.
En sus mejores minutos, Platense fue mucho más superior a su rival que Peñarol cuando tuvo el control del partido. El local desperdició varias oportunidades claras y dejó escapar la chance de no tener que concretar su pasaje a la próxima ronda fuera de casa, ya que sus dos últimos cotejos serán en Bogotá y Sao Paulo.
Más allá de no haber logrado el objetivo, los hinchas valoraron el esfuerzo y el buen nivel de un equipo que volvió a dar la talla desde el juego y la actitud.
Además, como si fuese poco estar segundo a dos fechas del cierre, Platense ya se aseguró – de mínima – un lugar en los playoffs ante un segundo de CONMEBOL Sudamericana.
Peñarol: reproches y una mínima esperanza viva
El Carbonero sigue sin ganar en esta edición de la Copa Libertadores y acumula ya ocho encuentros sin lograr sumar de a tras entre ambas competencias. Teniendo en cuenta estos datos se hace difícil esperar que se imponga como local ante Corinthians e Independiente Santa Fe.
Conseguir victorias en sus últimos dos cotejos es indispensable, ya que Platense tiene siete unidades y el conjunto uruguayo – al igual que el colombiano – nada más sumó dos. Sin embargo, los seis puntos que quedan en juego podrían no ser suficientes si el Calamar suma en Brasil al visitar a Corinthians. La esperanza está, pero por ahora se ve lejana.
Y algo de eso tiene que ver con la despedida de los hinchas a los jugadores en Vicente López. Pese a que se acercaron a la popular y hasta algunos juntaron sus palmas a modo de pedido de disculpas, los simpatizantes del Carbonero mostraron un descontento que viene de arrastre.
