La voz de LeBron James resuena más que la de Michael Jordan

La narrativa es la misma el 99% de las veces, aunque el debate sea eterno. ¿Michael Jordan o LeBron James? ¿Quién es el mejor jugador de NBA en la historia?

La gran mayoría dirá Jordan sin pensarlo dos veces, impulsado aún más por ‘The Last Dance’ y como Jordan y sus Bulls –más de 20 años después de ganar su último campeonato– están considerados por encima de las otras grandes dinastías de la NBA. Es difícil argumentar en contra, considerando la evidencia documentada (campeonatos, impacto, etc.), y la manera en que el documental ayudó a mantener a flote el deporte durante los primeros meses de la pandemia de coronavirus en los Estados Unidos; por unos meses, Jordan y sus Bulls volvieron a ser los reyes de la NBA.

Pero mientras más nos alejamos del último baile de Jordan, y la emoción de revivir su trayectoria, quizás debemos tomar un sorbo de realidad para modificar la pregunta inicial a medida que LeBron y sus Los Angeles Lakers parten en búsqueda del campeonato de la NBA en la burbuja del ESPN Wide World of Sports Complex en Orlando.

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Quizás la pregunta no debe ser quién es el mejor jugador, sino quién es más importante. Mientras Jordan habló más duro con su juego en cancha, su popularidad fuera de ella y su impacto global en la NBA que conocemos actualmente, LeBron habla con más autoridad cuando nos referimos al aspecto social que, en realidad, pasa desapercibido para muchos como parte del racismo en general que vemos en todo el mundo.

Sí, la voz de LeBron resuena mucho más para una generación, no solo de jugadores y atletas, sino de personas y seres humanos en la lucha más difícil de todas. Jordan, en ese aspecto, se queda muy lejos del astro de los Lakers.

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"Cuando [LeBron] habla, mucha gente escucha", dijo Anthony Davis recientemente en torno a su compañero de equipo en los Lakers, haciendo eco de lo que una generación de atletas y personas sienten ante la presencia de James.

Mientras lo hemos visto crecer de la adolescencia a convertirse en hombre, LeBron surgió a través de la última década como una voz importante en la batalla por la equidad social, alzando su voz para señalar, criticar, aplaudir, respaldar y desafiar de cara a los retos y la realidad que enfrenta la comunidad negra hoy en día… y desde siempre.

Durante ese tiempo, LeBron pasó de ser el jugador más odiado y polarizante en la NBA (¿recuerdan ‘La Decisión’?) a ser la cara y la voz de una generación que decidió no estar en silencio. El cuatro veces MVP simplemente no ‘calla y driblea’ como sugirió Laura Ingraham de FOX News en 2018, dispuesto a encarar a cualquiera en la lucha por la justicia, incluyendo el presidente actual de los Estados Unidos.

Su ‘batalla’ de palabras con Donald Trump, tanto en el aspecto individual como en solidaridad con sus compañeros, estalló en los últimos años desde que el hombre de negocios pasó a ocupar la presidencia en 2016. Tomó un giro más personal cuando Trump cuestionó la inteligencia de James tras conceder una entrevista a CNN a mediados de 2018 en la que habló mayormente de la escuela que estableció a través de su fundación y las acciones de Trump en aquel entonces “usando el deporte para dividirnos"; el respaldo de los compañeros de LeBron y leyendas del deporte, entre varios otros, no se hizo esperar.

LeBron habló abiertamente sobre los casos recientes que conmocionaron al mundo, desde Ahmaud Arbery y George Floyd hasta Brianna Taylor, añadiendo capítulos a su historial como voz ante la injusticia, y apoyando movimientos y gestos como los de Colin Kaepernick para hacer una diferencia. De hecho, fue en 2016 cuando James, acompañado por Dwyane Wade, Carmelo Anthony y Chris Paul utilizaron la plataforma de los ESPYS para hacer un llamado al cambio social.

Cuatro años después de ese mensaje, LeBron sigue hablando. Y su voz sigue resonando cuando más se necesita.

"Quiero decir, 2016, Barack [Obama] fue nuestro presidente", dijo James recientemente en la burbuja. "Sabemos lo que está pasando ahora. ¿Eso es progreso? No creo, creo que todos podemos ver y decir que eso no es progreso".

Desde que ingresó a la burbuja en Orlando, James ha continuado con su mensaje de justicia social, por encima de cualquier tema en cancha que le robaría impacto a sus palabras, aunque con un ojo en el campeonato. James reconoce lo que importa de verdad, en especial en la actualidad cuando los ánimos se caldean más que nunca y la lucha por la igualdad toma precedente sobre el juego -y hasta la pandemia- para todo un sector de la humanidad.

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"Cuando eres negro, [Black Lives Matter] no es un movimiento. Es un estilo de vida. Nos sentamos aquí y decimos que es un movimiento y, OK, ¿cuánto va a durar este movimiento? 'No detengas el movimiento'. No, esto es un camino de la vida. Cuando te despiertas y eres negro, eso es lo que es. No debería ser un movimiento. Debería ser un estilo de vida. Esto es lo que somos...”, comentó recientemente sobre la frase que tomó auge a raíz de los asesinatos de estadounidenses negros y el abuso policíal. "No me gusta la palabra 'movimiento' porque, desafortunadamente, en Estados Unidos y en la sociedad, no ha habido ningún maldito movimiento para nosotros. No ha habido movimiento".

Sin miedo a equivocarse, y firme en sus declaraciones, James y su postura quizás amenazan con alinearlo de parte de un sector de sus seguidores y acuerdos promocionales, poniendo en juego su popularidad y millones de dólares en el proceso. Pero a diferencia de Michael, quien pareció siempre hacer un balance entre un lado y el otro con miras a no crear controversia – muchas veces con simplemente permanecer callado–, LeBron no titubea y no se queda en silencio, como cuando respondió a Drew Brees por sus comentarios iniciales en relación al himno.

Y claro, Ingraham tuvo algo que opinar al respecto.

Durante la época de Jordan en cancha, fueron otros los jugadores que alzaban su voz ante las injusticias raciales, como Charles Barkley por ejemplo. Y aunque el actual analista de TNT siempre insistió en que no era un ‘role model’, sus palabras evocaron una reacción social de un lado u otro.

Jordan, por su parte, pareció estar en un estado neutral, mientras establecía su marca y rompía el estándar para atletas – especialmente uno negro – a la hora de generar ingresos por esfuerzos promocionales. Y ha tenido que responder al estigma de la frase ‘los Republicanos también compran tenis’, que de cierta manera lo persigue desde hace 25 años como una sombra lejana que solo se ve en contexto de la época y del sistema capitalista.

En tiempos recientes es que hemos visto a Jordan, desde su palco como dueño de los Charlotte Hornets en la NBA, tomar una postura más desafiante y firme en torno a la justicia social; como si de repente se hubiera dado cuenta que su voz -la de una generación que siguió y sigue al que la mayoría consideran el mejor y más popular jugador de todos los tiempos- importa y puede causar una diferencia. Se enfocó durante su carrera como jugador en sus logros con el balón en vez de un papel protagónico como activista similar al de otras leyendas deportivas como Muhammad Ali, Bill Russell y Jim Brown entre otros.

“Nunca me consideré un activista. Me consideraba un jugador de baloncesto”, declaró Jordan hace unos meses a The Undefeated cuando ‘The Last Dance’ estaba en la boca de todos. "No era un político. Estaba jugando mi deporte. Estaba enfocado en mi oficio”.

“¿Fue egoísta? Probablemente”, admitió Jordan en la entrevista. "Pero esa era mi energía".

James obviamente no es el único jugador de esta generación en alzar su voz contra el racismo y la injusticia social; Kaepernick aparece como la cara del desafío. Sin embargo, son los jugadores de NBA en general –en especial en comparación con sus homólogos de la NFL y MLB– los que llevan la voz cantante en la batalla social por varios años entre los atletas estadounidenses, enlazados en brazos con sus hermanas de la WNBA.

Y ahora que el baloncesto profesional reanudó en la liga más importante del mundo, James y sus compañeros y compañeras aprovechan el escenario para llevar su mensaje a las masas, cada cual a su manera - en lo individual y en lo colectivo - con miras a marcar una diferencia en la batalla que parece no tener fin.

"Es un momento en el que se nos escucha", dijo. "Si realmente te importa o no, nos están escuchando. Eso es lo más importante".

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"Es desgarrador. Ustedes no entienden. A menos que sean una persona de color, ustedes no entienden. Entiendo que podrían sentirlo, pero nunca podrían entender realmente lo que es ser negro en Estados Unidos”.

Y mientras sus palabras hacen eco para más de una generación que vivió, vive y vivirá con el racismo, su voz también habla de unidad, esfuerzo y dedicación con miras a obtener un mejor futuro para las generaciones del futuro.

Entonces, Michael probablemente siempre se lleve el enfrentamiento imaginario en cancha, pero es James quien surgió como el héroe y líder que quizás nunca supimos que necesitábamos.