El jardinero de los Baltimore Orioles, Austin Hays, se convirtió el miércoles en el segundo jugador en lo que va de temporada de Grandes Ligas (MLB) en batear para el ciclo.
El guardabosque central logró la gesta en apenas cuatro turnos en una victoria 7-0 sobre los Washington Nationals, que acabó en seis episodios, debido al mal tiempo.
Hays se unió al venezolano de los New York Mets, Eduardo Escobar, que también logró la hazaña a principios de junio.
¿Por qué describirlo como gesta y/o hazaña? Por lo complicado. Batear para el ciclo consiste en conectar hit, doble, triple y jonrón en un solo juego.
Pero, ¿tan difícil es? ¿Acaso es más complicado que un no-hitter? Repasemos algunos datos históricos y luego respondamos esas y más preguntas.
¿Cuántos jugadores han bateado para el ciclo en la historia?
¿Suerte? Como lanzador, puedes tirar tu mejor repertorio y, aun así, el rival conectarte algún imparable en nueve innings. Y como bateador, puedes destrozar el pitcheo abridor y relevo de un equipo, pero no conseguir los extrabases requeridos para concretar el ciclo.
Para que tengan una idea lo complicado de la gesta, según ESPN Datos, solamente ha habido 338 ocasiones en la historia de MLB en que un jugador batea para el ciclo. El más reciente el miércoles, que fue Hays, quien a su vez es el sexto integrante de los Orioles en lograrlo desde que el conjunto se mudó a Baltimore en 1954.
A cycle in just FOUR ABs for Austin Hays. 🤯
— MLB (@MLB) June 23, 2022
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Los otros fueron Jonathan Villar (2019), Félix Pie (2009), Aubrey Huff (2007), Cal Ripken Jr. (1984) y Brooks Robinson (1960). En general, fue el undécimo en la franquicia.
En la historia de Las Mayores, además, seis jugadores están empatados con tres juegos bateando para el ciclo, añade ESPN Stats & Info: Christian Yelich, Trea Turner, Adrián Beltré, John Reilly, Babe Herman y Bob Meusel.
¿El equipo que más lo ha logrado? Los Pittsburgh Pirates con 24. Le siguen los Giants (24), Boston Red Sox (23), St. Louis Cardinals (19) y Oakland Athletics (17).
¿Y lanzadores?
El número de no-hitters en MLB desde que se disputó el primer partido de su historia es bastante similar a los jugadores que han bateado para el ciclo. En general, ha habido 316 juegos sin hits en la historia de las Grandes Ligas.
¿El lanzador con más no-hitters? El inigualable Nolan Ryan con siete. Le siguen Sandy Koufax (4), Justin Verlander (3), Larry Corcoran (3), Bob Feller (3) y Cy Young (3).
Los Angeles Dodgers son el conjunto que más lo ha hecho en la historia con 23. Los Chicago White Sox registran 20, los Red Sox 18, y los Chicago Cubs, Giants, y Reds, todos con 17.
Conclusión
Batear para el ciclo es tan difícil como un juego sin hits. Las cifras son parejas: 338 vs. 316.
Puedes tener el mejor swing del mundo para batear con fuerza cualquier pelota, pero no la velocidad suficiente para conectar un triple.
Ahora bien, en el caso de un no-hitter... Puedes poseer el mejor repertorio como lanzador, pero no tener la resistencia física para aguantar nueve innings. De hecho, durante esos nueve episodios, tienes que retirar a 27 bateadores. Por lo tanto, o eres lo suficientemente bueno como para tú abanicar a los 27, o simplemente tienes que limitarte a confiar en tu defensa.
Contrario al jugador que batea para el ciclo, el lanzador no depende de sí mismo.
Incluso, algún compañero de equipo hasta podría cometer un error y costarle el juego sin hits. O quien sabe si hasta un árbitro, como ocurrió hace más de una década con Jim Joyce, que le estropeó el juego perfecto y no-hitter al venezolano Armando Galarraga.
Lo cierto que tanto batear para el ciclo, como juego sin hits, son de esas 'artes' que hacen único al béisbol. Y eso aplica para el más romántico, como hasta el más seguidor de la sabermetría.
Si es por mí, conseguir el no-hitter (que te permite embasar, pero no que te conecten hit) le lleva una ligera ventaja en dificultad. Y el juego perfecto, ni se diga.
De todas formas, ambas son dificilísimas y cada vez que ocurre alguna, deben resaltarse al máximo. Como bien dijo Leo Durocher: el béisbol es como ir a misa. Muchos van, pero pocos entienden.
Ayudemos a que sí lo entiendan.
