SANTA CLARA -- La importancia de ganar en el primer partido es una de las verdades más conocidas de los torneos como la Copa América Centenario. Comenzar con un triunfo no sólo sirve para sumar puntos y confianza, sino también para dejar atrás las dudas que puedan traerse de los días previos y para acomodar el equipo desde el éxito inicial. Por eso, esta victoria contra Chile es fundamental para la Selección Argentina y tiene todavía más trascendencia porque se logró sin Lionel Messi.
Por el rival y por las circunstancias, ganar en el Levi's Stadium era algo muy necesario para el equipo de Gerardo Martino. Aunque no se puede hablar de revancha porque una final es incomparable con cualquier otra instancia, el fantasma de la derrota por penales en Santiago sigue presente y debía ser exorcizado para olvidar esa frustración de una vez por todas. Eso se cumplió y ahora se puede mirar hacia el futuro de frente y sin temores. Sin embargo, está claro que no sólo el resultado debe ser analizado, sino también el rendimiento colectivo e individual.
Argentina ganó porque pegó en los momentos justos y luego supo controlar el partido. Fue superior durante casi todo el juego y comprendió cuándo presionar bien arriba y cuándo hacerlo desde más atrás. Además, pudo sostener esa presión durante más tiempo y también mejoró en el retroceso, que era una de las grandes preocupaciones del entrenador. En este último punto, hay un nombre propio para destacar: Nicolás Gaitán.
El jugador de Benfica tuvo una muy buena actuación y solucionó uno de los grandes problemas que tenía este equipo: la falta de intensidad en la derecha del ataque. Allí, Gaitán expuso todo su sacrificio para volver y eso le quitó responsabilidades a Gabriel Mercado, que por esa razón fue otro de los puntos altos del Seleccionado. Ese sector de la cancha pudo no haber sido determinante en el resultado, pero sí en el rendimiento colectivo.
Entonces aparece la duda: ¿será Gaitán quien le deje su lugar a Messi cuando regrese? La respuesta que sale más fácil es afirmativa, porque de esa manera el capitán jugaría por derecha y Angel Di María regresaría a la izquierda. Sin embargo, lo hecho por el ex jugador de Boca en este debut puede hacerle cambiar de opinión a Martino, quien vio cómo uno de sus grandes problemas se solucionaba. Además, se suma la gran tarea de Di María, quien estuvo más activo por la izquierda.
Está claro que Argentina ganó el partido más importante de la primera fase y, aunque no se puede aventurar nada, el camino parece libre para ganar la zona. Ahora, el cuerpo técnico tiene algunos días hasta el partido contra Panamá en Chicago para analizar las virtudes que mostró la Selección en Santa Clara y decidir por quién jugará Messi. Por supuesto, la exigencia de los encuentros contra los panameños y Bolivia no será la misma de la del debut y por eso quizás el interrogante de la presencia de Gaitán puede ser respondido más fácil.
Al Albiceleste mostró su mejor cara en el segundo tiempo, cuando Banega se acomodó y asumió el liderazgo futbolístico, que era lo que necesitaba el conjunto. El mediocampista de Sevilla tomó la batuta y Di María desequilibró desde su talento individual. Los goles llegaron gracias a la conexión entre ambos y desde la izquierda. Del otro lado, Nico Gaitán luchaba y jugaba en partes iguales y justificaba su inclusión como titular.
Chile, en tanto, se mostró impreciso en el primer tiempo y no pudo reaccionar después de los goles. Hasta el 2-0, el juego fue intenso y la Roja compitió, aunque nunca inquietó demasiado. Alexis Sánchez sólo intentó mediante arrebatos individuales y Arturo Vidal nunca encontró su lugar en la cancha. Tuvo más la pelota y completó muchos más pases, pero careció de decisión y, como dijo Juan Antonio Pizzi, perdió "con justicia".
Ever Banega fue el jugador que pretende Martino durante todo el segundo tiempo. En la primera parte se lo vio perdido y su función de líder futbolístico la cumplió Mascherano. El hombre de Barcelona fue eje de cada uno de los avances y terminó como el argentino con mayor cantidad de pases. En el complemento, el equipo atacó mejor y en eso tuvo mucho que ver la tarea de Banega, quien se soltó y logró formar una sociedad muy productiva con Di María, tanto en los números (marcaron los goles) como en el desarrollo del juego.
En definitiva, la Selección tuvo un debut correcto y dejó sensaciones positivas. Una de ellas es que puede jugar y ganar sin Messi y que Gaitán está listo para ganarse un lugar entre los once incluso después del esperado retorno del mejor del mundo.
