El sentido de pertenencia en el hockey no se improvisa: se hereda. Para Sofía Toccalino y Mariana Rossi, llevar la camiseta de Las Leonas es el resultado de un camino que comenzó en las canchas de St. Catherine’s, donde el legado de la Selección se mama desde las categorías infantiles.
"Es un orgullo gigante cuando la veo en los partidos vistiendo la camiseta argentina, un lujo absoluto y una emoción enorme", destaca Rossi sobre el presente de Toccalino. La admiración, sin embargo, es un camino de doble mano. "Me acuerdo de que en 2010, cuando 'Dona' salió campeona del mundo, Pablo Lombi nos juntó a todas en el club para hacernos entender la magnitud de lo que habían logrado", recordó "Poy" Toccalino. "Para mí era admiración absoluta. Hoy, estar del otro lado, irme a jugar y tenerla de compañera en la cancha es un orgullo enorme. Ahora toca cumplir el sueño".
Aunque la química es innegable, la convivencia competitiva también tiene sus matices de camaradería: "Adentro de la cancha igual un poquito nos puteamos, hay miradas... no es todo color de rosa", acotó Rossi entre risas.
El espejo en la Selección de fútbol: la renuncia al ego
Más allá de la mística de Las Leonas, ambas coinciden en señalar el modelo de la Selección Argentina de fútbol como una referencia directa de trabajo en equipo y entrega.
"A mí me emociona ver a este equipo porque no hay egos", analizó Rossi respecto de la Scaloneta. "Como deportista lo veo: a los que son titulares les toca entrar en una semifinal desde el banco y, cuando entran, rinden. Ponen todo en pos de la camiseta y de la Argentina".
Toccalino respaldó esa visión: "Nosotras también los admiramos en el seleccionado y es algo que querés copiar. Tratar de tener esa esencia de ir a buscar el resultado hasta el último minuto y dejar el ego de lado es una enseñanza enorme", selló una de las actuales referentes de Las Leonas.
