Tras el resonante triunfo de Irlanda en Twickenham, el cual le dio inicio a la tercera fecha del Seis Naciones, uno de los referentes de la Rosa, como lo es Ellis Genge, pidió disculpas públicas a todos los simpatizantes ingleses. Es que no sólo el resultado, una goleada de 42-21, fue un mazazo sino la manera en la que se fue gestando, similar a la caída del fin de semana pasado ante Escocia, el cual le dio fin a una racha de doce victorias, que posicionaba a Inglaterra como uno de los candidatos al título.
Desconsolado por lo acontecido en los 80 minutos de juego, que concluyeron con la máxima goleada del Trebol en la catedral del rugby, el pilar de 31 años intentó relatar lo acontecido, sin poder entender como volvieron a cometer los mismos errores siete días después: "Dos semanas seguidas concediendo tantos puntos en los primeros 15 minutos. Nadie sabe cuál es la respuesta ahora mismo o lo habríamos solucionado".
El actual jugador de Bristol Bears relató que la forma en la que se fueron dando las cosas dentro del campo de juego, con los irlandeses siendo dominadores y contundentes en el primer tramo del partido, abrió una "herida que no cicatrizó durante la semana. Tenemos que gestionar mejor ese lapso y dejar de perder el control de la ovalada".
A su vez, remarcó que el rugby es un "deporte brutal", ya que todo es tan "profesional que si te equivocas un cinco por ciento, perdiste". Esta derrota no sólo pegó por el rival en cuestión, sino también porque dejó sin chances de título a su equipo: "Estoy destrozado, quería ganar. Es duro, pero así es el deporte profesional y a veces terminas con una sensación muy desagradable".
Finalmente, sus últimas palabras fueron hacia los aficionados al rugby, no solo a los que colmaron el Estadio, sino también a todos aquellos que estuvieron pendiente del partido: "Perdón a todos los fans, fueron excepcionales. Hemos decepcionado a todos, disculpen por eso, pero prometo vamos a cambiar la cara".
