El regreso de Roger Federer a Melbourne Park ha generado una expectativa propia de sus años de gloria. En su primera presencia ante los medios este jueves, el helvético no solo mostró su alegría por volver al Abierto de Australia. También profundizó en un análisis táctico sobre el dominio de Carlos Alcaraz y Jannik Sinner.
Con su elegancia característica, Federer confesó que observar al español le produce una sensación de familiaridad técnica que no siente con otros jugadores: "Me pongo más en la mentalidad y en la piel de Alcaraz que en la de Sinner. Me veo reflejado en su juego ofensivo y en la forma en que intenta crear ángulos. Con Jannik es distinto; solo una vez, viendo su partido contra Dimitrov en Wimbledon, pensé por primera vez cómo habría sido jugar contra él y qué táctica debería haber empleado".
El debate sobre la velocidad de las canchas no quedó fuera. Federer lanzó una reflexión audaz sobre cómo la organización de los torneos parece favorecer el choque entre los dos jóvenes colosos, sugiriendo que la homogeneidad de las superficies limita la variedad de estilos. "Los directores de los torneos piensan: 'Prefiero tener a Sinner y Alcaraz en la final, ¿entendés?'. En cierto modo, esto funciona para el negocio del tenis. Pero a mí me gustaría ver a Alcaraz o Sinner en pistas superrápidas y luego jugar el mismo partido en pistas superlentas para comprobar cómo se adaptan sus estilos y ver qué tal se desempeñan bajo condiciones extremas", explicó el suizo, subrayando que la falta de diversidad en las superficies beneficia un tipo de juego más previsible.
Sobre la precocidad del éxito de la nueva generación, Federer se mostró asombrado por la rapidez con la que han tomado el relevo en la cima. Reconoció que, aunque el talento era evidente, la solidez mostrada en las finales de Grand Slam es lo que realmente marca la diferencia. "Todos sabíamos que iban a ser buenos, incluso muy buenos, pero nadie esperaba este dominio tan pronto. Es espectacular para el tenis que estén jugando una y otra final entre ellos en los mayores escenarios. Ya se han construido un nombre y ahora la siguiente pregunta que todos nos hacemos es quién será el siguiente capaz de desafiar ese orden establecido", señaló el ganador de 20 grandes.
Uno de los momentos más reflexivos llegó cuando se le preguntó por la longevidad y el peso de las expectativas, un tema sobre el cual ha aconsejado personalmente a Carlos Alcaraz.
Federer enfatizó la importancia de no mirar demasiado lejos en el calendario para evitar el agotamiento mental. "Una persona me dijo una vez que no tienes que pensar en jugar hasta los 35 o 38 años. Tienes que estar enfocado en los próximos cinco años, de aquí a cuando tengas 27. Y cuando llegues a esa edad, entonces piensa en otros cinco años más. No se trata de proyectar una carrera de 20 años desde el inicio, sino de ir año a año y cuidar el cuerpo", relató el helvético.
Federer también tuvo palabras para Joao Fonseca, la joven promesa brasileña que lo tiene como ídolo máximo. Tras conocerlo personalmente en la pasada Laver Cup, el suizo destacó las virtudes del joven de 19 años, pero insistió en que el camino hacia la élite requiere una transición cuidadosa. "He visto a Joao y me impresiona su potencia, especialmente el servicio y la derecha. Es un chico con una energía increíble, pero lo que más me interesa ver es cómo gestiona los momentos difíciles. Me gustaría contarle mis historias, lo que yo sentía por el tenis cuando tenía su edad, porque mucha gente dice que yo no era muy dedicado en mi juventud y quizás eso le sirva para entender que el talento necesita tiempo", afirmó con una sonrisa.
Federer también recordó con nostalgia sus batallas en la Rod Laver Arena, el escenario donde levantó seis trofeos y vivió algunos de los momentos más emotivos de su vida deportiva. Para él, regresar a este recinto tiene un significado que trasciende lo profesional. "He vivido tantas emociones en este estadio... la alegría de ganar, el honor de jugar ante el propio Rod Laver y el desafío de competir contra mis mayores adversarios. Pero lo que más atesoro, y lo que me hizo volver este año para la exhibición, es el amor y el apoyo incondicional de los aficionados australianos, que siempre me hicieron sentir como en casa", añadió.
Finalmente, el suizo cerró su intervención reafirmando su compromiso con el tenis, incluso desde fuera de las líneas blancas. Su agenda en Melbourne incluye una gala benéfica y una exhibición de leyendas el sábado que ha agotado todas las localidades. "Tengo que reconocer que lo que hacen estos chicos parece fácil, pero yo he estado ahí y sé lo difícil que es mantener ese nivel semana tras semana. Ver el deporte desde fuera me da una perspectiva diferente y me hace valorar aún más la era que nos toca vivir. El tenis está en grandes manos y yo simplemente estoy feliz de ser un espectador más este año", concluyó antes de retirarse entre aplausos.
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