Cristiano Ronaldo no necesita demostrar a nadie que es uno de los mejores futbolistas de la historia, y menos ahora que eligió una liga de menor rango para disfrutar sus últimos días antes del retiro definitivo, ese que parece querer postergar lo más posible, pero su legado sí se verá afectado, principalmente en la comparación particular con Lionel Messi.
La decisión de Cristiano Ronaldo de jugar en Arabia Saudita, más allá del beneficio económico (200 millones de euros por dos años de contrato con Al Nassr), supuso un desafío para quienes intentan adivinar cómo será su despedida de las canchas para cerrar una de las carreras más brillantes en el futbol de Europa.
Siempre comparado con Messi, lo que se incrementó con su llegada al Real Madrid, Cristiano buscó en cada partido demostrar que era el mejor. Messi estuvo más cerca de convertirse en un histórico jugador de un solo equipo, pero su salida del Barcelona fue de lo más dramática, mientras Cristiano intentó revivir la magia y dar un golpe de nostalgia con su regreso al Manchester United, pero resultó un fiasco que abrió la puerta a un nuevo desafío para el portugués.
Sin embargo, al elegir el camino del éxito financiero (algo que no necesitaba uno de los jugadores con más ingresos de la historia), Cristiano pasó por alto su legado, el prestigio de una estrella que aún podía brillar en el máximo nivel.
Su decisión parece fácil de entender si se toma en cuenta que en la actualidad ningún club puede garantizar el éxito en la Champions League, y como gran ejemplo está Lionel Messi en el Paris Saint-Germain.
Cristiano lo dejó muy claro al llegar a Arabia Saudita: "En Europa mi trabajo está terminado. Lo he ganado todo, he jugado para los clubes más importantes, he roto todos los récords y quiero hacerlo también aquí. Muchos clubes importantes quisieron ficharme, de Portugal, Australia, Estados Unidos... Pero estoy orgulloso de este nuevo reto", y criticó a los que "hablan sin saber": "Mucha gente habla pero no sabe nada de futbol. No es el final de mi carrera, el futbol ha evolucionado, es diferente...".
Lo cierto es que no se puede comparar en ninún sentido el nivel futbolístico de la Liga árabe, por mucho que Cristiano haga crecer el campeonato, y es claramente un retroceso respecto de los momentos que vivió en Manchester, Madrid o Turín.
"Poder decir adiós es crecer", cantaba Gustavo Cerati, una frase que se puede aplicar perfectamente cuando alguien no acepta el final de una relación, o en este caso, de que lo mejor ya pasó, y que no vale la pena aferrarse a las viejas glorias.
Cristiano se ganó hace mucho tiempo un lugar de privilegio en la preferencia de los aficionados. Por supuesto, tiene detractores, igual que Messi, pero ambos ocupan por sus números y conquistas un sitio en el Olimpo del futbol, donde pasarán varios años antes de que una pareja (tal vez Erling Haaland y Kylian Mbappe) emule lo que ambos conquistaron y todavía pueden hacerlo crecer más, aunque en el caso de CR7 hay pocas probabilidades de que se le considere igual que a Messi.
Si Cristiano se queda el segundo año en Arabia Saudita y Messi decide volver al Barcelona, el argentino habrá ganado otra partida a su némesis. El romanticismo habrá ganado en el caso de la leyenda azulgrana, mientras Cristiano podrá aumentar sus récords en goles de clubes y con su selección, pero el legado se verá manchado por haber elegido su comodidad en lugar de un desafío mayor en Europa.
