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Ketel Marte guió tímida participación dominicana en el Juego de Estrellas de MLB

Ocho quisqueyanos vieron acción durante el partido que terminó siendo ganado por la Liga Nacional.

La Liga Nacional se impuso en el primer ‘Swing Off’ en la historia del Juego de Estrellas en lo que fue un partido que no pudo resolverse en las primeras nueve entradas. Kyle Schwarber terminó llevándose los honores de Jugador Más Valioso del evento y a partir de ahora, jugadores, equipos y fanáticos colocan la vista en la etapa que iniciará a partir del próximo día 18 de julio, cuando se reinicie la acción de Grandes Ligas.

Durante el evento, ocho dominicanos tomaron el terreno de juego en distintos roles, teniendo en términos generales, una tímida participación, con honrosas excepciones.

Las mejores actuaciones del certamen estuvieron encabezadas por Ketel Marte y Carlos Estevez, quienes fueron las dos estrellas quisqueyanas más brillantes de la noche. En el caso del segunda base de los Arizona Diamondbacks, este conectó un hit en dos turnos, remolcando las dos primeras carreras del partido en favor de la Liga Nacional, mientras que, de su lado, Estévez, relevista de Kansas City Royals tiró una séptima entrada en blanco en la que ponchó a tres bateadore, toleró un hit y transfirió a un bateador.

Del lado de la Liga Americana, Vladimir Guerrero Jr. (Toronto Blue Jays) conectó un hit en el encuentro, al igual que Junior Caminero (Tampa Bay Rays).

Por el “Viejo Circuito”, Fernando Tatis Jr. (San Diego Padres) se fue en blanco en dos turnos, pero negoció una transferencia que terminó convirtiéndose en carrera, mientras que Manny Machado (Padres) y Elly de la Cruz (Cincinnati Reds) se fueron en blanco en dos apariciones al plato y, finalmente, el lanzador Randy Rodriguez (San Francisco Giants) permitió dos carreras (una sucia) en dos tercios de inning.

En total, la tropa dominicana bateó para tres hits en doce turnos oficiales, mientras acumularon siete ponches, una transferencia, dos remolcadas y una anotada con el bate. Desde el montículo, los quisqueyanos trabajaron por espacio de 1.2 entradas de dos hits, dos bases por bolas, tres ponches y dos carreras permitidas (una limpia).