La historia de cómo “El Ministro de Defensa” se ha transformado en una de las figuras más importantes de San Diego no puede ser contada sin el crecimiento que ha demostrado desde sus tiempos con los Orioles.
Manny Machado, tercera base de San Diego Padres, es reconocido en la actualidad como uno de los mejores jugadores con los que cuenta Grandes Ligas entre sus filas. Es la principal figura de liderazgo del equipo, es uno de los rostros visibles del béisbol, especialmente cuando del Clásico Mundial se trata y, en términos generales, es una figura sumamente respetada por compañeros de equipo, otros jugadores, fanáticos y la prensa especializada en cubrir béisbol profesional.
Además del estatus como jugador, Machado se mantiene siendo altamente productivo en el terreno de juego, lo que refuerza su posición como uno de los mejores antesalistas con los que cuenta el juego en la actualidad y es un serio candidato, de continuar su actual trayectoria, para ser valorado como un futuro inmortal de Cooperstown.
Con 32 años, Machado acumula 342 cuadrangulares con 1,051 remolcadas, 994 anotadas y un promedio de bateo de por vida de .279, acompañado de un OPS de .826 y un OPS+ de 124. Esas estadísticas lo alinean con miembros de Cooperstown como Adrián Beltré, Ron Santo, Orlando Cepeda, Carl Yastrzemski y Cal Rioken Jr. a la misma edad, lo que refuerza lo dicho anteriormente de que Machado está teniendo una carrera que puede llevarlo al Salón de la Fama.
Dicho esto, es correcto recordar que no todo el tiempo Machado fue visto de esa forma. A pesar de todo el talento con el que llegó a Grandes Ligas y todas las expectativas que existían tras haberse ubicado como el sexto mejor prospecto de todo el béisbol para la temporada 2012, Machado tuvo que batallar con un problema de imagen.
Su reputación inició a ser atacada directamente en un partido contra los entonces Oakland Athletics, en la cual, luego de ser sacado de out en una jugada por Josh Donaldson, las bancas se vaciaron tras una discusión entre los jugadores. En el partido siguiente, Machado golpearía la careta del receptor Derek Norris tras realizar un swing y esto sacaría al jugador del partido con lo que en el momento parecía una conmoción cerebral. Tras la situación, Machado terminó ponchándose y soltando su bate en dirección hacia Josh Donaldson, casi golpeándolo en el intento.
Después del encuentro, Norris señaló que Machado no se disculpó con él tras golpearlo e incluso indicó que vio al dominicano sonreír tras el golpe.
Machado continuaría mostrando problemas de imagen en 2016, cuando en medio de un partido fue golpeado por Yordano Ventura de Kansas City Royals, lo cual inició una pelea bastante recordada, pero que, dadas las circunstancias, lo cual, sumado al episodio anterior, ponía una nube de dudas sobre el pelotero.
Ese mismo año iniciaría la saga por la cual Machado fue catalogado como el “jugador más sucio” de MLB durante un largo tiempo, su rivalidad con Boston Red Sox. Durante uno de los partidos de Baltimore Orioles y los Red Sox, Machado se deslizó fuerte en la segunda base, casi golpeando al torpedero Xander Bogaerts, que hoy es su compañero de equipo. A pesar de las molestias del campocorto, la situación no pasó a más, hasta que al año siguiente, en una jugada muy similar, Machado golpería con sus spikes la rodilla de Dustin Pedroia, quien tuvo que ser operado y jamás volvió a ser el mismo jugador.
Machado en repetidas ocasiones señaló que el golpe no fue intencional y llegó a pedir excusas a Pedroia, pero los lanzadores de Boston tomaron el pleito de forma personal y lanzaron hacia el cuerpo del jugador en cinco ocasiones durante dos partidos.
La reputación de Machado sufriría un golpe aún mayor en 2018, cuando siendo parte de Los Angeles Dodgers, en medio de una serie de playoffs contra Milwaukee Brewers, pateó la pierna del inicialista Jesús Aguilar tras un rodado, en un confuso incidente en medio del cual, varios jugadores de Milwaukee lo catalogaron como un “jugador sucio”, siendo Christian Yelich el más vocal al respecto, tras indicar que la situación fue: “una jugada sucia, hecha por un jugador sucio”.
La respuesta de Machado ante las críticas de los Brewers fue: "soy un jugador de béisbol, jugando béisbol".
Tras todo ese caos y llegar con la etiqueta de “jugador sucio” a San Diego, las cosas se han tranquilizado bastante para el antesalista.
Machado, poco a poco, ha ido haciendo la transición hacia un jugador cuya voz es escuchada por sus compañeros y los incidentes del pasado no le han perseguido. Cierto, desde entonces ha sido criticado por otras cosas como “no mostrar pasión por el juego” o “no esforzarse lo suficiente”, pero las jugadas controversiales se han detenido por completo, especialmente desde su llegada a los Padres.
A pesar de esto, es justo mencionar que durante la postemporada 2024, hubo una situación con Dave Roberts, dirigente de los Dodgers, quien se quejó de que Machado, supuestamente le tiró una pelota con la intención de golpearlo, lo que fue rápidamente descartado por MLB y criticado por los fanáticos, viendo la queja de Roberts como que no tenía bases reales.
Dicho eso, el crecimiento de Machado puede deberse a múltiples factores: entender el rol dentro de una franquicia que desesperadamente busca ganar, la madurez que ha llegado con convertirse en veterano en MLB, así como la que llega según va pasando el tiempo. Sea cual sea la razón, el mote de “jugador sucio” es uno que ya no se utiliza cuando a Machado se refiere, y ha sido suplantada por la de “líder de los Padres”, una que ha puesto de manifiesto en repetidas ocasiones durante su estadía en el equipo.
Probablemente, la gente recuerda con frecuencia una imagen en la que Machado se ve gritando a Fernando Tatis Jr., el rostro de la franquicia de los Padres, durante un partido, buscando calmarlo, pero probablemente, el acto que cambió la percepción que se tenía sobre Machado fue el que ocurrió en Washington, durante julio del 2021.
En un partido contra Washington Nationals, durante la sexta entrada, se inició un tiroteo a las afueras del Nationals Park. En medio del caos y la falta de información, el público empezó a correr despavorido y múltiples testimonios indicaron que Machado, junto a Tatis Jr., abrieron la puerta que da acceso desde las gradas hacia el terreno de juego para permitir que las personas pudieran resguardarse dentro del dugout de visitantes.
Esa acción borró del imaginario colectivo la mala imagen que hasta el momento cargaba Machado y es desde entonces que las palabras “jugador sucio” no se asocian con él.
Sea cual sea la razón, es indudable que Manny Machado ha demostrado un crecimiento extraordinario como ser humano y como jugador, lo que le ha convertido en el líder que es hoy, uno muy necesario para un equipo con tanto que probar como es San Diego Padres.
