A recuperar la autoestima en casa y en el ámbito internacional: lo que viene en 2026 para River

ESPN.com

Por primera vez desde 2015, River no jugará la CONMEBOL Libertadores 2026. Este cambio de escenario no es un detalle menor, sino una modificación estructural para el equipo de Núñez, que afrontará el próximo año entre obligación de ser un equipo ganador y la necesidad de recuperar una identidad de juego marcada y reconocible.

Acostumbrado en el último tiempo a medir su temporada en función de la Libertadores, el Millonario se desbarrancó en 2025 luego de su caída contra Palmeiras en el máximo certamen continental.

El peso de la Libertadores es demasiado evidente en su historia reciente: fue campeón en 2015 y 2018, finalista en 2019 y semifinalista en 2017, 2020 y 2024.

El equipo conducido por Marcelo Gallardo deberá revistar prioridades y tiempos y, sobre todo, modular sus expectativas después de un 2025 traumático, en el que sumó tropiezos y mostró falta de carácter en los partidos más picantes de los torneos locales, especialmente en definiciones por penales: por esa vía perdió con Talleres en la Supercopa Internacional, con Platense en playoffs del Torneo Apertura y con Independiente Rivadavia en semifinales de la Copa Argentina.

La Copa Sudamericana como anhelo y único desafío internacional y la necesidad de ganar alguno de los torneos locales, sean el Apertura, el Clausura o hasta la Copa Argentina, son señas inequívocas para un calendario 2026 en el que cada tropiezo será magnificado.

La CONMEBOL Sudamericana, el anhelo internacional

La Copa Sudamericana será, para los de la banda roja, el único torneo internacional en la temporada 2026. Es, por cierto, un certamen de menor jerarquía que la Libertadores, pero también puede ser el punto de partida de una nueva era.

De hecho, el primer ciclo del Muñeco como entrenador explotó con la coronación en la Sudamericana 2014 –dejó sucesivamente en el camino a Estudiantes, Boca y Atlético Nacional de Medellín desde cuartos de final hasta la coronación-, la que dio paso a la vuelta olímpica en la Libertadores del año siguiente.

Hacer una campaña destacada en la Sudamericana 2026 no parece ser un deseo, sino una necesidad. Quedarse a mitad de camino, lejos de la instancia decisiva, puede ser una herida difícil de cicatrizar.

En torneos locales convivirán la necesidad de ganar y recuperar su ADN competitivo

Mientras el mercado de pases se posiciona bajo todos los flashes, Marcelo Gallardo sabe que deberá regresar a las bases y convertir nuevamente a River en protagonista. Tendrá que pisar fuerte en el Apertura, el Clausura y la Copa Argentina.

El contexto será apremiante en muchos sentidos, porque el club y el Muñeco no tendrán el dulce de la Libertadores para seducir a los posibles refuerzos y, al mismo tiempo, la promoción y consolidación de juveniles será compleja si el equipo no sostiene rachas positivas que hagan olvidar un 2025 flojísimo.

Al mismo tiempo, es muy notorio que algunos ciclos están cumplidos y, por ello, varios jugadores que fueron referentes en los últimos años se alejaron o se alejarán de la institución. La renovación, por ende, será inevitable.

Muchas exigencias, sin margen de error

Recuperar su ADN ganador y competitivo será una exigencia, del mismo modo que el equipo deberá recomponer la sintonía fina con su hinchada, que se vio desilusionada y perdió el encanto en buena parte de 2025.

El clima interno será determinante: ganar confianza será prioritario y el piso esencial para ganar en la cancha.

Gallardo enfrentará, entonces, uno de los mayores desafíos de su carrera. No habrá margen de error. Y no podrá elegir torneos o desenfocar la mira. En cada competencia, la exigencia será absoluta.

La dicotomía nace naturalmente: en 2026 River volverá a ser protagonista o profundizará su crisis. Será todo blanco o negro. En un club de su tamaño y su pasado de gloria reciente no hay espacio para grises.