Bayern Munich coronó con la UEFA Champions League su triplete y James Rodriguez, uno de los jugadores del equipo bávaro en la temporada pasada, vio los festejos desde bien lejos de Lisboa por su propia decisión.
Karl-Heinz Rummenigge usó cuatro líneas para anunciar la despedida de James Rodríguez de Bayern Munich en junio de 2019. Acompañó el agradecimiento con sus logros, incluida las semis de Champions y reservó la última para desearle “todo lo mejor para su futuro".
La petición de no ejecutar la opción de compra por 42 millones de euros la hizo el mismo colombiano. La tentación de Real Madrid fue más fuerte y dejó el equipo alemán con el que jugó 67 partidos, marcó 15 goles y ganó cinco títulos.
El destino jugó sus cartas y James encontró una mano desfavorable en el comienzo de su regreso a España con la que además afrontó el resto de la temporada. Se encontró de nuevo con Zinedine Zidane, lo persiguieron las lesiones, pidió no ser más convocado, levantó la voz para desahogarse y como si fuera poco, Bayern Munich ganó su sexta UEFA Champions League.
El equipo alemán valoró sus condiciones futbolísticas. “James hizo una importante contribución a todos estos éxitos”, explicó Rummenigge. Sin embargo, el colombiano elevó su apuesta por el escudo que más quiere. Los alemanes pasaron la página rápido y encontraron en Leon Goretzka al mejor hombre para su puesto en el mediocampo. Ganó todo lo que disputó. El nuevo campeón levantó invicto el título en Lisboa. Una máquina de fútbol que además terminó con el triplete de la temporada con la Bundesliga y la Copa de Alemania.
En su palmarés, James suma la conquista de la liga española con Real Madrid en esta campaña, pero no la disfrutó. Jugó ocho partidos y se mantuvo al margen de los festejos y de la foto con el título.
Quizá sin necesitarlo, James lanzó una moneda al aire. El sello de la derrota lo acompañó sin piedad con los merengues, pero también guardó una amargura más: le mostró otra foto de campeón en la que está ausente.
