No lo den por vencido ni aun vencido. Belgrano es así: cuando parece que está en la lona, se acomoda el protector bucal, se levanta y te clava una mano que te deja pidiendo la hora. El agónico y electrizante triunfo ante el CASI por 43-40 por el URBA Top 14 Copa Macro presentada por Zurich, no solo fue un dolor de cabeza para los cardiólogos, sino que mete al Marrón de lleno en una conversación de la que parecía haber sido excluido en el bache del inicio. Hay torneo, hay tela para cortar y, sobre todo, hay equipo.
“Hoy por hoy necesitamos todos estos triunfos, la verdad que todos los partidos los estamos planteando como una final, por los cinco que perdimos a principio de año”, analiza con los pies sobre la tierra el capitán, Julián Rebussone. Y tiene lógica. Este Belgrano, que andaba con el "wifi" de la obtención un poco intermitente en las primeras fechas, sacó a relucir el sábado el lustre de un scrum inmaculado. Ese que la historia y el ADN del club mandan a defender con el alma.
Para el tercera línea, la explicación del bajón inicial está en la enfermería y las ausencias: “tuvimos mucho lesionados a principio de temporada. Había seis, siete jugadores, más los que se fueron al Súper Rugby. Había un plantel de 13 jugadores que nos estaban faltando. Eso más los chicos nuevos que se tienen que adaptar en una situación de emergencia tampoco es fácil. Entonces, todo era cuesta arriba. Hoy por hoy, esos jugadores ya tienen cinco, seis partidos, entonces eso es otro cantar”. Teléfono para los rivales: los pibes ya sumaron horas de vuelo.
¿Tiene un gustito especial ganarle a la Academia? Para el medio scrum Theo Blacksley, el triunfo vale oro por el calibre del rival: “es lindo ganarle a cualquiera, pero sí era importante testearnos contra alguien de arriba”. El conductor del Marrón explica el clic táctico del equipo: “si vos no tenés la pelota y te la pasas defendiendo, se te hace muy cuesta arriba los partidos y hoy poder refugiarnos en un gran scrum y en un line que está traccionando la pelota y que también disputa mucho las de ellos, es sin duda algo que nos gusta a nosotros que es el ataque”. Claro, con la pelota en las manos todo es más divertido.
Ahí radica el milagro de la metamorfosis: pasar de cinco derrotas al hilo a meter cuatro triunfos y un empate. El envión en bajada te destruye, pero cuando lográs dar vuelta la inercia en la subida, te volvés peligroso. Para Blacksley, la clave fue mantener la cabeza fría: “la convicción de no traicionarnos en lo que estábamos haciendo bien. Hay que ajustar cosas, ser muy autocrítico, lo dije mucho al principio de del campeonato, en lo que nos está saliendo mal, pero nuestras bases, que era lo que queríamos, por momentos nos salía”.
“La verdad que todos los partidos de acá hasta fin de año son finales y la jugamos como tal. Salimos a la cancha y sabemos que no podemos regalar ni un minuto”, se planta el wing Pedro Arana, quien repite el mantra que se escucha en los pasillos del club: “sabemos que el año es muy largo”. Y con una sonrisa, recuerda el contraste con la temporada pasada: “el año pasado nos tocó arrancar con 15 victorias seguidas. Ahora medio que empezamos al revés, por así decirlo, pero estamos tranquilos y entrenando fuerte en la semana para que sea un buen año”.
En este renacer, la bandera es la de siempre: el rigor de los de adelante. Desde la trinchera del scrum, el experimentado pilar izquierdo Francisco Ferronato aporta su templanza y avisa que “mejorar ganando siempre es más fácil”. Además, el primera línea tiró un centro con veneno para los que ya arman el podio antes de tiempo: “hay muchas notas y gente diciendo que se cortaron cuatro equipos solos, es verdad, pero guarda, guarda con Regatas, guarda con Alumni, guarda con Cuba: son equipos muy grandes, con mucha historia y puede ganarle cualquiera a cualquiera”.
Respecto al "efecto Súper Rugby" y el regreso de los soldados que están en el profesionalismo para la segunda mitad del año, Ferronato prefiere no hacer futurología y bancar a los que se rompen el lomo los martes y jueves: “cada equipo tiene lo que tiene. Después si van a volver o no, eso es incertidumbre. Y cómo van a volver y cómo se van a adaptar, también es incertidumbre. Así que es verdad que nosotros tenemos ahí gente importante y hay una esperanza en que eso nos mejore, pero cometemos un error si esperamos para mejorar o laburar o ilusionarnos con la llegada de esa gente. Nosotros somos lo que somos. Si vienen y encajan bien, bienvenidos sean”.
En silencio, con el mismo perfil bajo con el que masticó la bronca en las malas, Belgrano transita este presente de vacas gordas. El CASI fue la medida perfecta para confirmar que el gigante enderezó el rumbo, pateó la puerta de la elite del Top 14, arrimó la silla a la mesa de los candidatos y pidió pista. El Marrón tomó carrera y en el torneo ya saben que cuando este equipo viene embalado, no es fácil detenerlo.
