Desconocemos si Ohtani es culpable o inocente, lo que sí sabemos es que las estafas a peloteros son más frecuentes de lo imaginable

Mientras Ohtani está bajo investigación y la premisa de ser inocente hasta que se pruebe lo contrario, deberías saber que las estafas a los peloteros son más comunes de lo que pudieras creer.


Los Angeles Dodgers del 2024 han tenido un rotundo éxito en las primeras dos semanas de su calendario, con marca de 7-2 en nueve salidas al campo y un promedio superior a los 48 mil aficionados en sus primeros ocho juegos en el Dodger Stadium.

Sin embargo, sobre la "Gran Maquinaria Azul" que armaron Andrew Friedman y su oficina de operaciones de béisbol permanece la sombra de la investigación que realiza la oficina del comisionado (MLB) para determinar el tipo que involucramiento que pudo tener el astro japonés Shohei Ohtani en el escándalo de robos y apuestas ilegales de su ex intérprete, Ippei Mizuhara.

La tarde del miércoles 20 de marzo (madrugada del jueves 21 en Corea del Sur), ESPN sacudió la industria del béisbol con el anuncio de que Mizuhara, quien fue despedido por los Dodgers ese mismo día, estaba siendo investigado por cuestionamientos sobre al menos $4.5 millones en transferencias bancarias enviadas desde la cuenta de Ohtani a una operación de apuestas ilegales del sur de California, que es investigada por las autoridades federales.

Inicialmente, un portavoz de Ohtani dijo a ESPN que el jonronero y lanzador había transferido los fondos para cubrir la deuda de juego de Mizuhara, quien corroboró la versión en una larga entrevista telefónica desde Corea del Sur, donde los Dodgers enfrentaron a los San Diego Padres en el noveno inicio internacional de la temporada de MLB.

Sin embargo, mientras ESPN se preparaba para publicar la historia, el portavoz desautorizó la versión de Mizuhara y los abogados de Ohtani informaron que su cliente fue víctima de un robo masivo, por parte del traductor, y que estaban pasando el caso a las autoridades.

"Nunca aposté al béisbol ni en ningún otro deporte, ni nunca le pedí a nadie que lo hiciera en mi nombre. Nunca he acudido a una casa de apuestas para apostar en deportes. Hasta hace un par de días no sabía que esto estaba pasando. Ippei está mintiendo", dijo Ohtani en una conferencia el lunes 25 de marzo, la única vez que ha hablado del asunto.

El jueves 28, cuando la temporada arrancó formalmente en Estados Unidos, el comisionado de MLB, Rob Manfred, dijo que la liga está comprometida con su investigación y espera que la resolución tarde "poco tiempo".

"Dada la forma en que se desarrolló la historia, es importante asegurar a nuestros fanáticos sobre la integridad del juego que verifiquemos las cosas que dijo el señor Ohtani, es realmente así de simple", dijo Manfred.

Más común de lo que parece

Más que cualquier otro aspecto dentro de la historia, fueron el cambio de versiones y el hecho de que semejante cantidad de dinero saliera de la cuenta de Ohtani sin que el pelotero lo advirtiera, lo que más llamó la atención de los aficionados y curiosos atraídos por una noticia que implica a uno de los deportistas más mediáticos y populares de la actualidad.

Para un trabajador común y corriente con un salario promedio de $7.25 la hora es absolutamente impensable que una persona no detecte retiros de miles de dólares, mucho menos de millones, de su cuenta de banco. Especialmente en una época en la que nuestro teléfono está conectado a todas nuestras actividades al punto de que pueden contar cada paso que damos y hasta mide correctamente nuestra frecuencia cardíaca.

Sin entrar en consideraciones subjetivas sobre la situación de Ohtani (ya de eso se están encargando apropiadamente los investigadores), es bueno informar a nuestros lectores que las estafas y robos a los peloteros es algo más común de lo que muchos pensarían. Robos realizados por representantes, asesores financieros, relacionados y hasta familiares.

En algunos casos que no trascendieron de la intimidad omitiremos los nombres de los implicados, pero no lo haremos con los que llegaron a los tribunales y, por lo tanto, son de conocimiento público.

En la mayoría de las ocurrencias, las víctimas fueron peloteros latinos, que por ser extranjeros (y en muchos casos) estar poco familiarizados y/o educados con el sistema y/o el maejo del dinero, se convierten en blancos fáciles de embaucadores y estafadores.

En la primavera del 2009, un grupo de jugadores vivieron meses de incertidumbre y algunos tuvieron que tomar préstamos a sus equipos para pagar por facturas y comida, después que las autoridades iniciaron una investigación y congelaron bienes y cuentas bancarias al Grupo Financiero Stanford.

Entre los afectados estaban los clientes de Scott Boras; Johnny Damon, Xavier Nady y Mike Pelfrey y los dominicanos Adrián Beltré y Carlos Peña, entre otros.

Los organismos de regulación financiera comenzaron a cuestionar los rendimientos consistentemente superiores a los del mercado que el Stanford International Bank afirmaba generar para sus depositantes. Los jugadores no invirtieron directamente en fondos de Stanford, pero sus asesores de inversiones utilizaron a Stanford como su corredor de bolsa.

Los peloteros y otros clientes inocentes pudieron recuperar su dinero (o una porción en algunos casos), pero Robert Allen Stanford fue declarado culpable de fraude en 2012 y sentenciado a 110 años de prisión por haber operado un esquema Ponzi de ocho mil millones de dólares.

En marzo del 2011, un agente deportivo de Miami fue acusado de robar más de $305,000 dólares al jugador cubano Kendrys Morales, quien en ese momento jugaba con Los Angeles Angels. Rodney Fernández se entregó por un cargo de hurto mayor y fue enjaulado.

Las autoridades dijeron que Fernández trabajaba para la agencia Hendricks Sports Management entre 2008 y 2009 cuando realizó numerosas transacciones financieras desde la cuenta bancaria de Morales, quien se enteró de casualidad. La agencia despidió inmediatamente a Fernández, quien básicamente fue desterrado de la industria.

Tres años antes, la Asociación de Peloteros de Grandes Ligas (MLBPA), que es el organismo que certifica a los agentes para que puedan representar peloteros, descertificó y suspendió al agente de varios jugadores latinoamericanos, incluyendo uno de los mejores relevistas dominicano de todos los tiempos.

La MLBPA no mencionó una razón específica para la medida, pero algunos jugadores contaron a amigos y relacionados que fueron víctimas de un supuesto fraude en el que aparecieron como dueños de propiedades que ni sabían que habían comprado.

Otro pelotero dominicano de otro agente que fue descertificado más recientemente dijo a ESPN Digital que cuando se retiró descubrió que su patrimonio era mucho más pequeño de lo que pensaba.

Además de que tuvo que demandar al agente por más de $800 mil dólares que fueron desviados, la oficina que manejaba sus asuntos financieros le cobraba una tarifa de $10 mil dólares por llenarle la planilla de impuestos, un servicio que generalmente cuesta $200 dólares en cualquier local de Estados Unidos.

Hace tan poco como ocho años, los excompañeros de los New York Yankees y peloteros retirados, el receptor puertorriqueño Jorge Posada y el lanzador cubano José Contreras, demandaron en una corte de Miami a sus exasesores financieros Juan Carlos Collar y Anthony Fernández, propietarios de la firma Quantum Ventures, por una estafa ascendente a $15 millones.

Posada y su esposa Laura Méndez reclamaron haber sido engañados con $11.2 millones, mientras que Contreras alegó una pérdida de $2.4 millones por las malas inversiones de Quamtum Ventures LLC.

De acuerdo a documentos de la corte, los financieros recibían el correo de ambos jugadores, presentaban sus respectivas declaraciones de impuestos, escribían cheques a sus nombres y contaban con luz verde para hacer cualquier inversión que estimaron con sus ingresos.

Básicamente, tenían más control sobre las finanzas de Posada y Contreras que la que podría soñar Mizuhara. Lo mejor: El esquema duró muchos años antes de que Posada y Contreras se dieran cuenta.

En el 2020, el estelar relevista cubano Aroldis Chapman demandó a Pro Management Resources, la empresa que manejó sus asuntos financieros con acceso ilimitado a sus cuentas por una década, luego que se descubrió un presunto fraude por $3 millones de un empleado de la empresa.

La demanda estableció que mientras trabajaba para Pro Management Resources, Benito Zavala aprovechó su acceso a las cuentas de Chapman para desviar el dinero del lanzador a través de transferencias de Western Union, a sí mismo y otros asociados. El acusado también obtuvo líneas de crédito no autorizadas y realizó compras con la tarjeta personal de Chapman sin su permiso.

Pero agentes y asesores financieros no son los únicos detrás del dinero de los peloteros. Familiares y relacionados han estafado a algunas estrellas de múltiples formas en los últimos tiempos, aunque estos últimos casos son los menos publicitados.

En junio del 2014, la esposa del exjardinero dominicano de los Seattle Mariners, Carlos Peguero, fue sentenciada a un año y un día de prisión por usar tarjetas bancarias que pertenecían a la esposa del lanzador venezolano Félix Hernández para realizar compras en línea por casi $200 mil.

María Jacqueline Peguero se declaró culpable de fraude electrónico luego que aprovechó la inocencia y desconocimiento de Sandra Hernández, quien le había pedido ayuda para realizar algunas compras en línea después de que las dos mujeres se hicieron amigas. María Jacqueline consiguió ese acceso privilegiado a Sandra debido a que su esposo fue acogido como un hermano cuando subió a Grandes Ligas en 2011.

Violando la confianza de su propio esposo y las nuevas amistades, la señora Peguero utilizó la información bancaria entre junio y septiembre de 2012 para compras no autorizadas en Saks Fifth Avenue y Nordstrom. Los Hernández no notaron ninguna irregularidad mientras eran desangrados, sino hasta que una de las tiendas involucradas preguntó sobre la diferencia entre las direcciones de envío y facturación.

En fin, las estafas a peloteros de Grandes Ligas son más comunes de lo que podrías pensar.

De Ohtani, mientras tanto, esperemos que las investigaciones determinen qué sucedió.