Al final de la tarde de este jueves la posibilidad de que Jaime Munguía fuera el nuevo rival de Gennady Golovkin en la cartelera del 5 de mayo, vivía la incertidumbre de la aprobación o la desaprobación por parte de la Comisión Atlética de Nevada. Al parecer, ellos serían la última llave. Si le permiten ser el oponente de GGG, aumenta la percepción de que la cartelera será exitosa. Si lo rechazan, la Comisión de Nevada ratificará su habitual torpeza para manejar el boxeo de Las Vegas. Basta recordar que alguna vez, en el pasado reciente le permitieron a Conor McGregor, con cero peleas en su palmarés, ser rival de un ex campeón legendario como Floyd Mayweather con 49-0.
Por el momento, mexicano Munguía sigue siendo el mejor candidato para suplantar a Saúl "Canelo" Álvarez en la pelea del 5 de mayo ante Gennady Golovkin. Si colocamos su figura en perspectiva paralela con la dimensión de Canelo, es una mala noticia. La primera reacción es una sola, el tapatío es insustituible, es el dueño de la fiesta y el protagonista esencial para que la cartelera sea efectivamente un evento multimillonario. Sin embargo, si lo miramos desde el lado práctico las cosas empiezan a ser muy diferentes. La elección de Munguía, es posible que sea una decisión más oportuna y acertada de lo que todos puedan imaginar.
Jaime Munguía es hoy, quizás, la figura con mayor proyección de todo el boxeo mexicano, por lo cual esta oportunidad no solo permitirá acelerar su crecimiento comercial, también genera ese necesario reciclaje que el pugilismo mexicano exige. Es imperioso encontrar alternativas al fenómeno Canelo, cuyo futuro hoy es imposible predecir luego de las lógicas secuelas del doble positivo de clembuterol.
Pero hay algo más. Este cambio obligado beneficiaria al negocio boxístico como tal, ya que podría desmitificar el éxito del PPV asociado a figuras como Canelo, que si bien son en estos eventos el atractivo mayor, nunca generan todas las ganancias económicas por sí mismos. O sea, son el Lado A, pero dependerán siempre del Lado B.
Algo que debemos explicar, pero empecemos con la primera clave del "nuevo 5 de mayo".
UNA PLATAFORMA DE DESPEGUE PARA JAIME MUNGUIA
Munguía es un mexicano que boxísticamente pertenece a ese grupo que los fanáticos gustan de identificar como de "pura raza". Con apenas 21 años, ha logrado construir una carrera de números extraordinarios (28-0 con 24 KOs) y desde la perspectiva del espectáculo, se muestra como un verdadero representante de la escuela mexicana.
Como alternativa, al menos en lo deportivo, su estilo de boxeo se complementa de mejor manera con el gusto del fanático. O sea, sin necesidad de ser mejor o peor, ante Gennady Golovkin, Munguía será más atractivo que Canelo. Al mismo tiempo subirá al cuadrilátero libre de presiones, es un oponente emergente, que llega de una división inferior, además de ser un futuro campeón con un boxeo en construcción y que en absoluto le puede pesar un resultado adverso.
Por el contrario, gane o pierda, para Munguía esta batalla sería un viaje directo al primer nivel. Los efectos para el negocio del show en sí mismos, serían los mismos que cosechó Canelo con su derrota ante Floyd Mayweather.
Una oportunidad caída del cielo y un descenso en paracaídas en medio de la mayor tormenta boxística de los últimos años, para ser el actor secundario de la que hasta hoy ha sido la principal cartelera del 2018. Que pierda brillo por la ausencia de Canelo, no obligará a que los fanáticos se desentiendan de la misma. Por el contrario, estarán pendientes del nuevo desafío, querrán ser testigos del debut de un futuro campeón en el primerísimo nivel, vivirán sin asumirlo el deseo de que el jovencito de la sorpresa ante el campeón veterano y le aplaudirán la guapeza en la poco probable victoria o en la casi segura derrota. Como sea, para Munguía esta será su plataforma de despegue.
LA DESMITIFICACION DEL PPV
La pelea del 5 de mayo, seguramente, mantendrá su condición de Pago Por Evento (PPV) para los Estados Unidos, aunque con valores inferiores a los precios establecidos para la pelea original (GGG vs. Canelo). Esa no es ni buena ni mala noticia. Al final del día, será un mexicano el que se las verá con GGG en el ring y las peleas de respaldo donde aparecen figuras con la dimensión de Román "Chocolatito" González y la espectacular campeona mundial Cecilia Braekhus, no desmerecen cualquier expectativa.
Pero hay otro factor aún más importante: la verdadera dimensión de las altas o bajas ventas de un PPV en Las Vegas. Siempre se ha tenido la certeza absoluta de que el éxito de la venta depende exclusivamente del Lado A de cada evento. Bajo ese parámetro se midió el poder de convocatoria de Floyd Mayweather y luego el de Saúl "Canelo Álvarez", como los verdaderos reyes del negocio. Y esa apreciación tiene sus reservas.
Las grandes peleas jamás dependieron de un solo púgil para ser exitosas, siempre, inevitablemente, necesitaron una contraparte adecuada. No fue la misma recaudación de Floyd Mayweather ante Canelo Álvarez o Manny Pacquiao que frente a Robert Guerrero o Andre Berto, por ejemplo. Tampoco recaudó lo mismo Canelo ante Liam Smith o Amir Khan que frente a Julio Cesar Chávez y Gennady Golovkin. Canelo Álvarez no superó las 300 mil cajas ante Smith, misma cifra lograda frente a Alfredo Angulo o Erislandy Lara y redondeó las 600 mil contra Amir Khan, mientras que superó el millón frente a Chávez Jr. y el millón trescientos en la primera pelea contra GGG. Bajo esos números, ¿cuál sería el piso o los compradores únicos del tapatío? Yo no tengo duda que esa cifra se sitúa en algún lugar entre los 250 y los 400 mil fanáticos.
El resto de la venta depende siempre de muchos factores, entre ellos el rival, el morbo que provoque el enfrentamiento, la fecha y el modelo de promoción elegida.
La cartelera del 5 de mayo ha logrado una promoción impensada debido al escándalo desatado por los dos positivos de Canelo en los exámenes antidoping y la exagerada atención mediatica que ha tenido el seguimiento de ese episodio, tanto por la prensa deportiva como la que no es y por supuesto, la enorme repercusión que todo esto ha tenido en las redes sociales.
Aunque digan lo contrario, la figura de Canelo será un protagonista omnipresente en todo lo que ocurra el 5 de mayo. Como sea, el tapatío es una marca y genera atención. Esa atención se la traspasara a lo que pudo ser y no fue, junto a lo que podrá hacer o no hacer "el suplente mexicano que lo sustituya".
El efecto Munguía tiene además otro valor agregado como un beneficio adicional a Golovkin. El kazajo tiene garantizada su ganancia por contrato. Aunque ese dato no se conozca de manera oficial, las indemnizaciones por suspensiones o prorrogas son parte de la letra chica. El dinero está, ¿cómo aprovechar entonces el nuevo evento sin Canelo? No hay duda que GGG invertirá la exposición de su figura para potenciar el último tramo de su carrera. Munguia es un rival mexicano, al que deberá vencer y quedara listo para escenificar otro gran evento el 15 de septiembre, con o sin Canelo. Unificando en 160 contra el británico Billy Joe Saunders o aceptando el reto de Gilberto Ramírez en 168 libras.
Casi sin pretenderlo, Golovkin se adueña de las más codiciadas fechas en el calendario boxístico de Las Vegas. Lo que venga después nadie sabe, pero en términos del negocio es fácil aquí constatar el inteligente aprovechamiento de la oportunidad que le brindaron los dos positivos de Canelo.
