Claudio Ubeda sabe que 2026 puede marcar un antes y un después en su carrera. Boca Juniors, uno de los clubes más exigentes del continente, le presenta el desafío de volver a pelear por un título luego de varios años de frustraciones. El último título local quedó en manos del Xeneize en 2022 y, desde entonces, el equipo no pudo volver a consagrarse.
En el Clausura 2025, Boca alcanzó las semifinales, aunque la eliminación ante Racing dejó más dudas que certezas y un clima tenso con el hincha. En ese contexto, Ubeda deberá demostrar si está en condiciones de imprimirle un sello propio al equipo y sostenerlo en el tiempo, algo que hasta ahora no logró en su recorrido como entrenador principal.
¿Qué antecedentes tiene Ubeda como director técnico?
La carrera del Sifón como entrenador principal muestra más sombras que luces. Su primera experiencia fue en Huracán, a fines de 2007, poco después de su retiro como futbolista. Allí dirigió 24 partidos y renunció en septiembre de 2008, sin lograr estabilidad ni resultados destacados.
En 2010 volvió a intentar en Independiente Rivadavia, pero su paso fue aún más breve. Fueron apenas siete encuentros y luego alternó distintos roles, mayormente como asistente técnico, donde encontró mayor continuidad.
Trabajó junto a Alfio Basile en Racing Club en 2012 y ese mismo año asumió en Boca Unidos de Corrientes, equipo al que dirigió durante 43 partidos en la Primera B Nacional antes de dejar el cargo. En 2014 tuvo su primera experiencia internacional en Magallanes de Chile, pero una racha de once partidos sin triunfos precipitó su salida en abril de 2015.
A partir de 2016, su carrera tomó otro rumbo. Estuvo en la reserva de Racing, Selección Argentina Sub-20, con un Sudamericano aceptable y una temprana eliminación en el Mundial, y luego fue a la coordinación de inferiores de la Academia. En 2021 volvió a conducir a Racing de manera interina durante 13 partidos, aunque sin resultados relevantes.
Su mayor respaldo llegó siempre desde el rol de asistente de Miguel Ángel Russo, a quien acompañó en Al-Nassr, Rosario Central (donde ganó la Copa de la Liga 2023) y San Lorenzo. Esa cercanía con Russo es, hasta hoy, su principal aval.
Cómo fue su llegada a Boca y por qué surgieron los cuestionamientos
Ubeda desembarcó en Boca en junio de 2025 como ayudante de campo de Russo, con el Mundial de Clubes como uno de los grandes objetivos. Durante el Clausura, debió asumir interinamente en algunos partidos por los problemas de salud del entrenador y los resultados fueron dispares.
El golpe más fuerte llegó el 8 de octubre de 2025, tras el fallecimiento de Russo. Ubeda quedó al frente del plantel en un contexto emocionalmente complejo. El plantel lo respaldó y Leandro Paredes fue uno de los que salió públicamente a bancarlo, incluso comparándolo con Lionel Scaloni por su perfil bajo y su forma de trabajo.
Sin embargo, la luna de miel duró poco. Tras una buena racha inicial, Boca cayó ante Racing en las semifinales del Clausura. El cambio de Ezequiel Zeballos cuando el partido estaba 0-0 fue el detonante del enojo del hincha y apuntó directamente contra el DT.
Los números de Ubeda como entrenador de Boca marcan 6 victorias y 2 derrotas en 8 partidos, con 15 goles a favor y 7 en contra. Estadísticas aceptables, pero insuficientes para calmar el termómetro de La Bombonera.
¿Cómo afronta Ubeda el inicio de 2026 y el Torneo Apertura?
La confirmación de Ubeda como DT no fue inmediata. Recién el 29 de diciembre de 2025 Boca oficializó su continuidad, luego de semanas de rumores sobre posibles reemplazos y dudas respecto al respaldo de Juan Román Riquelme.
La pretemporada tampoco ayudó. Boca comenzó el año con múltiples bajas por lesión: Edinson Cavani, que arrastra problemas físicos desde hace meses; Milton Giménez, Carlos Palacios, Rodrigo Battaglia y, más recientemente, Miguel Merentiel. Un escenario complejo para cualquier entrenador, y más aún para uno que busca afirmarse.
La falta de refuerzos profundizó el problema. Boca no cuenta hoy con un número 9 titular disponible y el Apertura podría comenzar con Lucas Janson como referencia ofensiva. Un parche que expone las limitaciones del plantel y condiciona el armado del equipo desde el arranque.
La Copa Libertadores vuelve a ser la gran obsesión del mundo Boca
Aunque el Apertura aparece como el primer objetivo en el calendario, la Copa Libertadores 2026 es la verdadera obsesión del hincha. Boca todavía no conoce a sus rivales y el sorteo aún no se realizó, pero las heridas de las finales perdidas en 2012, 2018 y 2023 siguen abiertas.
La realidad indica que el equipo llega en desventaja frente a potencias como Flamengo o Palmeiras. Si bien Boca había encontrado cierto funcionamiento a fines de 2025, la caída ante Racing reavivó las dudas y el arranque de 2026 lo muestra como un equipo en plena construcción, con poco recambio y demasiadas incógnitas. En ese escenario, el rol de Ubeda será determinante.
¿Ubeda puede darle funcionamiento a Boca y encontrar el esquema ideal?
Durante el último año, Ubeda apostó por el doble nueve, aun cuando Milton Giménez atravesaba una larga sequía goleadora. Para esta temporada, el DT parece inclinarse por un esquema con extremos. Zeballos como fija por un lado y la disputa entre Velasco y Aguirre por el otro.
Sin embargo, las lesiones obligan a replantear todo. La ausencia de Palacios, una de las piezas clave del cierre de 2025, modifica el mediocampo. Allí aparecen nombres como Leandro Paredes, llamado a ser el eje, y la duda entre Milton Delgado o Belmonte como acompañantes.
En los amistosos ante Millonarios y Olimpia, Ander Herrera fue el conductor del equipo, aunque solo disputó un tiempo en cada encuentro. La falta de un 9 natural y la ausencia de un extremo derecho, tras la no llegada de Hinestroza, dejan a Ubeda con pocas variantes y muchas decisiones por tomar.
Un año bisagra para Ubeda y para Boca
El 2026 se presenta como un año límite. Para Boca, porque necesita volver a competir en serio y acortar la brecha con los grandes del continente. Para Claudio Ubeda, porque es la oportunidad de demostrar que puede sostener un proyecto propio en el club más demandante del país.
Con un plantel corto, lesiones constantes y la presión de siempre, el margen de error será mínimo. El Apertura marcará el pulso inicial, pero la respuesta más importante llegará con el funcionamiento del equipo. Allí, y solo allí, se sabrá si Ubeda está realmente a la altura de pelear un campeonato con Boca.
