Paris Saint-Germain se consagró bicampeón de la UEFA Champions League tras vencer a Arsenal por penales en una final poco lúcida pero muy cansadora, en la que el cansancio terminó siendo protagonista.
12 de las últimas 14 finales de la competencia que llegaron al alargue se definieron en los penales. Solo hubo dos excepciones, con Barcelona y Real Madrid campeones en 1992 y 2014, respectivamente.
En el Puskás Aréna de Budapest, donde el equipo de Luis Enrique levantó su segunda Orejona al hilo, quedó claro por qué: la tensión de 90 (120) minutos muy exigentes, que encima cierran una temporada que cada vez tiene más partidos y menos períodos de descanso, y el miedo a perder, a quedarse tan cerca de la gloria, hicieron mella en un partido en el que no hubo altos puntos individuales ni juego fluido.
Arsenal, que buscaba su primera Champions, esperó mucho. Le cedió la pelota a PSG y aguardó agazapado, prácticamente sin sufrir. Pero el elenco parisino tampoco se la jugó y, con un partido largo por delante y un rival que salió decidido a cortarle los circuitos de juego, no tuvo la ambición de otros días, como en la memorable serie de semifinales con Bayern Munich.
El cansancio, un factor en Budapest
El ritmo del alargue fue ajeno al de dos equipos top del fútbol mundial. Paris Saint-Germain mantenía la pelota sin romper la línea defensiva rival y Arsenal, ya decidido a esperar los penales más allá de un soñado contragolpe o un aislado centro al área, aguantaba.
Pero la explicación era muy clara: a ambos equipos les pesaron los 120 minutos. La primera muestra de esto en el campeón fue la decisión de Luis Enrique de reemplazar a Khvicha Kvaratskhelia, quizás el mejor jugador de la temporada en el PSG, a los 83 minutos.
Poco después, en el tiempo añadido, el que salió fue Ousmane Dembélé, el vigente ganador del Balón de Oro y el autor del gol del empate, que había llegado con lo justo al partido, tras superar una lesión muscular en el isquiotibial derecho.
Luis Enrique no había movido el banco hasta las salidas de sus atacantes estrellas, y luego los que salieron fueron Fabián Ruiz, Marquinhos y Vitinha, exhibiendo el volante portugués molestias en el gemelo a menos de dos semanas del inicio del Mundial.
Si bien Arsenal, que venía de ganar la Premier League, torneo para el que tuvo que trabajar más que el PSG para coronarse en la Ligue 1, casi no lo exigió, el bicampeón sufrió mucho la final: no pudo imponer su estilo y, tras 120 minutos exigentes y tensos, pudo levantar la segunda Champions League de su historia.
