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Juan María Traverso y el lugar en el que guardaba sus... sustos

El Flaco murió a los 73 años. Su casa de Ramallo guarda los mejores recuerdos y momentos de una carrera inolvidable y, también, los no tan gratos.

“Ya sé, el ruido de las cotorras, yo ni las escucho porque estoy sordo. Siempre venía la gente y me preguntaba cómo las soportaba. Un día me puse el audífono, quería agarrar la escopeta, jaja”. Así era Juan María Traverso de entrecasa. Allí en Ramallo, en la casa que había sido de su papá, el Flaco armó un museo con sus trofeos y muchos de sus autos, entre ellos el Torino con el que debutó en TC, el Renault Fuego de TC 2000 con el que ganó en General Roca 1988 con el suelo en llamas, el Renault 18 con el que corrió el Rally Mundial en Córdoba y el Falcon con el que logró su último título de TC.

Más allá del ruido de las cotorras (era verdaderamente ensordecedor), caminar por el museo es recorrer la historia. Y hacerlo con el Flaco al lado era algo único. Después, llegó el momento de unos chorizos en el quincho, decorado con fotos y recuerdos por todos lados y no paraba de contar anécdotas. “A mí me vino a buscar el dueño de la empresa textil Dos Muñecos porque tenía una marca de jeans que no anda bien, Lee. Y se jugaron la última carta apostando a poner plata en mi auto de TC 2000. Las ventas se dispararon, tanto, que al otro año vinieron con una propuesta más loca: querían un jean negro y que la Fuego estuviera pintada de negro. El tema es que Renault no sacaba ese auto en negro. Así que, pedí mucha plata. Y la pusieron”, contaba mientras comía un choripán.

Entre charla y charla, había que hacer una pasadita por el baño antes del viaje de vuelta. Y ahí, la sorpresa: fotos del tremendo accidente con el 405 de TC 2000, el espectacular choque que sufrió con TC en Mar de Ajó. Todas imágenes de fuertes golpes. El Flaco dio la explicación: “¡Qué querés! Son los grandes cagazos que viví en mi carrera. Y qué mejor lugar que el baño para ponerlos”.