<
>

Tomás Nasif sufrió una dura lesión y Platense pierde a una pieza clave

Tomás Nasif, hoy en Platense, a préstamo procedente de River Plate, sufrió la peor noticia respecto a su lesión de rodilla derecha. Es que se confirmó que el delantero sufrió la rotura del ligamento cruzado anterior y deberá afrontar una larga recuperación, justo cuando venía de reencontrarse con la continuidad en el Calamar.

La lesión se produjo en el duelo de CONMEBOL Libertadores ante Peñarol, en Vicente López. La acción había encendido todas las alarmas desde el primer momento: Nasif fue a disputar una pelota dividida, saltó, cayó de manera inestable y enseguida quedó tendido en el campo de juego con claros gestos de dolor.

Sus compañeros pidieron rápidamente la asistencia médica y el delantero no pudo continuar. Salió entre lágrimas, sin poder apoyar con normalidad, en una imagen que anticipaba un diagnóstico preocupante. Este viernes se confirmó que la lesión era grave: rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha.

La confirmación que nadie quería recibir en Platense

La noticia representa un golpe durísimo para Platense. Nasif se había convertido en una alternativa importante dentro del plantel, con capacidad para darle al equipo presencia ofensiva, movilidad, potencia y profundidad en los metros finales.

En un calendario exigente, con competencia local e internacional, la baja obliga al cuerpo técnico a reacomodar la estructura ofensiva. Pero el impacto va más allá de lo futbolístico: el Calamar pierde a un jugador joven, en crecimiento y en un momento clave de su desarrollo.

Su futuro también entrará en modo desafío, porque una rotura del ligamento cruzado anterior suele demandar cirugía y una rehabilitación prolongada, con varios meses fuera de las canchas. Habrá que trabajar el físico y la mente también para no perder el enfoque y la confianza.

El duro antecedente que agranda el golpe para Tomás Nasif

La lesión golpea aún más por el recorrido reciente de Nasif. Durante 2025, en su paso por Banfield, el delantero ya había atravesado un verdadero calvario físico: sufrió un grave esguince en el tobillo izquierdo, la recuperación se complicó, debió pasar por el quirófano y estuvo seis meses afuera de las canchas.

Por eso, su presente en Platense tenía un valor especial. No era solo una etapa más. Era la posibilidad de volver a sentirse futbolista, recuperar ritmo competitivo, ganar confianza y demostrar que podía sostenerse en un nivel de alta exigencia.

Cuando empezaba a dejar atrás aquella frustración, apareció otro golpe. Esta vez, en la rodilla derecha. Y con una lesión que obliga a empezar de nuevo desde lo físico, lo futbolístico y también lo emocional.