Por los efectos del coronavirus y las vigentes medidas de confinamiento en distintas partes del mundo, Roland Garros pateó el tablero y anunció su mudanza para fines de septiembre.
El anuncio unilateral del torneo francés, sin anuencia de ATP y WTA, cambia decididamente el mapa del tenis en 2020, que hoy forma un rompecabezas difícil de recomponer.
Específicamente, Roland Garros dejará su fecha de verano europeo para jugarse del 20 de septiembre al 4 de octubre. En esas semanas, colisionará con una decena de torneos, entre los que sobresalen la Laver Cup que organiza Roger Federer y dos WTA de categoría Premier (Wuhan y Beijing).
Pero lo más increíble es que, así como quedaría armado hoy el calendario, Roland Garros comenzaría apenas siete días después de la final del US Open, cuyo desarrollo original está previsto del 31 de agosto al 13 de septiembre
¿Qué habría en esa semana de transición entre Nueva York y París? Nada menos que los repechajes de Copa Davis, donde deberían competir Argentina, Chile, Uruguay, Perú y Bolivia, entre otros de los 48 equipos involucrados.
Suena impensable un panorama semejante, pero si no media un cambio de fechas Rafael Nadal (ganador de ambos eventos en 2019) estaría obligado a defender dos títulos de Grand Slam en poco más de un mes...
"Es una locura esto. Una resolución de este calibre, sin comunicación con los jugadores o la ATP. Tenemos cero peso en este deporte. Es hora de unirnos", vociferó Vasek Pospisil, miembro del Consejo de Jugadores, en redes sociales. En las próximas horas se espera un anuncio conjunto de ATP y WTA.
Wimbledon, por ahora, se mantiene acorde a lo planeado: "De momento seguimos proyectando el torneo en tiempo y forma, pero la situación es dinámica y vamos a actuar con responsabilidad", manifestó el CEO del All England Lawn Tennis and Racquet Club, Richard Lewis.
En tiempos de coronavirus, el tenis se ha convertido más que nunca en un tablero de ajedrez.
