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No se dio el reencuentro

LOS ÁNGELES -- El duelo entre Los Angeles Clippers y Brooklyn Nets terminó descafeinado, sin que Kevin Garnett y Paul Pierce se vieran las caras con el que fuera su coach en Boston Celtics, Doc Rivers. El primero tiene molestias en la zona izquierda de la ingle, mientras que Pierce se torció el tobillo. Ambos quedaron descartados tras el compromiso ante Phoenix Suns del viernes pasado y ni siquiera se dejaron ver en el Staples Center.

"Sé que nunca vienen a los partidos cuando no juegan. Ya lo sufríamos en Boston y ahora en Brooklyn tienen que lidiar con ello", comentó Rivers en tono jocoso tras la victoria de su equipo.

El destino no quiso que el trío se enfrentara sobre la duela la temporada en la que todos dejaron a Boston Celtics para cambiar de aires; eso sí, sin decirse adiós. Sin embargo, el que no se despidieran nada tuvo que ver con desavenencia alguna (como puede ser el caso de Ray Allen, que explicó recientemente que ni Pierce ni Garnett le dirigen la palabra desde que éste se marchó a Miami Heat).

El que pupilos y entrenador no se estrecharan la mano antes de dejar Boston fue por una cuestión de confianza, de desconocimiento, de un contacto que sigue latente a pesar de la distancia que separa las ciudades de Nueva York y Los Ángeles; una amistad que va más allá de la rivalidad.

"Fue duro, porque ninguno de nosotros sabía que el momento para decir adiós estaba acercándose", señaló Rivers. "No es como un final de año, cuando me acerco y les digo, 'chicos me marcho' o 'vas a ser traspasado', porque no lo sabíamos. No nos dijimos adiós porque no hacía falta. Todavía hablamos mucho", esgrimió.

"Nuestra relación no ha cambiado. Incluso ahora hay más contacto. En la postemporada, trato de evitar conversaciones con mis jugadores. Me aguantan durante nueve meses y ya no necesitan seguir escuchándome. Cuando veo algo gracioso agarro el teléfono y les contacto. Es divertido. Es así con muchos de mis chicos, Tony Allen, 'Perk' (Kendrick Perkins). Eso es lo mejor de ser coach, las relaciones", argumentó.

"EL FIN ESTABA CERCA EN BOSTON"

Rivers compartió tréboles con Pierce durante nueve temporadas, y seis con Garnett. En ese tiempo lograron un anillo de campeones de la NBA en 2008, año el que se consumó el último gran éxito de los Celtics. Desde aquel momento, y tras perder en las Finales de 2010 ante Los Angeles Lakers, caer en la segunda ronda de los playoffs en 2011, en la Final del Este en 2012 ante Miami Heat y perecer en primera ronda ante los Knicks de Nueva York el año pasado, la renovación era una obligación. Todos eran conscientes de ello.

"Sentí que estábamos cerca del fin", explicó Rivers. "Teníamos que hacer cambios: o bien introducir a nuevos jugadores o apoyarles mucho. Teniendo un equipo con esa edad, es difícil que estén sanos. Kevin jugaba menos el año pasado y había que tenerlos sanos de cara a los playoffs".

El cambio fue radical: Rivers se marcharía a los Clippers y su contratación cerró las puertas a otros rumores bien sonoros que colocaban a Garnett en la franquicia angelina. La NBA no permite que los coaches y los jugadores de un equipo formen parte de un mismo traspaso. El que pupilo y entrenador hubieran recalado en Los Ángeles hubiera sido objeto de mala interpretación y, para mantener el trigo limpio, el cambio de Garnett por DeAndre Jordan se paralizó.

"Ojalá algún día se escriba un libro sobre todo esto. No podía estar involucrado en ninguno de los dos lados. Era lo más estúpido. Poca gente entendió eso. No ejercí ningún tipo de presión. Los Clippers estaban negociando con los Celtics. Fue raro y en ocasiones parecía que sí (que Garnett recalaría en la franquicia) y otras que no. Yo me mantenía al margen", recordó.

Finalmente, el jugador acabó vistiendo la camiseta de los Nets junto a Pierce, lo que presagiaba un duelo cara a cara de ambos con Rivers.

"Es diferente. No sé si me siento extraño, pero estuve nueve años con Paul. Cuando pasas nueve años con un jugador y ya no le tienes, es diferente. Verlo es raro", señaló.

CUESTA ARRIBA PARA GARNETT Y PIERCE

El comienzo de campaña de Brooklyn Nets no está siendo ideal. El plantel dirigido por el debutante Jason Kid salió derrotado en seis ocasiones (la última precisamente ante los Clippers) de los nueve encuentros que acumula. Tanto Paul Pierce como Kevin Garnett están firmando el peor registro de su carrera.

El primero, que cuenta con 36 años de edad, registra un balance de 13.5 ppj sobre los 21.7 ppj acumulados durante su carrera y vio sus minutos reducidos a 30.1 con respecto a los 36.6. El caso de Kevin Garnett es muy parecido, aunque más notorio. Con 37 años de edad, su cifras están desmejorando: 5.8 ppj, 7.8 apj y 6.9 rpj que nada tienen que ver con sus 19.0 ppj, 10.4 apj y 8.1 rpj logrados en su carrera.

"No he prestado mucha atención a ello", comentó Rivers sobre el mal balance de sus expupilos. "Les veo poco. No creo que Kevin fuera allí (Brooklyn) pensando que iba a anotar 20 puntos por partido. Creo que su valía va más allá. Si miras a los números, estás mirando al Garnett erróneo", apuntó.

De lo que no hay duda es que Rivers, Pierce y Garnett se conocen demasiado bien. Al coach le encanta contar historias de sus antiguos jugadores y se nota en el tono que tiene especial predilección por Garnett.

"Es un pesado", bromeó sobre el carácter que el jugador saca cuando no le comunican que no jugará un partido. "Ha mejorado en este sentido, por lo que oigo. Pregúntale a cualquier jugador durante la práctica por Kevin Garnett. Te garantizo que coincidirán con lo que digo. Llegó el punto en que le decía a alguno de los jugadores 've y saca a Kevin', me respondían que no. 'Puedes ir tú', me decían. Era algo bueno a veces y otra no tanto ", comentó.

RIVERS SE QUEDÓ CON LAS GANAS

Entre la orgía de elogios y anécdotas, Rivers nunca se olvidó de resaltar el carácter ganador de Pierce y Garnett.

"Eran muy profesionales. No tenían otra razón de jugar al básquetbol más que por ganar. Eso lo hizo muy fácil el entrenarles. En cada partido trataban de buscar la manera de ganar ese partido. Paul es un anotador profesional. Hay muy pocos en la Liga, y cuando tienes a uno en tu equipo es genial. No sé cómo lo hace. Parece que va a una milla por hora, pero siempre las convierte. Me han hecho más listo".

El tiempo está mejorando esta relación solidificada en la distancia. Se trata de un entendimiento que incluso permite a Rivers enviar un mensaje de celular a Garnett durante el tiempo extra del partido entre los Nets y los Suns en el que le escribió: 'No veremos a KG mañana". El coach no tenía ni idea de que sus palabras se harían realidad, pero sí era consciente de que la extrema utilización de ambos jugadores puede pasar factura a los neoyorquinos si clasifican para playoffs.

"Hubiera estado bien jugar contra ellos. En realidad me apetecía, pero no me apetecía, no sé si me entiende".

Perfectamente.