“Si querés podés decime que estoy loco”, dice con una sonrisa de oreja a oreja.
- ¿Por qué?
-Porque el 11 de abril voy a pelear en “Boxeo sucio” contra Tommy De Luca, que tiene mucha experiencia. Me pagan muy bien y lo voy a aceptar. Esa misma noche, en la de fondo va a pelear “Maravilla” Martínez contra “El picante” Ryske en Tortuguitas. Boxeo Sucio es a 5 rounds de 2 minutos con guantes de 4 onzas de Muay Thai y valen los codos, es algo muy duro, porque te agarrás con una mano y pegás -y te pegan, claro- con la otra, pero ya te dije me pagan bien y agarré.
-Sí, se puede decir que estás algo loco. Parece que es más peligroso que el boxeo
-No es para tanto, pero sí, y no por los codos solamente sino porque son peleas muy ásperas y duras, pero a mí me gusta pelear. Vengo peleando casi desde la cuna, siempre me gustó la pelea y si gracias a la pelea ahora soy alguien, mejor todavía. Voy a ser padre en junio, el tiempo pasa y no quiero perder nada de tiempo, justamente. Es un evento de España hoy que pero que en Argentina se llama Noche de Leyendas.
-Bueno, te puedo decir que estás loco.
Nicolás Ezequiel Jara era conocido como “El Maldito“ y ahora como “El Guerrero”. Su equipo está encabezado por Cristian “Serpiente“ Bosch, campeón mundial WRC de Muay Thai y es todo un referente internacional. Además, está Nicolás Vega, amigo-hermano de Jara, quien, como hombre de artes marciales, fue campeón argentino y sudamericano de Muay Thai, de Kick Boxing WK y NFC de Kick Boxing. En total, 72 combates en diferentes artes con 68 triunfos, 38 derrotas y, 3 derrotas.
Alguna vez, después de una pelea de boxeo, fue felicitado por el propio Juan Manuel Márquez. Hace un tiempo, luego de haberle ganado a Ramón Tejada, le pidió casamiento a su compañera de la vida, Camila, que también pelea como profesional. Hace muy poco, ella subió al ring para darle una gran noticia, van a ser papás de Nehuén en junio. Todo frente a las cámaras ESPN KNOCK OUT en vivo y en directo como solía decirse hace años.
Como boxeador Jara posee un récord profesional de 16 peleas ganadas con 7 por nocaut y 8 perdidas. Nacido en General Rodríguez, Provincia de Buenos Aires, zurdo por naturaleza, a los 35 años ha realizado su última presentación ante Lorenzo Gerez el 20 de febrero de este año, una pelea que transmitió ESPN KNOCKOUT y en la que ganó por puntos en 10 asaltos.
Su lema es que quiere medirse con los buenos.
-Pelear con cualquiera ya a esta altura no me sirve. Ya di pruebas de que doy espectáculo, que voy siempre al frente, que no elijo ningún tipo de rival. Estaba por pelear ahora con Marcelo “Rateca” Sánchez, que es el campeón argentino. Él no pudo. Y por ahí hasta se entendió que yo lo había criticado por no pelear conmigo, pero no fue así. Entiendo que no estaba en buenas condiciones físicas y sé que a esta altura del partido nadie puede decir que un boxeador le tiene miedo a nadie y muchísimo menos a un tipo como el Rateca, con quien soy además de amigo, un gran rival. Ya peleamos varias veces e hicimos grandes peleas. Así que, por ahora, así como quiero pelear por el título argentino, también me gustaría, que cualquiera que venga, que se ofrezca o que me hable y subamos al ring, porque ya está altura no estoy para perder el tiempo. Estoy entrenando muy bien, tengo muchos alumnos. Lo digo, y no porque sea fanfarrón, sino porque respeto a todos los rivales y quiero pelear con los mejores. Así de fácil.
Apenas una pausa y sigue.
-Ya me ofrecieron una pelea de Bare Knuckle en Estados Unidos y estoy tramitando la visa para pelear allá. Lo que pasa es que acá no te pagan nada, te pueden lastimar, es riesgoso, pero en el Bare Knuckle real pagan muy bien y hasta tenés obra social, hasta cubre una posibilidad de cirugía. Todo por las dudas, uno siempre va con la fe de que va a estar bien. Sí, sí, pero es riesgoso.
- ¿Qué atractivo misterioso tiene eso de pelear, sea como sea, a pesar del peligro?
-Tal cual, es una atracción grande que como toda pasión se puede explicar. Me enamoré del boxeo, que es algo hermoso y se me dio la oportunidad ya de más grande. Yo no tengo ni una pelea amateur. No soy un caso, digamos común, de un chico de 15 o 16 años que entra a un gimnasio de boxeo.
- ¿Cómo empezaste en el Muay Thai?
-Por mi hermano Nicolás Vega, que en Noche de Leyendas, el 11 de abril, también va a pelear. Mi hermano, mi mejor amigo, los dos tenemos la misma edad. Éramos compañeros de la escuela. Todo el mundo dice que es mi hermano, y es cierto porque somos hermanos de la vida. Él me sacó prácticamente de la calle, aunque gracias a Dios tuve una infancia hermosa, mi vieja siempre trabajó, mi viejo también. Bueno, ahora mi padre falleció, pero mi vieja siempre fue y es gente humilde y trabajadora. Gracias a Dios no tuve que robar nunca. Pero sí siempre ha gustado en la calle y siempre tenía problemas porque si veía a dos que le pegaban a uno, yo me metía a pelear. No me gustaba la injusticia, tampoco. Acá en Rodríguez me conoce todo el mundo. Yo siempre digo que tengo muchos primos y mis primos son los chicos del barrio y a ellos tienen que ir los buenos ejemplos. Nací y soy de General Rodríguez. Mi vieja siempre fue empleada de un hospital, trabajó como 30 años, ahora está jubilada. Siempre me gustó pelear a los camorreros, siempre hay alguno que te mira mal. Y yo no me comía ninguna, era cuestión de ir a pelear y listo.
-Cuando fuiste a un gimnasio habrás pensado 'esto lo mío', ¿no?
-Tal cual. Lo primero fue la gimnasia. Como todo pibe tomaba mucho, me cabía cualquier cosa… No sé si me explico. Y cuando mi hermano Nico me hizo entrenar, me quería morir, porque me hacía hasta vomitar. Me rompía todo. Y hoy gracias al deporte soy otro. No tomo alcohol hace como seis años.
-Pero también encontraste el camino de manejar la violencia.
-Sí, tal cual, hay violencia. Me quería pelear por cualquier cosa. Nico me dijo que dejara eso. Me suspendían de los boliches de Rodríguez, no me dejaban entrar, así era yo. Te lo juro por Dios. Y en otros casos echaba a los que hacían escándalo. Cuando empecé a competir cambió todo. Me costaba mucho entrenar y cuando trabajaba en una fiambrería me hacía negar cuando venía Nico a buscarme, porque me llevaba al gimnasio y me rompía todo, porque en realidad lo que le gusta al peleador es pelear no entrenar. Después me di cuenta de que si no entrenas a fondo tampoco podés pelear en igualdad de condiciones. Por eso ahora nunca puedo dejar de hacerlo: si peleé un viernes, el domingo o el lunes ya estoy moviéndome de nuevo, esa es la realidad.
-La cosa cambió.
-Ahora entreno hasta los domingos, pero porque me gusta sentirme bien. Dejé de drogarme, dejé el alcohol, el cigarrillo. Ya soy deportista. Antes no tenía noción de la comida. Comía un montón, cualquier cosa. Ahora aprendí, voy a ser padre, quiero ser campeón, ser mejor, pelear con los buenos, como debe ser, como lo que soy, un guerrero que respeta a todos y no le tiene miedo a nadie.
