Frenkie de Jong, el tulipán que no ha florecido en el Barcelona, tierra fértil para los holandeses

BARCELONA -- Frenkie de Jong fue un fichaje por aclamación. No se contemplaba en la Navidad de 2018 un mediocampista de sus características, capacidad de liderazgo y futbol superlativo que mostraba en el Ajax. Una de esas piezas fundamentales en el proyecto del Barcelona que por aquel entonces aún presidía Josep Maria Bartomeu. Un jugador, se decía, llamado a ser el Schuster del nuevo Barça.

Tenía, y mantiene, cierta similitud con el genial futbolista alemán que fue el indiscutible crack azulgrana en la década de los 80 del pasado siglo. Pero si Schuster se confirmó desde el primer día como la estrella que era... De Jong, dos años y medio después de su aterrizaje, sigue en tránsito y ha pasado de estrella aclamada a estrella en discusión.

Existe en el Camp Nou una íntima e histórica relación con el futbol de los Países Bajos. Siempre hubo argentinos a los que relacionar con el club (más allá de Lionel Messi o, claro, de Diego Armando Maradona de quien se cumple un año de su muerte, una larga lista de brasileños con el breve e inolvidable Ronaldo al frente y también uruguayos entre los que la figura del cercano Luis Suárez destaca por encima de todos... Pero el caso de los neerlandeses es, sin duda, especial.

Y quizá por ello el Frenkie de Jong al que se sigue esperando explote en toda su extensión futbolística es una duda por resolver, que mantiene la atención de la hinchada y va agotando la paciencia en el Camp Nou.

LA ESTIRPE

El Barcelona mira siempre el mercado de fichajes con un ojo puesto en los Países Bajos. Lo que siempre se conoció como el mercado holandés y que estrenado por Johan Cruyff en 1973 ha provocado la llegada de más de una veintena de futbolistas de origen neerlandés. Jugadores aterrizados con la vitola de estrellas (desde el propio Cruyff hasta Frenkie de Jong), otros como secundarios de lujo (Overmars o Cocu) y algunos como piezas de relleno que, en algunos casos, tuvieron un rendimiento estupendo (Reiziger o el breve Davids).

Pero también hubo, o puede decirse que hay, fiascos indiscutibles en la colección. Lo fue en su momento el prometedor Richard Witschge como lo es hoy Luuk de Jong o en su día Winston Bogarde, y otros cuyo paso por el Camp Nou no dejó demasiada huella, casos de Mark van Bommel o el más cercano Jasper Cillessen.

Siempre hay un antes y después del Cruyff entrenador, que apostó por el liderazgo de Ronald Koeman en 1989, y también un punto de inflexión con Louis van Gaal en el banquillo azulgrana, cuando entre 1997 y 1998 incorporó a la plantilla hasta ocho futbolistas de su país (Hesp, Reiziger, Bogarde, los hermanos De Boer, Cocu, Kluivert y Zenden) provocando un más que evidente rechazo entre gran parte de la misma hinchada que siempre había mirado con ojos cariñosos al futbol neerlandés.

OLVIDADOS

Al cabo de casi 25 años, de aquellos ocho jugadores, a los que se podría añadir el finlandés Jari Litmanen, llegado también desde el Ajax Amsterdam, apenas nadie recuerda el paso de Ronald de Boer, mucho menos de Winston Bogarde a no ser para hacer burla (en ocasiones cruel) y poco o muy poco de Bowjedin Zenden.

Olvidados, en el mejor de los casos o puestos en el plano como futbolistas que cumplieron sin más alardes como fue el caso del portero Ruud Hesp, el lateral Michael Reiziger (un alarde de regularidad) o el goleador Patrick Kluivert.

La cara y la cruz, por encima de todos, la personalizaron Philippe Cocu, soberbio en sus seis años de azulgrana, y el central, teórico líder, Frank de Boer, una estrella indiscutible en el Ajax y su selección... Una triste figura vestida de azulgrana.

LIDERES VENIDOS A MENDOS

El caso de De Boer, Frank, reaparece en el escenario personalizado por Frenkie de Jong y devuelve la vista atrás en la figura de Ronald Koeman, quien antes de ser un entrenador vilipendiado y despedido por su escaso rendimiento en el banquillo fue un fenomenal, y fundamental, jugador durante seis temporadas, líder del inolvidable Dream Team.

Por Koeman pagó el Barcelona la asombrosa cifra, entonces, de 10 millones de dólares, poco menos de lo que se desembolsó diez años después por Frank de Boer. El primero permanece en la leyenda (como futbolista, no se olvide) habiendo jugado 267 partidos oficiales en seis temporadas durante las cuales anotó 90 goles (entre ellos el histórico de 1992 en Wembley que significó la primera Copa de Europa del club) y conquistó hasta diez títulos...

Frank de Boer, en cuatro temporadas y media se alineó en 215 partidos, marcando 14 goles y conquistando apenas un título de Liga en 1999 en el que, precisamente, fue solo un relleno pues era su primer medio curso en el club. Un líder convertido en un cualquiera y que, nunca, mostró de azulgrana aquella capacidad que se le había visto en el último gran Ajax de mediados de los 90.

Así pueden relacionarse estos dos nombres con otro de rabiosa actualidad en el Camp Nou: Frenkie de Jong. En enero de 2019 el entones presidente Josep Maria Bartomeu viajó en persona a Amsterdam para cerrar el fichaje del considerado mejor mediocampista ofensivo del concierto europeo. Se acordó un pago fijo de 95 millones de dólares y unos variables de hasta otros 14 millones por objetivos, convertido en el neerlandés más caro de la historia del club y llamado a marcar una época de azulgrana.

Al cabo de casi tres años, con dos y medio jugando en el Barça, la trascendencia futbolística de De Jong es casi transparente. De aquella poderosa zancada y liderazgo que mostró en el Ajax apenas se ha visto por Barcelona y a pesar de seguir contando con el favor y confianza del club no son pocas las voces que ya le señalan y no se cierran la puerta a un posible traspaso, más aún después de la eclosión de los jóvenes Pedri, Nico y Gavi.

Con Xavi en el banquillo, después de que no pudiera sacarle todo lo esperado Koeman, se aventura el examen definitivo para Frenkie. Si en apenas tres meses la figura de Memphis Depay ya es altamente cuestionada en el Camp Nou, con De Jong se mantiene la esperanza de encontrar su mejor versión... Pero, poco a poco, o no tanto, la paciencia se agota y su crédito también.