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El valor devaluado de Williams

Han pasado casi siete años desde aquella lesión de rodilla catastrófica que pudo haber terminado con su pierna amputada, y la transición tan ardua como admirable de Shaun Livingston de fenómeno joven a jugador sabio de reparto ha sido la mejor historia de la temporada de los Brooklyn Nets. Sin embargo, su gran nivel llega al mismo tiempo que el bajo rendimiento de la actual superestrella de los Nets que no logra cumplir con las expectativas que se esperaban de él y de su contrato masivo.

Los Nets poseen una marca de 14-5 desde que comenzó el 2014 y de que todos los dieran por muertos tras una nueva lesión en el pie que marginó a Brook Lopez por toda la temporada. Ahora ellos tienen posibilidades reales de conseguir la localía en la primera ronda de los playoffs. La buena racha arrancó cuando Livingston fue el base titular ante la ausencia de Deron Williams debido a un esguince de tobillo. La versatilidad y visión del juego de Livingston fueron cruciales para una defensa de los Nets que se volvió sumamente sólida, aun manteniéndose firme ante Kevin Durant y el Thunder durante su victoria en Oklahoma City a fines de enero.

En realidad, solamente Kevin Garnett tuvo un impacto más positivo dentro de la cancha que Deron Williams, aun durante esta buena racha. Pero "más útil que Shaun Livingston" no es lo que el equipo busca cuando le están pagando 98 millones de dólares a Williams. Las expectativas son las que ponen a los logros en contexto. En verdad es muchísimo más divertido alentar por alguien como Livingston en su mejor versión en años que por la versión actual de Williams.

Regresemos al 2007, el año de la lesión catastrófica de Livingston. En ese entonces, Williams estaba volando más alto que nunca, al mismo nivel que cualquier superestrella, y llevó al Utah Jazz a las Finales de la Conferencia Oeste, durante las cuales él promedio 25.8 puntos y 7.8 asistencias en cinco juegos contra los San Antonio Spurs. Eso sucedió en su primer año en los playoffs y apenas su segunda temporada como jugador profesional.

Sí ahora parece ridículo pensar que alguna vez Chris Paul y Deron Williams parecían estar destinados a pelear por la supremacía del Monte Olimpo de Bases Dioses, recuerden que Paul todavía no ha llegado a la misma instancia a la que Williams llegó a los 24 años.

Lo que le sucedió al nivel de Williams durante sus tres temporadas como un Net es tan obvio como elusivo. Las lesiones son grandes culpables de su declive; a eso lo sabemos. Él ha tenido que sobreponerse a una muñeca lesionada en la mano que utiliza para tirar y a tobillos que le han causado tanto dolor que casi no podía subir y bajar por las escaleras de su departamento. Sin embargo, la dimensión de su historial de lesiones también se resiste a nuestra compasión. El dolor de Williams no se origina de un incidente tan mentalmente dañino que explique su bajo nivel a cualquier simpatizante que esté prestando atención. Nosotros casi nunca sabemos tanto como creemos sobre los deportistas que vemos todos los días, pero Williams es particularmente enigmático.

Si quieres hablar sobre historias de lesiones que provocan simpatía, habla sobre Shaun Livingston.

A pesar del mal contrato y de la marca decepcionante del equipo, los simpatizantes de Brooklyn quieren poder alentar a Williams. Él es capaz de manejar los hilos del equipo mejor que ningún otro base en la Conferencia Este cuando está al 100%. Williams promedió 22.9 puntos y 8 asistencias con un porcentaje verdadero de efectividad en tiros de campo del 62.2 por ciento tras tener un tratamiento especial que reduce el dolor con placas de plasma a la altura del Juego de las Estrellas el año pasado.

Uno se podría imaginar a Deron Williams, estrella popular de Nueva York. Tal y como le pudo recordar a Paul en diciembre, Williams todavía posee el manejo de pelota espectacular digno de un base que juega en Nueva York. Él vive en un departamento espectacular en un barrio de ciudad más entretenido como Tribeca en vez de poseer la típica McMansion en los suburbios. Williams y su esposa se han vuelto portavoces de la causa para niños con autismo desde que su hijo adoptivo fue diagnosticado como autista. Hasta su ocasionalmente truculenta relación con la prensa es el tipo de mal humor que la gente neoyorquina puede apreciar. Sin embargo, su racha nefasta de lesiones lo han debilitado lo suficiente como para prevenir su progreso pero no han sido lo suficientemente severas como para dejarlo fuera de la cancha, y eso no le ha permitido forjar una conexión con unos aficionados que todavía están intentando descifrar quienes son los Nets y cuál es su identidad.

Eso sí, mientras los Nets se esfuerzan por volver a ser un equipo respetable, las contribuciones de Williams no son la verdadera historia. Él no es el jugador más importante para su equipo -ese sería Garnett- aunque él los vuelve uno mejor. Él es como un día de 4 grados centígrados metafórico.

Diablos, cuando Williams estaba lo suficientemente saludable como para volver a jugar, él lo hizo como suplente para no alterar todo lo bueno que había hecho el quinteto que contaba con Livingston como titular. Ahora imagínate a Paul jamás, pero jamás, reemplazando a Darren Collison como suplente. Ni en un millón de años.

La última semana nos ha dado señales preocupantes de que Williams, quien ha vuelto a ser titular y a jugar muchos minutos, no ha podido superar a los problemas en los tobillos que no le permiten pasar a defensores. Williams no se veía en óptimas condiciones durante el partido del domingo contra Detroit, el Segundo partido en la misma cantidad de días. La triste realidad es que quizás los tobillos de Williams necesitan el mismo cuidado que el que recibe Dwyane Wade: Descanso en el Segundo partido en días consecutivos y más de 32 minutos en cancha solamente en ocasiones especiales. Williams no tuvo ni una sola asistencia en 25 minutos en cancha frente a la pobre defensa de los Pistons.

Mientras tanto, Livingston posee el mejor rating de eficacia de su carrera de 14.3, el cual está apenas por debajo del promedio de la liga. No importa. Livingston está triunfando ante la imagen de él retorciéndose del dolor en la cancha en Los Ángeles hace unos años. Las expectativas son las que ponen a los logros en contexto.

En el caso de Williams, las lesiones tan recurrentes como debilitantes han puesto a su techo del 2007 fuera de su alcance. Nadie espera que los Nets lleguen a las finales de su conferencia, y con razón. Hay algo particularmente cruel sobre su declive, sobre como su sutileza se resiste a convertirse en una historia de redención. Quizás es por eso que nadie quiere hablar al respecto.