El cordobés tuvo una jornada complicada en el primer Major de la temporada: firmó una tarjeta de 79 y su participación en el fin de semana quedó muy comprometida.
Por un momento, el Masters de Augusta pareció subirse al DeLorean con el que Michael Fox y Christopher Lloyd viajaban por el tiempo en Volver al Futuro. Bien temprano por la mañana de este jueves, cuando recién comenzaba la primera ronda de la 90ª edición del Major y solo 17 jugadores habían comenzado su recorrido, el tablero tenía a José María Olazábal como líder, seguido por Ángel Cabrera y Vijay Singh. Los tres integran el grupo de jugadores que alguna vez se pusieron el saco verde de campeón en Augusta, título que otorga tarjeta vitalicia. El español fue campeón en 1994 y 1999, el fiyiano lo logró en 2000 y el argentino celebró en 2009.
Apenas duró un rato el encantamiento de un Masters teñido de recuerdos. El trío fue cediendo posiciones y, si bien siempre juegan con el espíritu competitivo y con la mente en pelear arriba, su presencia es otra historia. Los tres participaron de la cena de campeones que anualmente se realiza en la noche del martes de la semana del torneo. El anfitrión, y encargado de abonar la cuenta, es el monarca en ejercicio. Esta vez, la tarjeta de crédito que pagó todo fue la de Rory McIlroy, quien gustoso dejó 9.150 dólares para sus 33 invitados. Fueron 32 campeones y el presidente de Augusta National Golf Club, Fred Ridley.
En la foto estuvieron glorias como Jack Nicklaus, seis veces campeón del Masters, Nick Faldo, Gary Player, Ben Crenshaw, Tom Watson, Bernhard Langer y Bubba Watson. Otros nombres importantes disfrutaron de las mini hamburguesas de alce a la parrilla, el carpaccio de atún de aleta amarilla y el file de mignon de wagyu. Sergio García, Dustin Johnson, Hideki Matsuyama, Jon Rahm, Patrick Reed, Adam Scott, Scottie Scheffler, Charl Schwartzel, Jordan Spieth y Danny Willett, Tommy Aaron, Craig Stadler, Fred Couples, Charles Coody, Raymond Floyd, Zach Johnson, Sandy Lyle, Larry Mize, Mark O'Meara, Trevor Immelman, Mike Weir e Ian Woosnam. A ellos se sumaron Cabrera, Olazábal y Singh.
El Pato, quien además del título de 2009 fue subcampeón en 2013, comenzó este jueves su 22ª participación en Augusta. El arranque de su ronda invitaba a ilusionarse: par en el hoyo 1 y birdie en el par 5 del dos. Ahí fue cuando quedó a uno de Olazábal, como escolta. Pero todo comenzó a complicarse.
Falló el green en el par 3 del hoyo 4 y firmó su primer bogey del día. En el par 4 del 5 falló el green con el segundo tiro y otra vez subió un golpe. En el par 3 del 6 encontró el green, pero necesitó tres putts. La seguidilla incluyó otro bogey en el nueve para cerrar con 40 impactos (cuatro sobre par) el recorrido de ida.
En la vuelta, el cordobés sumó otros tres bogeys (10, 13 y 18) para firmar una tarjeta final de 79, siete sobre par, que lo dejan en la parte trasera del clasificador y pendiendo de un hilo para tratar de llegar al fin de semana. El año pasado, Pato no pudo superar el corte al terminar con 11 sobre par las dos primeras jornadas. De hecho, el argentino no logró llegar al fin de semana en sus últimas cuatro participaciones (2017, 2018, 2019 y 2025). Cortar la seguidilla será una tarea titánica para Cabrera en la ronda de este viernes.
En 2025, Cabrera logró dos Majors en el PGA Champions Tour, el circuito de veteranos de más de 50 años. El argentino ganó el Regions Traditions y el Senior PGA Championship. Este último título le dio la tarjeta para jugar este año el PGA Championship, otro de los Grand Slam que el golf tiene anualmente junto con el Masters, Abierto Británico y US Open.
Aquella imagen tempranera de la primera ronda de la 90ª edición del Masters quedó lejana. Olazábal fue el que mejor cerró el día, con 74 (+2) para entre los 60. Singh igualó la tarjeta de Cabrera y se ubicaron 82º, al igual que Nico Echavarría, el colombiano que tuvo un día para el olvido, con dos birdies, cinco bogeys y dos doble bogeys.
