Robert Kraft, el fan que se conviritó en dueño y llevó a los Patriots a la cima

“Mi objetivo al comprar a los Patriots es ayudar a darle un campeonato a New England”.

Esa fue la meta que planteó Robert Kraft el 21 de enero de 1994 cuando adquirió la propiedad de los New England Patriots. Quizá ese objetivo ya lo tenía en mente desde mucho antes.

El dueño de los Patriots cumple 78 años de edad este 5 de junio y lo hace en el que, quizá, es el momento de mayor incertidumbre desde que adquirió a la franquicia cuando tenía 52 años.

Luego de que los Patriots llegaron a ocho Super Bowls y ganaron seis campeonatos en las últimas dos décadas, la salida de Tom Brady ha creado varias dudas sobre el impacto inmediato que tendrá en la franquicia la ausencia del considerado por muchos como el mejor quarterback de la historia.

Si la historia de Kraft sugiere algo, es que lo que es incertidumbre para quienes ven desde fuera a los Patriots es certeza y seguridad para el dueño.

Desde que la franquicia fue fundada en 1960, Kraft se hizo aficionado a ella. En ese entonces, tenía 19 años. Siguió al equipo incondicionalmente pese a ser uno más en la extinta y en 1971, compró boletos de temporada para él y su familia y así no perderse ni un duelo de los Patriots en casa.

Esas experiencias en las gradas son las que motivaron a Kraft a buscar ser el dueño del equipo.

En 1971, los Patriots inauguraron el entonces llamado Schaefer Stadium, inmueble mejor conocido como Foxborough Stadium, por lo que es fácil deducir que Kraft, con su asiento reservado, se imaginó varias veces como dueño del equipo.

La fidelidad de Kraft se dimensiona al recordar que de 1960 a 1993, los Patriots promediaron 6.6 victorias por temporada y llegaron sólo seis veces a Playoffs con un viaje al Super Bowl (1985), en el que fueron apaleados por los Chicago Bears.

Reconocido como un empresario exitoso ya para ese entonces, Kraft compró un terreno junto al estadio en 1985. Su objetivo en ese momento era tener la propiedad del hogar de los Patriots y de la franquicia misma.

En 1988, logró el primero de esos dos objetivos al comprar el estadio y con ello, evitar que los Patriots anularan el contrato de renta con el inmueble y así evitar que la franquicia se mudara a otro sitio.

En esa época, el estadio tenía el nombre Sullivan Stadium, en honor al dueño del equipo, Robert Sullivan, pero tras adquirirlo, Kraft lo rebautizó como Foxborough Stadium.

En 1994, luego de verlos como aficionado durante más de tres décadas y de evitar que el equipo se mudara, el sueño de Kraft de ser dueño de los Patriots se hizo realidad cuando fue aceptada su oferta de $172 millones por la franquicia.

A partir de ese momento, el éxito que tuvo como hombre de negocios y que lo llevó a comprar al equipo de sus amores, lo trasladó al ámbito deportivo. En el primer año de su gestión, los Patriots llegaron a Playoffs y en el tercero llegaron al Super Bowl. Aunque perdieron el juego de campeonato de la NFL, el camino en el que Kraft había puesto al equipo parecía ser el correcto.

En el 2000, contrató a Bill Belichick, quien reclutó a Brady en el draft de ese año y el resto, como dicen, es historia.

Tras montar la que es la más reciente y más longeva dinastía que ha visto la NFL en su historia, Kraft celebra su cumpleaños 78 en un ambiente que no experimentaba desde hace 20 años, pero si a algo está acostumbrado el dueño de los Patriots es a superar retos.