Phil Jackson, de ser despedido en Puerto Rico a convertirse en el entrenador más laureado

Durante el cuarto episodio de la docuserie de Michael Jordan y los Chicago Bulls, ‘The Last Dance’, el legendario entrenador Phil Jackson rememoró su estadía en Puerto Rico como entrenador a mediados de los ochentas.

Para ese tiempo, el oriundo del estado de Montana todavía no formaba parte del cuerpo técnico de los Bulls. De hecho, apenas un lustro antes se había retirado como jugador profesional tras ganar un par de campeonatos con los New York Knicks.

Contrario a su admirable trayectoria en la NBA, donde ganó seis anillos con los Bulls y otros cinco con Los Angeles Lakers, a Jackson no le fue del todo bien en la Isla del Encanto.

Sin embargo, el dirigente de 74 años guarda buen recuerdo hacia la menor de las Antillas Mayores. Tanto así que, aparte de agradecer a la isla durante su discurso de exaltación al Salón de la Fama en 2007, Jackson revela también varias anécdotas en sus libros ‘More Than a Game’ ‘Sacred Hoops’ e ‘Eleven Rings’. Alguna verídicas y otras ficticias.

Su llegada a Puerto Rico

Jackson dirigió a dos distintos equipos en el Baloncesto Superior Nacional (BSN) de Puerto Rico, en el periodo de 1984 a 1987.

Al primer quinteto que arribó fue a los Piratas de Quebradillas en el 84’, de la mano del entonces apoderado Pedro Hernández. Diferente a lo que se ilustra en ‘The Last Dance’, catalogando la competición como totalmente salvaje, la realidad es que la liga boricua era una de las mejores del continente.

Según relata en su libro una de las leyendas del básquetbol puertorriqueño, Raymond Dalmau, que militaba en ese lapso con los Piratas en el BSN y con Puerto Rico Coquís en la Continental Basketball Association, un encuentro con Jackson durante un partido en la CBA, fue el primer paso para que el estadounidense llegara a la isla.

“En ese torneo conocí personalmente a Phil. (Él) dirigía a los Albany Patroons que ganaron el título en la temporada 1983-83”, aseguró Dalmau. “Le pregunté si estaba interesado en entrenar en Puerto Rico y le pareció interesante”, agregó.

Jackson finalmente llegó a un acuerdo con los Piratas y recaló en la isla.

En la actualidad, los Piratas cuentan con seis campeonatos en sus vitrinas, de los cuales cuatro los habían ganado antes de la llegada de Jackson. Tres de ellos, de forma consecutiva del 1977-79.

Jackson llegaba a una franquicia de tradición ganadora. Por cierto, una de las canchas más difíciles de jugar para un equipo visitante.

Así las cosas, Jackson implementó el sistema de juego ‘flex offense’. El mismo consistía en que cualquier jugador que tuviera el balón, podía intentar el disparo sin necesidad de buscar al ‘hombre solo’. No funcionó.

Tras un pobre inicio de 5-9, Jackson fue despedido de los Piratas. “Su despido no fue mi culpa (como él alega). La decisión del apoderado fue resultado del récord desastroso. Tan pronto Phil salió, ganamos 10 partidos consecutivos”, sostuvo Dalmau.

En varios escritos, Jackson alude ese despido de los Piratas a problemas con la superestrella del equipo (Dalmau).

Gallitos de Isabela

Luego de ser despedido por los Piratas, Jackson —que permaneció viviendo en Puerto Rico— asumió las riendas ese mismo torneo de los Gallitos de Isabela.

Esa temporada fue inédita pues otro conjunto (Leones de Ponce) inscribió a un jugador inelegible (David Ponce) y al llegar el caso a los tribunales, el torneo se canceló. El conjunto ponceño alegó que dicho jugador era un estadounidense adoptado por padres boricuas. No obstante, la investigación determinó que se habían falsificado documentos y, por ende, no era elegible.

Los Leones llevaron el caso a Corte debido a que el presidente de la federación boricua en ese momento, Jenaro 'Tuto' Marchand, suspendió al jugador y confiscó el resto de partidos del equipo. La corte federal le dio la razón a los Leones, por lo que Marchand puso fin a la temporada. Fue entonces cuando el Comité Olímpico de Puerto Rico (COPUR) organizó una ‘Copa Olímpica’ como solución.

Isabela, dirigido por Jackson, llegó a la final.

Sin embargo, cayeron ante un Canóvanas dirigido por el también emblemático entrenador Julio Toro, quien ha dirigido a equipos nacionales como Puerto Rico, Venezuela y República Dominicana, entre otros importantes clubes del continente. En el siguiente torneo, Jackson permaneció en Isabela y registró foja 23-9.

Regreso a Quebradillas

En 1987, Quebradillas, esta vez bajo la tutela del apoderado Tito Cordero, los Piratas trajeron de regreso a Jackson en medio de la temporada. El equipo tenía en ese momento marca de 6-10.

Phil entonces lideró el equipo a récord de 3-9 en la segunda parte del torneo, pero tuvo que dejar a la organización antes de que culminara la campaña para unirse al staff de Doug Collins y los Chicago Bulls.

Incidente del ‘tiro’ al árbitro

Según relata Jackson en ‘The Last Dance’, como también en algunos de sus libros, durante su estancia como coach en Quebradillas, el alcalde de dicho municipio le disparó con un arma a un árbitro en la pierna.

¿Realidad o ficción? ¿Qué dice Dalmau?

“Phil distorsiona la realidad. Evidentemente se refiere al incidente aislado ocurrido 10 años antes de él dirigir en Puerto Rico, donde el entonces alcalde sacó un revólver, hiriendo a un ujier”, destacó.

“Fue entre medio de un juego entre San Juan y Quebradillas y el alcalde (Rafael Pérez Santalíz) fue acusado y juzgado”, añadió Dalmau.

La hija del exalcalde Pérez Santalíz, Milagros Pérez, expreso indignación por los comentarios de Jackson sobre el incidente y aclaro varios puntos.

“Me sorprendió muchísimo. Me dio coraje. Porque él (Jackson) dio a entender algo que no fue como él lo explica y cómo sucedió. Y es una información errónea. Da a entender que por el fanatismo él (su papá) le da un tiro a un árbitro y no fue así. Fue de otra manera y por circunstancias distintas. Le dieron mucha importancia a esa parte (en la docuserie) y me dio incomodidad”, indicó recientemente Pérez en una entrevista con el periódico El Vocero, de Puerto Rico.

División de opiniones en cuanto al legado de Jackson en P.R.

El 'protagonismo' del BSN en ese cuarto episodio en la docuserie provocó una división de opiniones en la isla en torno al legado que dejó Jackson.

El mítico entrenador Flor Meléndez, con experiencia en múltiples países latinoamericanos como mánager de básquetbol, arremetió contra el ahora integrante del Salón de la Fama.

“Este arrogante (Jackson), aunque ganó en la NBA, a nosotros los entrenadores de esa época y al baloncesto de Puerto Rico no nos dejó nada, como (sí) lo hizo Gene Bartow, Lou Rossini, Rollie Massimino, Robert Corn, Tom Nissalke, P.J Carlesimo, Herbie Brown y muchos más que repetían varios años”, matizó Meléndez.

“Me acuerdo que cuando íbamos a sus universidades nos trataban como familia. Este lo que ha hecho, porque no pudo triunfar en nuestra liga, tanto en uno de sus libros como en este documental es hablar mal de nuestra liga y de Puerto Rico”, aseguró.

Otro emblemático entrenador que se sumó a la discusión sobre la imagen del BSN ante los ojos de Jackson y ‘The Last Dance’, fue el actual analista de ESPN, Carlos Morales.

“Pregunta ingenua: ¿de verdad ustedes se sienten orgullosos de la forma como mencionaron a nuestro país (Puerto Rico) y al BSN anoche en "The Last Dance? ¿O es que estamos como los artistas y otras celebridades que piensan que lo importante es que los mencionen y hablen de ellos, sea bien o mal?”, expresó Morales en Twitter.

Por otro lado, el hijo del dueño de los Piratas durante la segunda etapa de Jackson en Quebradillas, compartió su grata experiencia con el exdirigente fuera de la duela.

“Su esposa June es un amor. Mucha gente no lo sabe, pero días después del huracán María (2017), Phil se comunicó con nosotros y envió un cheque personal de $20 mil para los damnificados. A petición de él, esto no se hizo público”, reveló.

“Gracias a muchos amigos de Isabela que reclutaron a Phil y su estadía en Puerto Rico no fue tan mala. A Phil lo vi por última vez en Coral Gables en Miami. Nos encontramos en un hotel y me invitó a un juego en donde pude saludar y conocer por primera vez a mi ídolo MJ (Michael Jordan). De esa aprendimos todos. Y así las cosas como son”, sentenció.

Esta fue la corta —pero llena de polémica y anécdotas— estadía de Jackson en la Isla del Encanto. El mejor entrenador en la historia de la NBA que no pudo triunfar en Puerto Rico.