El Super Bowl ha sido desde hace mucho tiempo un ícono cultural indeleble de los Estados Unidos, pero cada año, el duelo deportivo más importante de ese país despierta cada vez más interés internacional.
El Super Bowl LI en Houston será transmitido en más de 170 naciones en más de 20 idiomas. Teniendo esto en cuenta, nos comunicamos con cuatro ex jugadores de la NFL nacidos fuera de EEUU para que nos comentaran sus experiencias en el Super Bowl.
Raúl Allegre, N.Y. Giants
Super Bowl XXI
Creció jugando al futbol en Torreón, Coahuila, México. Conocía al futbol Americano, pero no lo vio por televisión hasta que llegó a Shelton, Washington, como estudiante de intercambio en la escuela secundaria.
Shelton High no tenía equipo de futbol en 1977, así que Allegre se acercó al futbol americano --antes de darse cuenta que no tenía ni el tamaño ni la comprensión del deporte para jugar en la mayoría de las posiciones.
Cuando Allegre vio a un liniero esforzándose por conectar goles de campo, pidió que lo probaran, aunque nunca había pateado un ovoide reglamentario. Convirtió todas las patadas, incluida una de 55 yardas. No hace falta decir que fue aceptado en el equipo.
Ganó una beca para ingresar a la Universidad de Montana y luego fue transferido a la Universidad de Texas, donde se hizo conocido entre los "scouts" de la NFL.
Allegre hizo su debut como profesional en 1983 con los Baltimore Colts y jugó dos temporadas más con el equipo, hasta que se reubicó en Indianapolis. Lideró en las anotaciones de los Colts en las tres temporadas, pero fue dejado libre en vísperas de la temporada de 1986.
Probablemente fue lo mejor que le pudo ocurrir al pateador mexicano, quien firmo con los New York Giants y llegó con ellos al Super Bowl XXI en su primera campaña con el club.
Cuando los Giants y los Denver Broncos se encontraron con la prensa en el Rose Bowl de Pasadena el martes previo al juego, el evento distaba mucho de ser el circo que ahora es conocido como "Noche de inauguración del Super Bowl (Opening Night)”.
"En ese entonces (al Media Day/Opening Night) se lo denominaba día de las fotografías", recuerda Allegre. "Estaríamos allí con nuestros uniformes y nos tomarían una fotografía de equipo frente al estadio. Recuerdo que a Mark Bavaro [ala cerrada de los Giants] no le gustaba hablar con la prensa y se rehusó a hacerlo. Bavaro dijo, “Me dijeron que era un día de fotografías. No me dijeron que era el día de los medios'”.
Allegre recuerda jugar una ronda de golf con sus compañeros Lawrence Taylor y Jeff Rutledge pocos días antes del juego en el que los Giants vencerían 39-20 a los Denver Broncos. Pero esa vibra relajada del golf cambió significativamente para Allegre cuando entró al campo del Rose Bowl para calendar antes del gran juego.
"El momento era tan intenso, que casi estaba hiperventilando", señaló Allegre. "No podía ni patear un punto extra; tal era mi estado nervioso".
La adrenalina comenzó a bombear otra vez cuando Allegre entró al frente del equipo al campo y manejó el "kickoff" inicial.
"Fui el primer jugador en salir de ese túnel. Sólo el rugido del público --porque había una multitud de fanáticos de New York Giants en Pasadena-- era asombroso”, relata el ahora analista de ESPN.
“Me sentí como si estuviera flotando y fue una experiencia increíble. En el momento que levanté mi mano para indicarle al réferi que estaba listo, todo el estadio hizo erupción. Hubo un enorme rugido y yo pensaba, 'No vayas a darle con el tobillo a la pelota'. Fue una experiencia incredible sólo pensar que uno tiene tantos ojos observándolo".
Allegre, quien trabaja con ESPN desde 2002, actualmente vive en Austin, Texas, y será parte de la transmisión en español del Super Bowl LI el próximo domingo.
Ben Graham, Arizona Cardinals
Super Bowl XLIII
Durante su carrera de 12 años en el futbol con reglas australianas con el equipo de los Geelong Cats, Graham cultivó contactos en el mundo del futbol americano.
Se retiró de la AFL en 2004 y viajó a EEUU con la esperanza de obtener un trabajo como pateador de despeje en la NFL. Firmó contrato con los New York Jets en 2005 y se convirtió, a los 31 años, en el novato de más edad en la historia de la NFL, dejando atrás el récord de Vince Papale, cuyo debut en 1976 con los Philadelphia Eagles fue relatado en la película "Invencible".
Después de pasar sus primeras tres temporadas con los Jets, la campaña de 2008 se convirtió en un viaje vertiginoso para el australiano, quien fue cortado dos veces por los Jets y una vez por los New Orleans Saints antes de incorporarse a los Arizona Cardinals, que estaban encaminados rumbo a los Playoffs, en la Semana 13.
Los Cardinals aprovecharon el poder ofensivo de Kurt Warner, Larry Fitzgerald y Anquan Boldin para llegar por primera vez en su historia al Super Bowl.
Graham, primer australiano en alcanzar el gran juego, fue elegido como uno de los 10 jugadores que atenderían a la prensa en un podio en el, entonces, “Media Day”. Al pateador le pareció algo desconcertante la elección, pero disfrutó la oportunidad de compartir su historia.
Cuando llegó el día del juego, Graham dijo que sintió temor cuando salió corriendo del túnel y entró al campo del Raymond James Stadium de Tampa.
"Fue el momento más surrealista que viví. El segundo momento más surrealista que tuve fue cuando salí corriendo del túnel luego del medio tiempo para tratar de calentar en el campo antes del segundo medio y me encontré con el concierto de Bruce Springsteen. Fue como si hubiera reservado un asiento en primera fila", record Graham.
El juego resultó ser uno de los más emocionantes en la historia del Super Bowl, pero los Cardinals fueron vencidos 27-23 por los Pittsburgh Steelers en un duelo que se resolvió hasta los últimos segundos.
"Lo he dicho 100 veces y lo volveré a decir hasta que muera --teniendo en cuenta mi trayectoria, el resultado de ese juego no tenía real importancia", afirmó Graham.
"El hecho de que hubiéramos ganado el Juego del Campeonato de la NFC la semana anterior, fue como nuestro propio Super Bowl, porque Arizona nunca había experimentado algo así antes. Sí, ese día (del Super Bowl) me sentí decepcionado, pero ciertamente no guardo ninguna amargura ni decepción por haber perdido, porque fue un año muy especial y un día especial", agregó.
No había sido la primera aparición, o decepción, de Graham en un juego de campeonato profesional importante. En 1995, su tercera temporada en la AFL, su equipo, Geelong, cayó derrotado en la Gran Final.
"Todo lo que la rodea [a la Gran Final] es fantastic, pero uno aprecia que Estados Unidos es un país mucho más grande. Hay el doble de equipos, muchísimo más dinero y el público en TV es astronómico, así que comparar estos dos eventos, ambos son el pináculo de sus respectivos deportes, pero basándose en la magnitud de los dos países y los dos deportes, el Super Bowl, como evento, es ampliamente superior. Digo esto con todo respeto por la Gran Final de la AFL, porque es donde crecí jugando y todavía la amo", explicó el ahora ex pateador.
Actualmente, Graham trabaja en las operaciones deportivas del campeón de la AFL, los Western Bulldogs, y todavía sigue de cerca a la NFL. Participa en cuatro ligas de fantasía de la NFL y mira tantos juegos como lo es posible para mantenerse al día con los éxitos de sus ex compañeros de equipo.
Martín Gramática, Tampa Bay Buccaneers
Super Bowl XXXVII
Nacido en Buenos Aires, Argentina, Gramática tenía 9 años cuando su familia se mudó a La Belle, Florida.
Estaba tan apasionado por el futbol, que ni siquiera consideró jugar al futbol americano hasta que estuvo en el último año de la escuela secundaria. Jugaba en los equipos de futbol del área de Fort Myers y aceptó con renuencia una invitación para ser pateador del equipo de La Belle High en su temporada senior.
"Ni siquiera conocía las reglas. Después de mi primer punto extra, fui y me senté. Alguien me dijo, '¿Sabes? Tienes que hacer una patada de kickoff ahora'”, recuerda Gramática. “No tenía idea que tenía que hacer una patada de kickoff después del punto extra".
Sin embargo, Gramática tenía una pierna suficientemente buena como para ganarse una beca en Kansas State. Progresó hasta ser seleccionado en la tercera ronda del Draft de 1999 por los Tampa Bay Buccaneers.
En aquella época, los Buccaneers eran invitados frecuentes a Playoffs y llegaron al juego por el título de la NFL en la cuarta temporada de Gramatica.
Cuando el autobús de los Buccaneers llegó al Qualcomm Stadium en San Diego el día del juego, Gramática vio logos del Super Bowl XXXVII en todos lados y comenzó a darse cuenta de la importancia del momento. Luego, cuando los Buccaneers entraron al campo para el calentamiento, la ansiedad se hizo presente.
"Probablemente hice el peor calentamiento de mi carrera. Simplemente no podía pegarle a la pelota y no lo podía creer. Estaba pensando, 'Esto no me puede estar ocurriendo justo ahora, no poder pegarle a la pelota en el día más grande de mi carrera'. Afortunadamente, todo funcionó bien en el juego. Por suerte, me deshice de todas mis malas patadas en el calentamiento previo", señala el argentine con alivio.
Gramática jugó sin errores. Convirtió sus dos intentos de gol de campo y los seis puntos extra para que Tampa Bay venciera 48-21 a los Oakland Raiders.
Gramatica paladea sus recuerdos de esa temporada de campeonato, pero dice que la semana previa al gran juego fue un torbellino masivo que es algo difícil de captar en retrospectiva.
"Cuando las personas me preguntan qué es lo que recuerdo del Super Bowl, me doy cuenta que sucedió tan rápido. Es algo borroso. No recuerdo mucho, pero recuerdo el viaje, todos los juegos, la temporada completa --lo unido, lo ajustado que ese equipo era", señala.
Gramatica, cuya carrera en la NFL duró hasta 2008, ahora vive en Tampa y dirige una fundación de beneficencia que construye casas para veteranos heridos en combate. También es entrenador de futbol juvenil en el equipo de sus tres hijos.
Osi Umenyiora, N.Y. Giants
Super Bowls XLII y XLVI
Umenyiora nació en Londres y vivió allí hasta los 7 años de edad, cuando su familia se trasladó a Nigeria, donde había nacido su padre.
Umenyiora era un completo extraño con el futbol americano hasta que se mudó a EEUU para asistir a la secundaria a la edad de 14 años. Ahí se incorporó al equipo de la Secundaria Auburn en Alabama.
Aprendió rápidamente y ganó una beca para jugar en la Universidad de Troy, donde desarrolló las muy apreciadas destrezas para presionar al quarterback.
Los Giants eligieron al ala defensivo de 6 pies 3 pulgadas (1.88 m) y 280 libras (127 kg) en la segunda ronda del Draft de 2003 y obtuvo los honores de ser elegido All-Pro en su tercera temporada. En su quinto año, los Giants hicieron una carrera mágica hasta el Super Bowl XLII, al que llegaron como víctimas seguras ante los invictos New England Patriots.
El juego incluyó una de las jugadas más emocionantes y famosas de la historia de la NFL, cuando el quarterback de los Giants, Eli Manning, eludió como pudo la presión de la defensive de los Patriots y lanzó el balón al receptor David Tyree, quien, de alguna manera, atrapó la pelota presionándola contra su casco mientras era tacleado por el safety Rodney Harrison. Desafortunadamente para él, Umenyiora no vio el resultado de la inexplicable jugada.
"Vi cómo tomaban a Eli y pensé que no teníamos oportunidad, así que, tan pronto vi cómo lo tomaban, bajé mi cabeza como diciendo, 'Hombre, se terminó'”, recuerda el ex defensiva.
“De repente escuché a todos enloquecidos. Levanté la Mirada y vi a Tyree corriendo con la pelota”, recuerda. “Pensé, 'Debe haber atrapado la pelota'. No supe lo que había pasado hasta que vi la repetición y ahí me volví loco".
Momentos después, cuando los Giants se habían asegurado la victoria por 17-14, Umenyiora se sintió abrumado por el logro del equipo.
"Realmente me resulta difícil de explicar, porque (el Super Bowl) es algo que uno ve en la TV o escucha comentar. De repente, uno está allí y le está sucediendo a uno mismo. Es casi como un sueño. Recuerdo mi primer Super Bowl, porque durante una hora, y no exagero, yo estaba como en trance. No sabía lo que había ocurrido. No sabía dónde estaba. Era casi como si estuviera observando que esto le ocurría a otra persona. Fue una experiencia surrealista", relata.
Umenyiora, cuyos Giants derrotaron nuevamente a los Patriots en el Super Bowl XLVI, vive ahora en Londres y trabaja como embajador de la NFL. También es analista de la NFL para la BBC.
