Joel y Edei Ocaña protagonizan una peculiar y exitosa historia de “doble hermandad” al compartir el lazo familiar y ser los linebackers titulares de las Águilas Blancas.
Joel y Edrei Ocaña protagonizan una singular y exitosa "doble hermandad", resultado de compatir el vínculo familiar y ser linebackers titulares de las Águilas Blancas del Instituto Politécnico Nacional (IPN) que este sabado enfrentan a los Pumas CU, en el Clásico de la temporada 2026 de la Liga Mayor de la ONEFA en el estadio Olímpico a las 11 de la mañana.
Con apenas un año de diferencia de edad, los hermanos Ocaña han jugado juntos futbol americano desde las categorías infantiles, un sueño que se consagra al ser bastiones de la defensiva de las Águilas Blancas que recientemente ganaron el título de la categoría intermedia y, aunque no son familiares, también portando el apellido de otro inmortal del equipo, el ex jugador y ex coach Julio Ocaña.
Joel Ocaña se desempeña como linebacker externo, posición en la que brilló en la temporada 2025, en la que acumuló 79 tacleadas, dos sacks y un balón suelto recuperado. Su labor le valió ser reconocido con el Casco de Oro como Defensivo del Año.
“Mi hermano, Edrei Ocaña, es un poco más alto y pesado que yo, por lo que él siempre ha jugado como linebacker Mike, a diferencia de mi, que juego de externo y aprovecho mi velocidad ya sea para presionar a los quarterbacks rivales o cubriendo pases”, relata Joel Ocaña en entrevista con ESPN Digital.
La historia comenzó cuando ambos tenían entre los ocho y nueve años en diferentes equipos al sur de la Ciudad de México.
“Empezamos en un equipo que se llamaba Dragones. Jugamos ahí una temporada. Tras una pausa, un primo nos avisó de que enfrente de su casa, abrieron un equipo que se llamaba Coyotes Coyoacán y nos quedamos ahí varios años hasta 2015”, recuerda Joel.
Tras jugar para Guerreros Aztecas y Vaqueros Xochimilco en las categorías juveniles, dieron el salto a la Intermedia ya como parte de los Burros Blancos para la temporada de 2020; sin embargo, la cancelación de las competencias por la pandemia, les impidió jugar.
“Entrenábamos en la casa de mis papás, que por fortuna, tiene un patio grande y está en una calle cerrada. Nos salíamos a trotar y usábamos ligas para hacer fuerza. Cuando regresaron las competencias, tuvimos que ir directo a Liga Mayor”, rememora Joel. “Subimos a Liga Mayor para el 2020 y nos quedamos en Burros Blancos, y para el 2022, en que hubo una reestructuración, nos pasamos con las Águilas Blancas, por lo mismo de que nuestra escuela estaba muy cerca del Casco de Santo Tomás”.
Y es que además de compartir casillero, Joel y Edrei estudiaron la misma licenciatura, como Contadores Públicos, y actualmente también asisten juntos a la Maestría.
“Para el 2024 se da la llegada de Raúl Mateos como head coach y hasta la fecha ambos hemos podido ser considerado como parte del primer equipo. Estamos muy orgullosos de representar a las Águilas Blancas y más que nada al Instituto Politécnico”, agrega el hermano mayor de los Ocaña.
La de los Ocaña es una historia de hermanos que pretende ganarse un sitio entre otras parejas que ya brillaron en el pasado, como la de Raúl y René Gutierrez, Eduardo y Juan Carlos Juárez, Andrés y Mariano Baustista y mas recientemente la de Jerome y Gabriel García Omaña.
Con el sello de la familia Ocaña
Una de las características que llama la atención de los hermanos Ocaña es que, además de su alto rendimiento en el campo, son muy parecidos en el campo, lo cual es hasta motivo de broma por parte de sus compañeros.
“Nos dicen que parecemos dos gotas de agua, porque dicen que hasta corremos igual”, comenta en tono risueño Joel, quien reconoce el apoyo de sus papás, Joel Ocaña Torres y Lydia Jemima López, como fundamental en su desarrollo deportivo.
“El soporte de nuestros papás ha sido básico. Nos llevaron a los entrenamientos, pagaron las temporadas en Fademac, más grandes nos apoyaron para comprarnos una moto para poder irnos más rápido de la escuela al campo de práctica”, relata Joel, quien este sábado portará el jersey #27 en el duelo contra los Pumas CU.
Respecto a la expectativa que tienen del partido en el campo del estadio Olímpico, los Ocaña saben que es una cita especial por la rivalidad que significan los Pumas, el estadio lleno y la posibilidad de darle un giro a la temporada en la que las Águilas Blancas (con marca de dos ganados y tres derrotas) han batallado para mantener la regularidad.
“Sabemos que es un partido en el que se borra lo que has hecho antes y que no importa que uno llegue como favorito. Tienes que jugar con el corazón y dejar todo por tu equipo, por tu escuela, y tus colores”, rubrica Joel.
