Cruje. Está en peligro como nunca. El reinado del argentino Agustín Tapia y el español Arturo Coello en el circuito mundial de pádel está en crisis. Perdieron este domingo en la final del P2 de Asunción, Paraguay, por 6-3 y 7-5 ante sus escoltas en el ránking Premier Padel, Federico Chingotto y Alejandro Galán, en lo que fue su tercera derrota consecutiva ante esos rivales.
Tapia y Coello no encuentran su mejor versión hace varios torneos. Son tan buenos como dupla que, así y todo, la de Asunción fue su 21ª final consecutiva. El problema es que perdieron las últimas tres que disputaron, y cuatro de las últimas seis.
En Paraguay estaba todo dado para que rompieran la mala racha. Porque venían de tomarse venganza en semifinales del argentino Leandro Augsburger y el español Juan Lebrón, sus verdugos de la definición del torneo pasado, en Bruselas, con un lapidario 6-2 y 6-1.
Sin embargo, en la final se encontraron con unos Chingotto-Galán impecables, que jugaron un partido perfecto.
La final se puede analizar desde dos ópticas: las virtudes de los ganadores o las falencias de los perdedores.
Chingo y Ale jugaron un pádel de altísimo vuelo. Galán estuvo fantástico con el smash, mejor de lo acostumbrado, lo cual ya es mucho decir. Aprovechó todas y cada una de las oportunidades que tuvo en ese aspecto.
Además, tanto él como Chingotto mantuvieron una regularidad impactante con el globo de calidad. Prácticamente no les dieron puntos fáciles a sus rivales por esa vía.
En este último ítem es donde más marcada estuvo la diferencia, porque los globos de los Nº1 fueron su principal debilidad. Por eso decíamos que hay dos formas de analizar el encuentro. Galán sumó tantos puntos ganadores con el remate por su propio mérito pero también por la inusual cantidad de globos cortos que dejaron Tapia y Coello.
Sobre el final del choque hubo otra novedad. A los Nº1 se les notó la tensión, algo muy poco habitual. La muestra más evidente de eso fueron los dos últimos puntos de la final, muy similares entre sí. En ambos le quedó a Coello un globo propicio para rematar y en ambos cometió el mismo error: en lugar de hacerla volver a su propio campo, buscó sacarla por tres metros de manera cruzada. Chingotto llegó cómodo los dos veces para salir de la cancha y, con un toque, hacer dormir la pelota en la red.
Para cualquier otra dupla, la situación que atraviesan los Nº1 no sería un drama ni mucho menos. Pero para ellos, que desde que se unieron como pareja, hace más de tres años, lograron una gran hegemonía, se trata de una crisis.
En dos días comienza el Premier Padel P1 de Buenos Aires, donde Tapia será local. ¿Será el momento del resurgir de los líderes del ránking?
