ASHBURN -- El miedo comenzó a sentirse hace un par de meses, con el ala cerrada Jordan Reed preguntándose cuando acabarían los malestares. Náusea. Noches sin dormir. Jaquecas. Fue el precio que pagó Reed por sufrir una conmoción durante la campaña.
Se preguntaba cuándo podría terminar.
"Empecé a asustarme un poco, como, 'Quizás voy a estar así para siempre', o algo así", dijo Reed a reporteros después del entrenamiento del jueves. "Pero terminó por acabarse.
"Algunos juegos, no estaba siendo completamente honesto en decirles cuán mal eran [síntomas], así que esa fue la razón por la que pude regresar [a las prácticas] y luego que me volvieran a sacar".
La clave para Reed y los Redskins es que los síntomas se mantengan alejados, y que sea capaz de mantenerse sobre el campo. Reed entró a la NFL con interrogantes sobre su durabilidad: sufrió dos conmociones a nivel colegial, pero se perdió tiempo por problemas en el tendón de la corva, un tobillo lastimado, y problemas en la rodilla. Su primera campaña de NFL no ayudó a mejorar esa percepción: lidió con un pie lastimado, una lesión de cuádriceps y un problema en la cadera.
Terminó perdiéndose siete encuentros. Aun así, terminó atrapando 45 pases para 499 yardas. La temporada pasada, Reed dijo que una de las cosas que más le enorgullecía después de su actuación de nueve atrapadas para 134 yardas en contra de los Bears era regresar al encuentro tras lastimarse la cadera. Entendió los cuestionamientos acerca de su durabilidad.
Pero Reed dijo que no había preocupaciones de su parte por la conmoción.
"No creo que vuelva a suceder", declaró Reed. "No creo que sea algo con lo que tenga que lidiar a lo largo de toda mi carrera".
Por supuesto, no hay modo de saber si volverá a suceder. Independientemente de eso, es parte talentosa de su ataque aéreo y una jaqueca en cobertura para las defensivas. Justo antes de lesionarse, Reed se estaba convirtiendo en una amenaza campo abajo, como anticipaban los Redskins. Con el talento sumado en la posición de receptor abierto, Reed será una molestia mayor para las defensivas. Será difícil aplicarle doble cobertura como lo hicieron ocasionalmente en el 2013: los apoyadores se cargaban en su dirección abriendo carriles estrechos para los receptores detrás de él.
Reed también aporta al mariscal de campo Robert Griffin III otro receptor con un radio de recepción alto. Los otros receptores abiertos son bastante buenos en esta área, también, a diferencia de la temporada pasada, cuando solamente Pierre Gar¬çon podía sacar de problemas a Griffin atrapando pases imprecisos.
Reed se ha convertido en un bloqueador más consistente. Le ayudaría añadir más fuerza, pero también contar con una técnica más consistente.
"Obviamente es una fuerza en el juego aéreo", dijo el entrenador en jefe de los Redskins, Jay Gruden, respecto a Reed. "Pudimos trabajar con él un poco respecto a ser más sólido en el juego terrestre. Pero en general no ha sufrido contratiempos de su conmoción. Tenemos, obviamente, a uno de los alas cerradas jóvenes más talentosos en la liga. Será un gran elemento en el interior del campo. Si la gente quiere [se quiere enfocar] en DeSean [Jackson] o en Pierre, es un tipo que será muy necesitado en el ataque aéreo. Simplemente debemos mantenerlo sano".
