Tres días de negociaciones secretas culminaron con Mark Walter vendiendo a los Lakers, reavivando así otra ronda de disputas entre los hermanos Buss.
EL 12 DE AGOSTO, BOB IGER se encontraba a bordo de su superyate a vela de 213 pies (unos 65 metros), poniendo fin a un mes de vacaciones en Europa tras una histórica trayectoria de dos décadas como director ejecutivo de Disney.
El acontecimiento más importante de la jornada iba a ser, en teoría, el primer eclipse solar total que se produciría en el continente en más de un siglo.
Millones de turistas, entre ellos Iger, habían planeado sus vacaciones a lo largo de la trayectoria del eclipse - que se extendía desde Groenlandia hasta el sur de España - para presenciar esta “sicigia” (término derivado del griego antiguo que significa “unidos bajo un mismo yugo”), un fenómeno astronómico poco común en el que tres o más cuerpos celestes se alinean en línea recta.
Durante un eclipse solar, la Luna se sitúa exactamente entre el Sol y la Tierra, proyectando su sombra sobre nuestro planeta. Algunos disfrutan de esta singular visión utilizando gafas especiales.
Otros, en cambio, atribuyen a los eclipses un profundo significado y un halo de magia. Mientras los turistas se dirigían a diversos puntos de Europa para observar el eclipse solar, Iger protagonizaba una “sicigia” de otro tipo junto a su viejo amigo y socio comercial, Josh Kushner, y el propietario de Los Angeles Lakers, Mark Walter.
La alineación de estas tres figuras de gran peso en el mundo financiero estaba a punto de transformar lo que ya había sido un acontecimiento histórico - la venta de los Lakers por parte de la familia Buss a Mark Walter el año pasado, una operación que batió récords - en la noticia más impactante de la NBA... una vez más.
En lugar de prepararse para observar el eclipse solar, Iger, teléfono en mano, trabajaba de manera frenética desde Italia para cerrar un acuerdo sorprendente: la venta de los Lakers por $12.5 mil millones, una operación que surgió de la nada y que, por sí misma, provocó un auténtico “eclipse” en los ámbitos del deporte y los negocios.
Nadie imaginaba entonces que estas conversaciones secretas, desarrolladas en dos diferentes continentes, estaban a punto de sumir a los Lakers en una nueva y significativa etapa de transición: con nuevos propietarios evaluando cada aspecto y a cada persona; antiguos dueños enfrentados de nuevo por el poder y el dinero; y una plantilla completamente renovada, diseñada finalmente a imagen y semejanza de su gran estrella, Luka Doncic.
Entrevistas con más de una docena de personas cercanas al equipo, ejecutivos de la liga y otros conocedores de los pormenores de la venta revelan cómo la operación - llevada a cabo en un intenso lapso de 72 horas - eclipsó una pretemporada que ya de por sí estaba resultando transformadora. Además, reavivó una nueva y caótica serie de disputas públicas entre los seis hermanos Buss, un conflicto aún sin resolver, que sigue proyectando una sombra incómoda sobre el inicio de esta nueva temporada.
HACE APENAS UN AÑO, la gobernadora de los Lakers, Jeanie Buss, conmocionó al mundo del deporte al negociar una venta a Walter, poniendo fin a 46 años de propiedad familiar. Aunque el acuerdo fue finalmente aprobado por los seis hermanos, el proceso no estuvo exento de complicaciones.
Según varias fuentes cercanas a la familia, los hermanos menores, Joey y Jesse Buss - quienes, gracias a una cláusula de sucesión en el fideicomiso familiar del Dr. Jerry Buss, estaban destinados a dirigir el equipo tras el fallecimiento de sus hermanos mayores - no habían emitido su voto cuando se anunció inicialmente la venta.
Ante la posibilidad de una venta, Joey y Jesse querían participar en el proceso. Poco antes, habían propuesto a sus hermanos la venta de una participación minoritaria; no obstante, según fuentes al tanto de las conversaciones, la valoración planteada era inferior a los $10 mil millones que su hermana mayor acordó posteriormente con Walter. Finalmente, los hermanos Buss más jóvenes se sumaron a sus cuatro hermanos mayores para aprobar la venta a Walter, pero el proceso generó tensiones.
Varios hermanos expresaron su descontento porque Jeanie no abrió el proceso de licitación a compradores externos, sino que negoció directamente con Walter, señalaron diversas fuentes familiares.
Walter, que ya poseía el 27% de los Lakers, contaba con un derecho de tanteo sobre cualquier futura venta de las acciones restantes de la familia Buss; sin embargo, ¿cómo saber qué valor habría alcanzado el equipo si se hubiera ofrecido en el mercado abierto?
La relación entre Jeanie y sus hermanos se deterioró aún más cuando, con la aprobación de Jeanie, los Lakers despidieron a Janie, Joey y Jesse de sus respectivos cargos en la franquicia, apenas dos meses después de cerrarse la venta.
Según varias fuentes familiares, los tres esperaban conservar sus puestos al menos durante un tiempo, mientras Jeanie permaneciera como propietaria mayoritaria.
El acuerdo con Walter incluía una cláusula que garantizaba la continuidad de Jeanie al frente del equipo durante las siguientes cinco temporadas, pero no ofrecía protecciones similares para el resto de los miembros de la familia.
La temporada pasada, Janie confesó a Baxter Holmes, de ESPN, que las acciones de su hermana la hicieron sentirse menospreciada, “como un papel arrugado tirado a la basura”. Ella mencionó los deseos de su padre, quien había comprado los Lakers en 1979 y falleció en 2013.
“No creo que a mi padre le hubiera gustado cómo han sucedido las cosas”, le dijo Janie a Holmes. “En absoluto”.
La consternación fue aún mayor, según dichas fuentes, cuando a los miembros de la familia Buss se les empezó a cobrar más - de forma repentina - por los servicios de hospitalidad y las entradas para los partidos de los Lakers, poco antes del inicio de los playoffs; todo ello como parte de una reestructuración más amplia de las prácticas comerciales del equipo.
Esa tensión familiar se mantuvo latente durante toda la temporada pasada, y volvió a estallar este verano.
DURANTE GRAN PARTE DE 2026, Iger y Kushner encabezaron un grupo que presentó una oferta por la posible franquicia de expansión de la NBA en Las Vegas; una operación que, según fuentes del sector y de los propietarios, la NBA había valorado inicialmente entre $6 mil millones y $8 mil millones.
Sin embargo, según dichas fuentes, las ofertas superaron con creces ese umbral, acercándose a los $10 mi millones - una cifra récord en aquel momento -, valor similar al de la venta realizada por Walter.
Cualquiera que fuera el grupo ganador, probablemente tendría que invertir, según estimaciones de diversas fuentes, al menos $2 mil millones adicionales para construir un estadio en Las Vegas.
El grupo de Kushner e Iger se perfilaba como uno de los favoritos para hacerse con el equipo. Iger mantiene una larga relación profesional con el comisionado de la NBA, Adam Silver, que se remonta a la época en la que él mismo negociaba los derechos de retransmisión de la NBA para ABC/ESPN. En 2020, ambos colaboraron con la NBPA (Asociación de Jugadores de la NBA) para crear “la burbuja” en Walt Disney Resorts de Orlando (Florida), donde la NBA concluyó su temporada en plena pandemia de COVID-19. Asimismo, Iger fue durante mucho tiempo abonado de los LA Clippers; no obstante, según fuentes cercanas a él, canceló sus abonos la temporada pasada debido al trato que el equipo dio a Chris Paul, un amigo íntimo suyo.
Entre los demás finalistas para la franquicia de expansión en Las Vegas figuraban grupos liderados por Nancy Walton Laurie - heredera de Walmart - y su esposo Bill Laurie; Bill Foley - propietario de los Vegas Golden Knights - junto con el exdirector ejecutivo de los Phoenix Suns, Jerry Colangelo; y el empresario canadiense Steve Apostolopoulos junto con Marc Lasry, expropietario de los Milwaukee Bucks.
A medida que se acercaba la fecha límite del 10 de agosto para la presentación de ofertas, Kushner e Iger analizaron sus opciones.
En las dos últimas décadas, Kushner, de 41 años, ha amasado una fortuna mediante el desarrollo de su fondo de capital riesgo, Thrive Capital, con inversiones en empresas tecnológicas como Instagram, Spotify, Twitch, Stripe y OpenAI. Este año, Kushner ha puesto en marcha un nuevo fondo, Thrive Eternal, concebido como una cobertura frente a la inteligencia artificial.
“Se trata de activos con cualidades que la tecnología no puede replicar”, afirma Thrive Eternal en su sitio web. “Franquicias icónicas e instituciones culturales arraigadas en la tradición, la identidad y la experiencia compartida. En un mundo marcado por una gran abundancia de inteligencia, donde la creación se escala y la distribución se fragmenta, creemos que estas entidades cobrarán aún más importancia”.
Un equipo de expansión no es, precisamente, una marca icónica ni una franquicia histórica. Los Lakers, los New York Knicks, los Chicago Bulls y los Boston Celtics sí lo son. Sin embargo, no constaba que ninguno de ellos estuviera en venta. Los Knicks acababan de ganar un título de la NBA. Los Celtics y los Lakers habían sido vendidos recientemente a nuevos propietarios por cifras récord. Los Bulls, por su parte, permanecían firmemente en manos de la familia Reinsdorf, que no ha mostrado el menor interés en vender.
Aun así, Kushner e Iger sopesaron la idea.
¿Estaría alguno de los propietarios de dichas franquicias dispuesto a atender una llamada o escuchar una oferta? ¿Qué haría falta para despertar su interés?
Resultaba un giro audaz y arriesgado, incluso por el simple hecho de realizar llamadas mientras se encontraban inmersos en el proceso de expansión. ¿Podría su posición ante la NBA verse comprometida si trascendiera que estaban planteándose abandonar la idea de una franquicia de expansión?
Cualquier paso que dieran debía ser rápido... y discreto.
EL 9 DE AGOSTO, WALTER se encontraba en un rancho con una cobertura de telefonía móvil deficiente cuando recibió la llamada de un amigo que le preguntaba si estaría dispuesto a vender los Lakers, según tres fuentes al tanto de su paradero y sus intenciones.
La primera conversación fue breve. Walter le indicó a su amigo que los Lakers no estaban a la venta, y este transmitió el mensaje a Kushner e Iger. Sin embargo, ambos empresarios tenían motivos para persistir en sus esfuerzos.
Dos días antes, el 7 de agosto, habían contactado a una fuente bien relacionada en el sector financiero - cercana a Walter -, quien sugirió que este podría estar buscando reestructurar algunos de sus activos empresariales en medio de investigaciones federales por presunto fraude dentro de su vasto imperio financiero, valorado en $365 mil millones, según varias fuentes conocedoras de dichas conversaciones.
Consideraron que valía la pena lanzar el anzuelo, ofreciendo una cifra lo suficientemente atractiva como para hacerle reflexionar.
El único inconveniente era que necesitaban una respuesta en un plazo de 24 horas; no había tiempo para largas negociaciones ni para intermediarios.
Kushner realizó la siguiente llamada a Walter - según diversas fuentes al tanto de la negociación - y le propuso comprar sus acciones basándose en una valoración de $12.5 mil millones, lo que suponía un incremento del 25% en 14 meses.
Se trataba de una oferta deslumbrante, del tipo “una oferta que no se puede rechazar” - al estilo de “El Padrino”-, similar a la que el propio Walter le había planteado a Jeanie Buss un año antes, cuando la convenció de venderle la mayor parte de las acciones de su familia.
Walter decidió acortar su viaje de fin de semana y buscar un lugar con mejor cobertura móvil; habían logrado captar su atención. Para el lunes, ya había regresado a su propiedad en White Oak, Florida.
Llamó a su esposa, Kimbra, y a su hija, Samantha, para conocer su opinión sobre la posible venta de los Lakers.
Les explicó la enorme rentabilidad que obtendría con esa valoración - cerca de $4 mil millones, dado que había adquirido el primer 27% de sus acciones de los Lakers en 2021 sobre la base de una valoración de $5 mil millones -, así como las ventajas que esa liquidez podría aportarle, considerando los planes de saneamiento que había presentado a los reguladores estatales de seguros. Según dichas fuentes, ni su esposa ni su hija pusieron reparos a que vendiera los Lakers. Aunque llevaban 14 años vinculados a los Los Angeles Dodgers, su relación con los Lakers era todavía reciente.
Una vez que la familia de Walter dio su visto bueno, el círculo de personas que participaban en las negociaciones se amplió.
Los asesores de ambas partes se comprometieron a mantener la confidencialidad. El grupo de Kushner e Iger no dispuso de tiempo para realizar nada parecido a una auditoría de diligencia debida. Estaban adquiriendo la marca tal cual, en una operación que se cerró con una rapidez inaudita para una transacción de $12.5 mil millones.
Para la noche del 11 de agosto - apenas 72 horas después de que se le planteara la idea por primera vez -, Walter ya había llegado a un acuerdo con Iger y Kushner.
JEANIE BUSS SE ENTERÓ del acuerdo de Walter para vender sus acciones de los Lakers horas antes de que ESPN informara sobre la noticia la mañana del 12 de agosto, según varias fuentes al tanto de sus conversaciones.
Quedó atónita, según fuentes cercanas a ella.
Esto no era lo que ella había planeado o esperado cuando, en 2021, se puso en contacto con Walter para sugerirle que comprara las acciones de Philip Anschutz y se convirtiera así en el mayor accionista minoritario de la franquicia; lo que, a su vez, le otorgaba el derecho de tanteo (o derecho de adquisición preferente) para comprar las acciones de la familia Buss y obtener el control del equipo.
Walter y Buss habían forjado una relación a lo largo de muchos años, mucho antes de que él expresara su interés en adquirir una participación en los Lakers.
Durante la década en la que fue propietario de los Dodgers, Walter trabajó activamente para tender puentes entre el principal equipo de béisbol de Los Ángeles y su equipo de baloncesto. La leyenda de los Lakers, Magic Johnson, formaba parte del grupo de propietarios de Walter. Los jugadores de los Dodgers eran invitados con frecuencia a los partidos de los Lakers, y viceversa, donde se les recibía como invitados especiales. Walter solía asistir a los partidos de los Lakers junto a Buss, mientras que ella acudía a los encuentros de los Dodgers acompañada por él.
Cuando Walter compró las acciones de Anschutz, solo las personas muy cercanas a la situación comprendieron la verdadera trascendencia de este hecho. En esencia, Buss había elegido a Walter como su sucesor: llegado el momento en que ella decidiera vender las acciones de control de su familia, él tendría una posición privilegiada para adquirirlas.
Según diversas fuentes cercanas a ella, Buss eligió a Walter debido a su forma de gestionar y dirigir a los Dodgers, así como por las referencias positivas que recibió de personas de su confianza, entre ellas Magic Johnson, la leyenda del tenis Billie Jean King y Lon Rosen, ejecutivo de los Dodgers desde hace mucho tiempo. Buss llegó a compararlo con su padre, el Dr. Jerry Buss, destacando su compromiso constante - tanto público como privado - con la búsqueda de la victoria a lo largo de los años.
Para quienes conocían bien la situación, la duda no era si la familia Buss terminaría vendiéndole sus acciones a Walter, sino cuándo ocurriría. Sus hermanos mayores, Johnny y Jim, llevaban años queriendo vender el equipo.
Por su parte, Jeanie, su hermana Janie y sus hermanos menores, Joey y Jesse, seguían desempeñando funciones dentro de la organización y deseaban permanecer en ella durante más tiempo.
En 2025, Walter presentó una propuesta que, a su juicio, dejaría a todos satisfechos: una valoración de $10 mil millones - lo que supondría unos $800 millones para cada hermano -, acompañada de un acuerdo, formalizado por escrito, que permitía a Jeanie permanecer como propietaria mayoritaria durante cinco años.
“A lo largo de la última década, he llegado a conocer bien a Mark: primero como empresario, luego como amigo y ahora como colega”, declaró Jeanie Buss tras la venta. “Ha demostrado, una y otra vez, su compromiso por traer campeonatos a Los Ángeles; en nombre de los aficionados de los Lakers de todo el mundo, no puedo estar más entusiasmada ante lo que nos depara el futuro”.
Buss incluso mostró dicha documentación a Doncic y a su equipo - según relató su representante, Lara Beth Seager -, con el fin de asegurarles que ella seguiría teniendo la última palabra sobre el futuro deportivo del jugador.
Doncic ya había experimentado, de la peor manera, cómo un cambio en la propiedad podía afectarle, tras su sorprendente traspaso de los Dallas Mavericks a los Lakers en febrero de 2025.
Mark Cuban, antiguo propietario de los Mavericks, también creyó que podría continuar al frente de las operaciones deportivas tras vender su participación mayoritaria a la familia Adelson en 2023. Cuban le había prometido a Doncic que quería que fuera un jugador de Maverick de por vida; sin embargo, no participó ni fue consultado en las negociaciones que desembocaron en el traspaso de Doncic a Los Ángeles.
En esta ocasión, fue Jeanie quien tuvo que aprender, por las malas, que cualquier relación que hubiera forjado con Walter y otros actores quedaría supeditada a la cruda realidad del mundo empresarial moderno.
A PESAR DE DICHA RELACIÓN, EL HOMBRE a quien Jeanie eligió como el nuevo responsable de los Lakers no era el titán inquebrantable del sector financiero que aparentaba ser.
Como el público pronto descubriría, Walter estaba siendo objeto de varias investigaciones penales federales antes de que su compra de los Lakers se hiciera oficial a finales de octubre. Según el Wall Street Journal, el 18 de septiembre de 2025, el FBI llevó a cabo un registro en un avión privado en el aeropuerto Midway de Chicago - en el que viajaba Walter - y se incautó de un ordenador portátil y un teléfono móvil.
Apenas 10 meses después, Walter se deshizo de los Lakers como si se tratara de un activo cualquiera, y no de una inversión generacional, una auténtica “joya de la corona”.
Tras cinco décadas de propiedad familiar, Jeanie había cedido el control del bien más preciado de su familia a alguien que lo trató exactamente igual que a cualquier otra partida dentro de su enorme cartera de inversiones.
“Es decir, ganó $2.5 billones en 10 meses al revender los Lakers como si fueran una propiedad inmobiliaria para especular”, comentó una persona cercana a la familia. “Pero ese no era el acuerdo. Jeanie lo eligió porque se suponía que iba a mantener la propiedad, tal como ha hecho con los Dodgers”.
Walter no ha hablado públicamente sobre la venta, más allá de una declaración inicial que envió a la ESPN.
A finales de agosto, su empresa, The Walter Group (TWG), emitió un comunicado en el que afirmaba haber sido objeto de “ataques en varios frentes” por parte de “fuentes anónimas con intereses particulares”.
El comunicado señalaba que TWG y sus compañías de seguros, agrupadas bajo la marca Group 1001, habían presentado un plan ante los reguladores estatales de seguros para abordar las preocupaciones normativas sobre ciertas transacciones entre entidades vinculadas que habían sido declaradas incorrectamente en sus informes. TWG explicó que dichas transacciones son “habituales en el sector asegurador” y calificó de “difamatorias y falsas” las insinuaciones de que la empresa estuviera “saqueando” a sus aseguradoras.
Los investigadores siguen examinando las operaciones de la compañía mientras esta introduce cambios en su forma de trabajar. A finales de agosto, TWG Global anunció que había sustituido activos por valor de $6.5 mil millones para reemplazar el tipo de préstamos entre entidades vinculadas que habían sido cuestionados por los reguladores. La venta de los Lakers y de la participación minoritaria del 12.8 % que Walter posee en el Chelsea - club de la Premier League - ha permitido obtener capital adicional; al mismo tiempo, ha despertado el interés de diversos compradores que han consultado sobre la posible disponibilidad de los Dodgers y de Los Angeles Sparks.
La empresa ha negado rotundamente que pretenda vender sus activos deportivos a precios de “liquidación” para recaudar capital destinado a sus operaciones de seguros. Las ventas de los Lakers y del Chelsea se cerraron con valoraciones muy elevadas - en el caso de los Lakers, una cifra récord -. No obstante, fuentes conocedoras de la situación confirman lo señalado en un informe de Bloomberg: han existido conversaciones preliminares sobre los Sparks, con una valoración igualmente masiva, estimada en $700 millones.
Por otro lado, según indican dichas fuentes, las consultas realizadas sobre los Dodgers han sido rechazadas hasta el momento.
IGER REGRESÓ A SU HOGAR en Los Ángeles pocos días después de que se alcanzara el acuerdo de venta. Según varias fuentes al tanto de la reunión, la primera persona a la que recibió en su casa fue Jeanie Buss.
Inmediatamente después de que trascendiera la noticia de la venta, Iger declaró al California Post que el nuevo grupo propietario tenía la intención de respetar el acuerdo que Buss mantenía con Walter, el cual le permitía continuar como propietaria con poder de control; no obstante, añadió: “si algo cambia, pues cambiará”.
A pesar de esta declaración cautelosa, fuentes cercanas aseguran que, durante su encuentro, Iger reafirmó ante Jeanie su compromiso de que ella mantendría un rol en la organización una vez cerrada la venta. Desde entonces, ambos han mantenido un contacto frecuente.
Si ella podrá conservar dicho puesto - y en qué consistirá exactamente ese rol - dependerá de cómo se resuelva el nuevo episodio de discordia familiar.
Para cuando Walter decidió vender su participación en los Lakers a mediados de agosto, fuentes de la familia señalaron que ya habían surgido nuevas voces entre los hermanos a favor de vender el 17.8% restante del equipo que aún estaba en manos de la familia.
Los Lakers ya habían despedido a cuatro de los hermanos de Jeanie. Según varias fuentes familiares, Jim Buss - quien fue despedido en 2017 - argumentó ante el grupo que apenas existían motivos para conservar las acciones restantes, más allá de la nostalgia y del hecho de que Jeanie mantendría su poder de control durante cuatro años más. Jim hizo circular una propuesta con la que esperaba satisfacer a todas las partes.
La noche del 10 de agosto, dos días antes de la venta, el vicepresidente de finanzas de los Lakers, Joe McCormack, convocó a los hermanos Buss a una reunión para tratar la disolución del fideicomiso familiar y solicitar su aprobación para bloquear todas las acciones de la familia durante cuatro años bajo un nuevo fideicomiso, según informó Dave McMenamin, de ESPN.
Cuando la familia debatió la propuesta de McCormack el 11 de agosto, no se hizo mención alguna a la inminente venta de la participación de Walter a Kushner e Iger. A la mañana siguiente, la familia se enteró de la gran operación de venta al mismo tiempo que el resto del público.
El 17 de agosto, Shams Charania, de ESPN, informó que Johnny, Jim, Janie, Joey y Jesse Buss habían votado a favor de vender las acciones restantes de la familia a Iger y Kushner, haciendo uso de los derechos de adhesión a la venta (“go-along rights”) que se les habían otorgado como parte de la venta a Walter (técnicamente, dichos derechos solo pueden ejercerse una vez que Walter notifique oficialmente a la familia que ha firmado un acuerdo de venta, algo que aún no ha ocurrido).
Jeanie fue el único miembro de la familia que no votó a favor de la venta. De hecho, ni siquiera respondió a la votación que se había convocado una semana antes.
Más tarde ese mismo día, su abogado, Adam Streisand, envió una carta a los cinco hermanos cuestionando la legalidad de su voto, basándose en una orden judicial de 2017 que exigía a los dos cotideicomisarios, Janie y Joey, votar siempre de manera que se garantizara que ella siguiera siendo la propietaria con control del equipo.
Los hermanos respondieron de inmediato a la carta inicial de Streisand con un comunicado propio, reafirmando su deseo de vender. Según fuentes conocedoras de la postura de los hermanos, estos sostienen que solo necesitaban una mayoría (cuatro de seis votos y dos de tres cotideicomisarios) para activar dicha cláusula de adhesión a la venta.
Actualmente, Jeanie controla el fideicomiso de la familia Buss, el cual posee el 17.8% de los Lakers. Las normas de la NBA estipulan que el propietario con control debe poseer al menos el 15% del equipo, mientras que un gobernador suplente debe poseer al menos el 5%.
No obstante, diversas fuentes familiares han señalado que, en los últimos dos meses, ambas partes han mantenido conversaciones para intentar llegar a un acuerdo.
Cada uno de los hermanos podría obtener $371 millones adicionales si la familia vende la totalidad de sus acciones mediante la cláusula de adhesión a la venta.
Asimismo, los hermanos podrían intentar encontrar un comprador que ofrezca una valoración más alta; esta posibilidad se ve respaldada por una propuesta - a la que tuvo acceso The Wall Street Journal - dirigida a los inversores de Thrive Eternal, en la que la empresa proyectaba que, en el plazo de una década, la valoración de los Lakers alcanzaría al menos los $30 mil millones.
La disputa volvió a hacerse pública el 7 de octubre, cuando los cinco hermanos presentaron formalmente una respuesta a la demanda de Jeanie.
“Jimmy, Johnny, Janie, Joey y Jesse Buss - cinco de los seis hermanos que votaron a favor de vender las acciones del fideicomiso en los Lakers - presentaron hoy su oposición formal, demostrando que la petición de Jeanie Buss carece de fundamento tanto legal como fáctico”, declararon los hermanos en un comunicado enviado a ESPN.
“Si bien las conversaciones entre los hermanos continúan, el objetivo sigue siendo facilitar la transacción propuesta y la participación del fideicomiso [de la familia Buss] en ella, garantizando al mismo tiempo que todos los beneficiarios, incluida Jeanie, reciban un trato equitativo”.
Nueve días después, los cinco hermanos presentaron, en nombre de Joey y Janie, un escrito adicional; en él, cuestionan a Jeanie y su petición previa, la cual busca destituirlos como cotideicomisarios y anular la votación de 5 contra 1 mediante la cual los hermanos decidieron vender la participación restante de la familia en el equipo.
A lo largo de todo este proceso, el núcleo de la disputa sigue siendo el mismo: si los cinco hermanos pueden vender su parte del equipo sin la aprobación de Jeanie.
Se ha fijado una fecha de audiencia judicial para el 8 de diciembre, en caso de que no se llegue a un acuerdo.
DONCIC FUE LA ÚNICA PERSONA, fuera del reducido círculo cercano a Walter, Kushner e Iger, que tuvo algún indicio de cómo el mundo del deporte estaba a punto de cambiar drásticamente antes del 12 de agosto.
La última vez que había recibido un mensaje de texto de Seager, su representante de toda la vida, a una hora inusual fue en febrero de 2025, cuando ella lo contactó pasada la medianoche para informarle que había sido traspasado a los Lakers.
En esta ocasión, Seager recibió un aviso - ya bien entrada la madrugada, desde su casa en Dallas - de que algo importante podría estar ocurriendo de nuevo. Le envió un mensaje a Doncic, quien apenas despertaba en Eslovenia, para alertarlo sobre esta posibilidad.
Durante todo el verano, habían estado planeando un retiro de cinco días en el país natal de Doncic para fomentar la cohesión entre sus nuevos compañeros de los Lakers. La primera noche, todos cenarían en su restaurante favorito, Cubo, situado en Liubliana, su ciudad natal.
Después, jugarían al golf a unos 65 kilómetros (40 millas) al norte, en los impecables campos de Royal Bled, ubicados en un valle bajo los picos alpinos cubiertos de árboles. Otra jornada estaría dedicada a lecciones de remo en el lago Bled, impartidas por el atleta olímpico esloveno Jani Klemencic: tres lanchas rápidas y 15 jugadores de los Lakers aprendiendo a remar al unísono.
Sin embargo, tras un mensaje recibido a primera hora de la mañana, todos esos planes pasaron a un segundo plano.
Fue un giro sorprendente y sin previo aviso. Apenas una semana antes, Seager había cenado con Jeanie y Rosen, y nada parecía fuera de lo normal. En aquel momento, Kushner aún no había planteado a Walter la posibilidad de comprar los Lakers.
Doncic había forjado una buena relación con Walter y Jeanie Buss durante los 18 meses que llevaba en Los Ángeles, reuniéndose con ambos y manteniendo una comunicación frecuente por mensaje de texto. El verano anterior, incluso, Walter los llevó - a él y a un grupo de sus compañeros - a un concierto de los Backstreet Boys en The Sphere, en Las Vegas, poco después de que Doncic acordara una extensión de contrato con los Lakers por tres años y $165 millones. Si la venta se concreta y la NBA aprueba a Kushner e Iger - algo que, según varias fuentes cercanas al proceso de venta, se espera que ocurra para finales de este año o principios del próximo -, ellos se convertirían en los quintos propietarios que ha tenido su equipo (a lo largo de dos franquicias distintas) en los últimos tres años.
Para cuando Seager llamó a Doncic para comunicarle que el acuerdo estaba cerrado, él ya había asimilado la sorpresa inicial.
“Ya no hay muchas cosas que puedan sorprenderme”, le dijo Doncic.
Al día siguiente, mientras felicitaba a los nuevos propietarios, reconoció la magnitud del cambio y publicó en X:
“Me he acostumbrado a los grandes cambios en estos últimos años”.
