Lo que está haciendo John Tortorella con los Vegas Golden Knights ya entra en el terreno de lo histórico
En la NHL existen cambios de entrenador a media temporada. Algunos funcionan. Muy pocos cambian la historia. Y casi ninguno transforma por completo el destino de una franquicia en cuestión de semanas.
Por eso lo que está haciendo John Tortorella con los Vegas Golden Knights ya entró en territorio histórico.
Cuando Vegas decidió despedir a Bruce Cassidy con apenas ocho juegos restantes en la temporada regular, la sensación general era de desesperación. No había tiempo para implementar sistemas nuevos, reconstruir confianza ni cambiar inercias. Parecía un movimiento tardío, casi emocional.
Entonces apareció Tortorella.
Sí, el mismo entrenador intenso, incómodo y brutalmente honesto que muchos aficionados conocieron más recientemente detrás de un escritorio de televisión en ESPN. Durante casi tres años alternó entre el análisis televisivo y un breve paso por los Philadelphia Flyers, convirtiéndose en una de las voces más directas de la cadena. Mientras muchos pensaban que su época como técnico de impacto había quedado atrás, Vegas apostó por él para rescatar una temporada al borde del colapso.
La respuesta fue inmediata.
Tortorella tomó al equipo y firmó un impresionante 7-0-1 para cerrar la temporada. De pronto, un vestidor que parecía roto terminó levantando el título divisional del Pacífico en el último día del calendario regular.
Pero lo verdaderamente increíble llegó en los playoffs.
Vegas eliminó al Utah Mammoth y después a los Anaheim Ducks. Luego vino Colorado, el mejor equipo de toda la liga, ganador del Presidents Trophy -entregado al mejor equipo de la campaña regular-, y los Golden Knights los barrieron en cuatro juegos.
Cuatro juegos. Al mejor equipo de la temporada. En el noveno año de historia de la franquicia, Vegas regresa a la Final de la Stanley Cup por tercera vez, algo que muy pocas organizaciones en la era moderna han conseguido en tan poco tiempo. Los Golden Knights terminaron la ronda con 58 goles anotados en 16 juegos, un promedio de 3.63 por partido, lo que habla no solo de un sistema defensivo bien plantado, sino de un equipo que encontró una identidad ofensiva coherente de arriba a abajo de la alineación.
Pero quizá ningún número define mejor el carácter de este equipo que lo ocurrido en el tercer juego de la serie contra Colorado. Los Avalanche arrancaron con tres goles en el primer periodo, en su propia casa, como si quisieran recordarle al mundo por qué ganaron el Presidents' Trophy.
En lugar de derrumbarse, Vegas salió al segundo periodo y anotó tres veces para empatar. Luego cerró el tercero con dos más para ganar 5-3. Una remontada de 3-0 en el estadio del mejor equipo de la liga, utilizando exactamente la misma fórmula con la que Colorado aplastó rivales durante toda la temporada.
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— Vegas Golden Knights (@GoldenKnights) May 27, 2026
Tortorella le devolvió a los Avalanche exactamente lo que ellos mejor saben hacer, y lo hizo en su propia cancha. El juego 4 fue el remate: un 2-1 quirúrgico, sin concesiones, que cerró la serie con la misma frialdad con la que abrió la primera ronda. Nathan MacKinnon, quien anotó 53 goles y 127 puntos en la temporada regular, terminó la serie de Conferencia sin un solo punto.
Y ahí es donde la historia se vuelve gigantesca.
Solamente un puñado de entrenadores tomaron equipos a media temporada y terminaron levantando la Stanley Cup: Dick Irvin en 1932 con los Toronto Maple Leafs, Al MacNeil en 1971 con los Montreal Canadiens, Larry Robinson con los New Jersey Devils en 2000, Dan Bylsma con los Pittsburgh Penguins en 2009, Mike Sullivan en 2016 también con Pittsburgh y Craig Berube en 2019 con los St. Louis Blues.
Pero Tortorella podría hacer algo todavía más raro.
Acaba de eliminar al sembrado número uno absoluto en barrida, convirtiéndose apenas en el tercer entrenador contratado a media campaña en lograrlo rumbo a una Final de Stanley Cup. Y recordando aquella histórica barrida de 2019 cuando sus Columbus Blue Jackets humillaron al poderoso Tampa Bay Lightning, Tortorella es el primero en hacerlo dos veces en la historia de la NHL.
Lo fascinante es que esta historia no se sostiene únicamente en el clásico sistema defensivo de Tortorella. También vive del renacimiento individual de varias figuras, pero sobre todo de un equipo construido para ganar de cualquier manera posible. Los Golden Knights convierten el 23.9 por ciento de sus oportunidades en ventaja numérica, con 11 goles de poder en 46 intentos a lo largo de 16 juegos. Pero el número verdaderamente absurdo está en desventaja: Vegas lidera toda la postemporada con cuatro goles anotados jugando con un hombre menos, más que cualquier otro equipo en estos playoffs, mientras mantiene un porcentaje de penales eliminados del 87.5. No es sólo disciplina táctica. Es una identidad que Tortorella instaló en semanas, mientras otros entrenadores tardan temporadas enteras en conseguir algo parecido.
Mitch Marner cierra la ronda de Conferencia como el líder absoluto de la postemporada en puntos: 21 en 16 juegos, con siete goles y 14 asistencias, diferencial de +12. Son números que ya superan ampliamente su mejor marca histórica en playoffs: 14 puntos en 11 partidos con los Toronto Maple Leafs durante la postemporada de 2023. Pero lo que vuelve más valioso ese número no es solamente la cantidad, sino el contexto.
En cuatro postemporadas anteriores con Toronto, Marner únicamente había anotado un gol en situaciones de alto peligro. Este año ya lleva cinco. Lleva cuatro puntos en situaciones de juego de poder, 14 puntos visitando arenas rivales y un ritmo de 1.31 puntos por juego que no tiene comparación entre los mejores de la postemporada.
El jugador que cargaba el estigma del fracaso en playoffs prácticamente lo incendió frente a todo el mundo, serie por serie, juego por juego. Contra Anaheim registró 11 puntos en seis juegos, incluyendo un hat trick en el tercer partido y el gol que abrió el marcador en el sexto con una maniobra entre las piernas que recorrió internet entero. Con Toronto, Marner ganó dos rondas de playoffs en nueve temporadas. Con Vegas, ya tiene dos rondas ganadas en una sola postemporada.
Carter Hart, por su parte, pasó de ser una apuesta polémica a convertirse en el portero más dominante que sigue en pie. Termina la ronda de Conferencia con marca de 12-4, porcentaje de salvadas de .924 y promedio de 2.22 goles en contra por juego, segundo mejor entre todos los porteros activos en estos playoffs. En los cuatro juegos contra Colorado fue prácticamente intocable: porcentaje de salvadas de .942, apenas seis goles permitidos en 104 disparos a lo largo de toda la serie.
No es casualidad que Hart haya reencontrado su mejor versión junto a Tortorella: ya había trabajado con él en Philadelphia, y la conexión entre ambos se nota en cada lectura defensiva del equipo. La historia de Hart tampoco es menor: regresó al hockey de alto nivel después de años en el limbo por el escándalo de Hockey Canadá, fue adquirido casi en silencio por Vegas a mitad de temporada, y hoy es uno de los dos o tres candidatos más serios al Conn Smythe.
Y luego está Jack Eichel, quien cierra la ronda con 18 puntos en 16 juegos, 16 de ellos asistencias, con diferencial de +7 y un ritmo de 1.13 puntos por partido. Finalmente luce como el centro total capaz de cargar a un contendiente rumbo al campeonato.
Todo bajo un entrenador que hace apenas unos meses analizaba partidos desde un estudio de televisión.
Eso es lo que vuelve esta historia tan poderosa. No es solamente un cambio de entrenador. Es un veterano al que muchos daban por terminado regresando para demostrar que todavía puede alterar el rumbo de una liga completa.
Es una franquicia que en apenas nueve años de existencia ya disputa su tercera Final de Stanley Cup. Es un portero que resurgió de las cenizas. Es un ala derecha que por fin enterró sus fantasmas de Toronto en el escenario más grande posible.
Y quizá también está escribiendo el capítulo más improbable de toda la temporada 2026 de la NHL. Una locura que todavía no termina, y cuya recta final podrán seguirse en vivo a través de ESPN y Disney+.
