Un reto contra el machismo

ESPN.com

MÉXICO -- El arbitraje no escapa del machismo o, por lo menos, no cuando una mujer inicia en este camino, apasionante para algunas y retador para otras. Sobre ello nos platican Rita Muñoz y Jéssica Jaime Uribe, ambas retiradas, la primera con aspiraciones de ser instructora y la segunda ejerciendo dicha labor en la Tercera División.

Las dos consiguieron hacer una carrera de más de 15 años en el profesionalismo, pero una lesión alejó a Rita (ex asistente) del futbol el año pasado y en 2007 Jéssica (ex central) le puso un hasta aquí, tras el deber cumplido, más allá de no haber dirigido nunca en la Primera División.

"No es fácil acceder a la Primera", cuenta Jéssica, quien considera que si Virginia Tovar tuvo esa suerte en 2004 se debió, sobre todo, a que la Comisión de Árbitros -en su momento dirigida por Arturo Yamasaki, recientemente fallecido- quiso probar qué tan dispuesta estaba la familia futbolística para aceptar el mando de una mujer.

"Por lo menos en ese momento se vio que todavía no estaba lista nuestra cultura dentro del futbol para que tan abiertamente dijeran: 'que pite una mujer'. Se alegan otras cuestiones, como las capacidades físicas; por supuesto hay diferencias, pero entrenamos al mismo ritmo y cumplimos pruebas físicas muy parecidas a las de los hombres".

Señala que arbitrando en las divisiones de ascenso (Tercera, Segunda y Liga de Ascenso) no hay tanta difusión y el silbante se dedica a controlar el juego y a la gente del estadio, algo que no sucede en la Primera, en la cual cualquier decisión tiene un impacto a gran escala.

"Cuando Vicky debutó fue más publicidad que partido y eso tampoco era lo ideal, pues en teoría el árbitro no debe destacar más que los jugadores, y en este caso destacó más la mujer".

Por lo tanto, esa experiencia quedó en "síganse esforzándose mujeres, sigan trabajando", y ya no hubo otra dama en la máxima categoría.

Quien fuera árbitro FIFA de 2004 a 2007 acepta que se cansó de esperar una oportunidad, y en 2007 decidió retirarse para dedicarse a su familia y a trabajar (hoy labora en Sedesol como contador público), pero confía en que llegará el tiempo que a la mujer se le dé la misma importancia en el arbitraje, algo que espera consiga por lo menos en 2023 Quetzalli Alvarado, la alumna más avanzada del gremio en este momento en el futbol mexicano. Y en boca de todos en julio por arbitrarle por vez primera a Chivas en la Copa MX en un juego contra el Necaxa.

"No fui a ningún Mundial, que es el sueño de todo silbante, pero me quedas la satisfacción de que me tocó abrir caminos. Por las que estuvimos antes otras han crecido y han sabido aprovechar las bases, como Quetzalli", añade Jéssica.

Por último, señaló que al igual que el hombre, la mujer tiene que estar preparada para trabajar bajo presión y tomar decisiones por lo que se ve en la cancha y no por lo que se escucha fuera de ella.

"La verdad es que se batalla en esto; al inicio hasta la Misma Comisión de Árbitros no creía en uno. Al principio todos te ven como bicho raro, pero con el tiempo existe credibilidad en uno, más que nada de los protagonistas que son los jugadores. No sólo se puede destacar en el arbitraje. Hay mujeres presidentas, mujeres pilotos, mujeres en todos los ámbitos. Esto no es cuestión de género, sino de capacidad".

Por su parte, Rita Muñoz, quien debutó en 2004 en la máxima categoría, señala que tuvo obstáculos en su trayectoria, como el ser enviada a pitar de un punto a uno muy lejano de un día a otro, como para probar su aguante. "Hubo que trabajar mucho, hubo que demostrar y callar bocas".

Recuerda que en su segundo embarazo casi la corrían del arbitraje y hasta le querían quitar el gafete internacional que tuvo de 2002 a 2011. "Ni la FIFA te corría por estar embarazada. He sido la única que ha asistido a Copa Libertadores, pero me querían quitar esa oportunidad".

Con el tiempo, las cosas cambiaron -agrega- y el apoyo de la Comisión de Árbitros fue total en todos los sentidos.

Comenta Rita que ganarse el respeto de los jugadores y de la gente en general fue muy satisfactorio, pese al espinoso camino. "Los hombres también tienen obstáculos, pero creo que nosotras un poquito más".

Por último, recalcó que al final sobresalen el rendimiento y no si se es hombre o mujer. "Inclusive, a veces llegamos a tener más credibilidad que muchos hombres", añadió Rita, de 40 años.