Dentro de la mente de Dak Prescott: así se construye un touchdown

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En Cowboys esperan progreso defensivo (2:45)

El quarterback de los Cowboys revela cómo analiza las defensas, ajusta las jugadas y toma decisiones en segundos para conseguir una anotación


FRISCO, Texas -- Durante el brevísimo intervalo entre una jugada y otra, Dak Prescott puede tomar aire. Pero apenas una vez.

La voz del entrenador Brian Schottenheimer aparece rápidamente en el auricular del quarterback para indicarle la siguiente jugada. A partir de ese momento, Prescott transmite la instrucción al resto de los jugadores de los Dallas Cowboys reunidos en el grupo ofensivo.

Mientras camina hacia la línea de golpeo, Prescott observa por primera vez la defensa rival. ¿Cómo está formada la línea defensiva? ¿Dónde están los profundos? ¿Dónde se encuentra el linebacker central? ¿Los esquineros están jugando separados de los receptores o en cobertura de presión? ¿Cuántos defensores hay cerca de la línea de golpeo?

Entonces evalúa si alguna de esas situaciones lo obliga a cambiar la jugada.

También debe considerar las circunstancias del partido: el cuarto, el tiempo restante, el marcador, la oportunidad y las yardas necesarias para avanzar. ¿Qué pasa con el clima? ¿O con el ruido de los aficionados, que puede dificultar la comunicación?

Junto al centro Cooper Beebe, establece la protección. Utiliza señales con las manos para comunicarse con sus receptores. Incluso podría necesitar cancelar la jugada original y recurrir a la segunda opción que anunció durante la reunión ofensiva.

La tensión aumenta mientras miles de aficionados gritan desde las tribunas y los segundos desaparecen del reloj.

Todo esto, y mucho más, sucede en los 40 segundos previos a que el balón sea puesto en juego, según explicó Prescott a ESPN durante la primavera, cuando se sentó a analizar una jugada y todos los elementos que intervienen en ella.

Las decisiones de Prescott en cuestión de segundos

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2:17
Dak Prescott asume la obligación de ganar

Cuando comienza la jugada, lo que para muchos parece un caos es una coreografía perfectamente organizada para Prescott.

Sus horas de estudio de video, en las que aprende las tendencias del coordinador defensivo rival y reconoce pequeños detalles, como un tackle defensivo alineado sobre el hombro interior de un guardia o un linebacker que amenaza con presionar por el espacio entre el centro y el guardia, le proporcionan toda la información que necesita.

Cuando retrocede para lanzar, observa jugadores que aparecen rápidamente a su alrededor. Todo sucede en un instante, pero sabe dónde debería encontrarse cada uno. Si se trata de un pase, debe decidir si el balón necesita una trayectoria elevada para superar a un defensor, si debe colocarlo lejos de su alcance o lanzarlo bajo para que únicamente su receptor tenga posibilidades de atraparlo. ¿Debe lanzar con toda su fuerza o utilizar un toque más suave?

Todo ocurre en cuestión de segundos.

Prescott calcula que una jugada normal puede requerir entre dos y 10 decisiones. Es capaz de observar las situaciones de una manera similar a como lo hacía el personaje interpretado por Matt Damon en "Good Will Hunting", resolviendo las ecuaciones más difíciles con rapidez y facilidad.

"Algunas de esas decisiones las tomas de manera natural gracias a los entrenamientos, las repeticiones y el trabajo que realizas durante toda la semana", explicó Prescott. "Simplemente sucede de manera inconsciente".

Una jugada vista a través de los ojos de Prescott

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1:11
¿Cowboys gastarán en la agencia libre?

Para proteger las jugadas que actualmente utiliza su ofensiva, Prescott eligió analizar una acción contra un rival poco habitual para Dallas: los Cleveland Browns. El pase de touchdown de 21 yardas al receptor Brandin Cooks ocurrió en el partido inaugural de la temporada 2024, pocas horas después de que Prescott acordara una extensión de contrato que lo convirtió, en aquel momento, en el jugador mejor pagado de la NFL.

Los Cowboys enfrentaban una tercera oportunidad y cinco yardas por avanzar desde la yarda 21 de Cleveland, durante su primera posesión de aquella temporada.

"Sabíamos que cuando nos acercáramos a la zona roja, Cleveland, en ese momento, tenía tendencia a utilizar una cobertura cero [sin profundos en cobertura profunda]", explicó Cooks. "Estamos en una formación de tres receptores de un lado y uno del otro, y yo soy el tercero [el más cercano a los linieros ofensivos]. [El profundo de los Browns] Grant Delpit está por dentro de mi posición y Dak ve en la línea que es una cobertura cero y cambia la jugada. Ambos lo identificamos".

Mientras estudiaba la defensa, Prescott le indicó al ala cerrada Jake Ferguson que se acercara a la formación para enfrentar al ala defensiva Myles Garrett. Dejar a un ala cerrada bloqueando por su cuenta a un cazamariscales All-Pro nunca es la mejor solución, pero Prescott sabía que tendría que desprenderse rápidamente del balón.

"No era lo ideal", reconoció Prescott. "Pero todo lo que Jake tenía que hacer era interponerse en su camino".

Cuando comenzó la jugada, el panorama cambió. Los Cowboys tenían seis bloqueadores para enfrentar a seis defensores de los Browns. En teoría, Prescott debía estar protegido.

Sin embargo, el linebacker Jordan Hicks encontró un camino libre entre el tackle izquierdo Tyler Guyton y el guardia izquierdo Tyler Smith, con una trayectoria directa hacia Prescott, quien mantenía la mirada en el fondo del campo.

"Es el primer partido. [Smith] es un All-Pro. Simplemente comete un pequeño [error de asignación]", explicó Prescott. "Créanme, yo también los he cometido. Me pasa de vez en cuando; intercepciones".

Hicks dio seis pasos a toda velocidad y levantó el brazo izquierdo justo cuando Prescott se preparaba para lanzar. La mecánica del quarterback estaba lejos de ser la ideal. Sus piernas estaban casi paralelas a la línea de golpeo y el pase dependió completamente de la fuerza de su brazo mientras retrocedía hacia la yarda 30.

"Es un destello de color", explicó Prescott. "Yo estoy mirando a ese esquinero".

Cooks se encontraba en la yarda 14 cuando Prescott comenzó el movimiento de lanzamiento. Delpit estaba en la yarda 9, pero permanecía prácticamente inmóvil.

"En realidad, lanzo este balón mucho antes de lo que quisiera", explicó Prescott. "Me encantaría poder colocar el balón hasta el área cercana al pilón, porque tengo que lanzarlo en ese momento, desde una posición incómoda, y Brandin todavía no está allí".

El pase salió elevado, pero Prescott tuvo que soltarlo anticipadamente para permitir que Cooks corriera hasta alcanzarlo. Durante los entrenamientos de aquella semana, ambos habían hablado sobre la necesidad de que Cooks buscara el balón en el aire, en lugar de mirar hacia Prescott, porque conocían el tipo de lanzamiento que requería la jugada.

"Simplemente le di altura al balón y ¡listo! Afortunadamente, el profundo no jugó muy bien esa pelota", comentó Prescott. "Por suerte, lo sorprendimos con los pies plantados, algo que ocurre en cobertura cero porque espera que la presión llegue hasta el quarterback".

Cooks, quien recientemente se incorporó a los San Francisco 49ers, considera que haber jugado con Prescott fue una experiencia muy positiva.

"Tuve la fortuna de jugar con muchos de los grandes y pondría a Dak en ese grupo cuando se trata de su capacidad para leer y procesar lo que sucede en la línea de golpeo antes de que comience la jugada", aseguró Cooks. "Tienen que procesar muchísima información. Deben conocer la protección, comunicar el ajuste a la línea ofensiva para contener la presión y después saber cuál es la responsabilidad del receptor".

"No todos los quarterbacks pueden hacerlo, pero cuando tienes esa capacidad, tu ofensiva mejora muchísimo. Jugadores como Dak, [Tom] Brady y Drew [Brees] son prácticamente una extensión del entrenador en ese momento".

La ética de trabajo de Prescott se refleja en los partidos

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3:21
¿Este es el año de los Cowboys?

Para Prescott, todo comenzó a tener sentido en 2018, después de que los Cowboys adquirieran al receptor Amari Cooper mediante un intercambio. Era su tercera temporada y se preparaba para disputar su partido número 40 como titular en temporada regular cuando Dallas enfrentó a los Tennessee Titans, en el debut de Cooper con el equipo.

Los Cowboys perdieron 28-14 y Prescott completó 21 de 31 pases para 243 yardas, dos touchdowns y una intercepción. Sin embargo, aquel día cambió algo en su manera de interpretar el juego.

"Cuando [el juego] comienza a parecer más lento es porque entiendes cuáles son las pequeñas cosas en las que realmente necesitas pensar", explicó Prescott. "Hay un dicho en el fútbol americano: 'Si miras poco, ves mucho; si miras mucho, ves poco'".

"Y con la mente sucede exactamente lo mismo. Si intento pensar en demasiadas cosas, todo se vuelve complicado. Pero si sé exactamente lo que debo hacer, si conozco mi propósito y mi plan para esa jugada, entonces todo es fácil y sencillo".

Desde aquel partido, Prescott ha registrado cuatro temporadas de al menos 4,000 yardas por pase y todas sus cuatro campañas con 30 o más pases de touchdown, incluida la mejor de su carrera, con 37 en 2021.

Las horas necesarias para prepararse para un partido parecen interminables. Sus compañeros de equipo se sorprenden por la dedicación que demuestra.

La preparación de Prescott sorprende a sus compañeros

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Los Cowboys van a Brasil con una misión clara

"Hermano, muchas veces su camioneta es la última que queda aquí", explicó Smith. "Yo me he quedado bastante tiempo después de que termina la jornada y técnicamente ya puedes irte a casa. Me he quedado durante horas y, cuando finalmente me marcho, su camioneta todavía sigue aquí".

"Si la gente piensa que todo se debe al talento natural, porque obviamente tiene talento, pero cree que no está trabajando igual de duro para convertirse en la mejor versión de sí mismo y ser uno de los mejores quarterbacks de la liga, está completamente equivocada. El trabajo se hace todos los días y, al final, todo ese esfuerzo se refleja en el campo".

El receptor de los Cowboys Ryan Flournoy también destacó la capacidad de Prescott.

"Como receptores, tenemos muchas cosas en la cabeza y no necesitamos saber qué están haciendo los linieros ni qué está haciendo el corredor. Que él pueda descifrar la defensa y conseguir que todos estén coordinados en una misma jugada es impresionante. Incluso escucharlo comunicar una jugada en el grupo ofensivo es algo increíble, sinceramente".

Cada jugada que se comunica puede incluir la posibilidad de cambiar a otra, dependiendo de lo que muestre la defensa cuando la ofensiva llega a la línea de golpeo. En ocasiones, las instrucciones pueden ser extensas, lo que consume segundos valiosos del reloj de jugada. El coordinador ofensivo Klayton Adams explicó que prestan especial atención a la cantidad de palabras utilizadas en cada indicación.

"Dak se enorgullece de no querer ser uno de esos jugadores que llevan una muñequera con una lista de jugadas. Quiere ser capaz de comunicar verbalmente toda la jugada, dominarla por completo y trabaja muchísimo para conseguirlo", explicó Adams. "Por eso tratamos de reducir las instrucciones tanto como sea posible. Aunque a veces uno se entusiasma porque puede transmitirle todo directamente a través del auricular".

"Entonces, algunas veces agregas cosas como: 'Oye, quiero asegurarme de que el ala cerrada sepa lo que tiene que hacer aquí. Quiero asegurarme de que el corredor sepa lo que tiene que hacer', porque hay pequeños detalles. Tratamos de que esas cosas ya se den por entendidas tanto como sea posible para utilizar menos palabras".

Prescott prefiere el silencio antes de cada jugada

Una vez que recibe la jugada, Prescott no quiere escuchar nada más de Schottenheimer en su auricular, antes de que el sistema de comunicación entre entrenador y jugador se desactive cuando quedan 15 segundos en el reloj de jugada.

"Los quiero muchísimo a todos, quiero a mis entrenadores y los aprecio, pero hablamos lo suficiente durante toda la semana como para que, el día del partido, simplemente me den la jugada y me dejen ejecutarla", aseguró Prescott. "Es una muestra de nuestra confianza y de que conocemos perfectamente nuestro plan, así que no necesito información adicional".

Schottenheimer respeta la capacidad de Prescott para procesar cada jugada mientras se desarrolla.

"Algunas personas dicen que lo más difícil es batear una pelota de béisbol, algo que yo no puedo hacer. Así que no estoy diciendo que no lo sea, pero jugar como quarterback tiene que estar entre las cosas más difíciles", explicó Schottenheimer. "Estos jugadores trabajan contra el reloj, enfrentándose a algunos de los mejores atletas del mundo, y tienen que procesar muchísima información. También tienen que sacarnos de problemas cuando hacemos llamadas de jugadas de m---. Es realmente difícil".

Y es precisamente esa dificultad lo que Prescott disfruta. Cada semana representa un enfrentamiento mental contra un coordinador defensivo que intenta hacer todo lo posible para dejarlo en evidencia. Ahora, en su undécima temporada, Prescott siente que tiene las respuestas, aunque reconoce que todavía hay ocasiones en las que alguna estrategia consigue engañarlo.

El proceso le produce satisfacción.

"Hay muchos jugadores que pueden lanzar el balón. Hay muchos que pueden hacer grandes jugadas. Hay muchos que pueden desempeñarse bien en esta posición", explicó Prescott. "Pero ¿quién puede hacer ajustes? ¿Quién puede adaptarse? ¿Quién puede realizar cambios? ¿Quién puede liderar y conseguir que los otros 10 jugadores estén en la misma sintonía? En realidad, es incluso más que eso: asegurarse de que los jugadores en la banda y los entrenadores también estén coordinados. Hay muchísimo más detrás de esta posición que simplemente lanzar el balón".

"Esa es la parte del ajedrez, el aspecto mental, lo que sucede antes de que comience la jugada. Estudiar durante toda la semana: ¿qué van a hacer ellos? ¿Qué necesitamos hacer nosotros y cómo vamos a vencerlos? Eso, sin ninguna duda, es lo que más satisfacción me produce".