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¿Cuánto le puede aportar el fútbol playa a la formación de futbolistas profesionales?

Diversos profesionales, en una charla organizada por el Departamento de Desarrollo de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF), analizaron y detallaron cuánto puede aportar el fútbol playa en la actividad recreativa infantil y en la formación de futbolistas profesionales.

Una de las Charlas Academy 2021 que se desarrolló dentro del programa AUF Impulsa fue: ‘Fútbol Sala y Fútbol Playa: ¿Pueden ser un aporte al desarrollo de futbolistas?’

El preparador físico Eduardo Arismendi, el ex futbolista Fernando ‘Topo’ Rosa, el entrenador de la Selección Uruguaya Germán Parrillo y el Médico Deportólogo Santiago Rivoir fueron quienes hablaron sobre el fútbol playa, moderados por Diego D’Alessandro.

Arismendi consideró que ‘hay un gran tabú con respecto al fútbol playa’, y remarcó que, a nivel semiamateur, es importante incorporar su práctica para llevar a cabo la ‘teoría del embudo’, la cual señala como algo sumamente importante darle a los niños la oportunidad de practicar varios deportes para luego canalizar en donde existan preferencias. Y en cuanto al ámbito específicamente profesional, valoró que puede incorporarse jugar al fútbol playa ‘sin ningún tipo de problemas dentro de una planificación’.

“En determinado momento, se pasó a decir que trabajar en la arena era algo antiguo y no bueno, se consideró que eso te frenaba y te hacía perder velocidad; hoy eso se revirtió. Yo soy muy hincha del trabajo de la arena, que desde el punto vista médico también juega un rol importantísimo”, aseguró el preparador físico.

A propósito de la cuestión sanitaria, el doctor Rivoir destacó: “Hay que ofrecerle a los niños y adolescentes hasta los 13, 14 o 15 años diferentes variantes en cuanto a disciplinas dentro del fútbol y otros deportes. Está demostrado que los deportistas que involucran diferentes disciplinas tienen un mejor desempeño físico y son mejores profesionales que aquellos que realizan una especialización a una edad temprana. A su vez, esa especialización temprana trae un mayor riesgo de lesiones por sobreuso. Jugar al fútbol once y también practicar fútbol playa y/o fútbol sala me parece bárbaro, lo único que hay que cuidar es el volumen semanal”.

“No hay mayor riesgo de lesiones, incluso se pueden trabajar estas distintas disciplinas en simultáneo si se respeta ese volumen semanal y si la carga de entrenamiento está bien administrada por los profes”, comentó Rivoir.

LOS BENEFICIOS EN EL ASPECTO TÉCNICO Y EN LA NIÑEZ<br>El Topo Rosa fue profesional en fútbol once durante la década de 1990, jugando en Racing, Peñarol, Bella Vista, Atlético Mineiro, Liverpool y Rampla Juniors. “Yo conocí el fútbol playa con 29 años y es un deporte que me encantó; incluso antes de mi retiro, en mis vacaciones participaba de torneos de fútbol playa, algo que para mí no significaba una carga, al contrario: me aportaba en la parte técnica y en el divertimento”, puntualizó.

Y señaló: “En Mineiro, cuando yo jugué en 1993 y 1994, ya teníamos una cancha de fútbol playa en el Complejo Deportivo y la usábamos; hoy eso también se observa en otros clubes. Me niego a que alguien pueda decir que estas disciplinas sean contraproducentes para el futbolista profesional”.

“Todo el aspecto técnico lo veo ampliamente mejorable en el fútbol playa. Me llama la atención que alguien pueda manifestar algún aspecto negativo a esta disciplina, yo lo veo como algo muy favorable”, afirmó Rosa.

“Con el Topo jugábamos juntos y fue mi técnico. Coincido que se mejora un montón la técnica; si yo hubiera jugado antes al playa hubiera tenido un poco más de técnica para jugar al fútbol once”, consideró Parrillo, entrenador de la Selección Uruguaya de Fútbol Playa, que terminó entre los ocho mejores del Mundial de Rusia 2021.

El director técnico agregó: “En la parte física hay determinadas características de la superficie que también favorecen, por ejemplo la velocidad o la velocidad de reacción. Antes se hablaba de que podías quedar más lento, pero en realidad hoy en día trabajando bien en la arena se mejora la parte técnica y la física”.

Parrillo también valoró como muy positivo que niños y niñas practiquen esta disciplina ‘porque no tiene ninguna contra’. El entrenador contó que su hijo juega al fútbol playa en los veranos, mejorando la técnica, la velocidad y la parte física: “No es que yo esté pensando en que mi hijo va a hacer físico a la playa, él va a jugar y sale cuando se cansa. No tiene ninguna contraindicación el jugar al fútbol playa, siempre y cuando respetes el cansancio del niño”.

Por su parte, Diego D’Alessandro, entrenador de fútsal, marcó que antes en la niñez había cierta práctica libre jugando en la calle, al pique cordón, o al cabecita, juegos que se dejaron de lado: “Hoy cualquier entrenador está buscando esos ejercicios para que los jugadores toquen más la pelota, para ganar ese toque que antes se tenía de manera más natural. Y aprender siempre se aprende, pero hay fases donde hay más facilidades para hacerlo. Hay que aprovechar los mejores momentos, las fases más sensibles para el aprendizaje”.

Tanto D’Alessandro como el profe Arismendi destacaron que es muy importante que los niños jueguen en espacios reducidos y no once contra once constantemente, dado que al reducir el número de actores, su contacto con el balón será mayor y también podrán entrenar mejor la toma de decisiones.

El preparador físico subrayó: “Entiendo que el fútbol es cambio de dirección, y freno y arranque. Quien no tiene eso no puede jugar, entonces ¿cuál es el objetivo de jugar en espacio reducido desde el punto de vista físico y técnico? Es replicar muchas más veces las acciones, desde el punto de vista de fundamento, técnico o táctico”.

“Estadísticamente, en fútbol once se tienen entre 30 y 40 contactos con la pelota, dependiendo de algunas variables; jugando en espacios reducidos se replican más veces determinadas acciones”, destacó.

“Además, me voy a acostumbrar en la arena a manejar el peso de mi cuerpo hacia el tobillo izquierdo, si voy a hacer un cambio hacia mi derecha y viceversa, ahí estoy haciendo tonificación a nivel muscular, consigo una mejora a nivel de apoyos y en la percepción de mi cuerpo”, afirmó el profe, quien recordó que cuando Luis Suárez sufrió una rotura parcial de cápsula posterior en la rodilla derecha en agosto del 2017 jugando para el Barcelona, gran parte de su recuperación la hizo sobre la arena.

Arismendi, quien remarcó que ‘los trabajos de la arena son espectaculares para el entrenamiento de los arqueros’, finalizó dando su punto de vista sobre la práctica del fútbol playa en edades infantiles.

“Lo importante es la parte educativa a nivel integral, que el deporte sea un medio, no un fin. Luego está bien que pase a ser un fin cuando se vaya evolucionando dentro del profesionalismo, pero sabemos que cada mil niños llega uno o dos al profesionalismo. Entonces lo tenemos que manejar desde el punto de vista social, ¿cómo un niño no va a poder jugar en la arena? No le puede pasar nada; al contrario, está haciendo una tonificación, fortificación a nivel óseo articular espectacular”, destacó.

Y sostuvo que ‘si se coloca el practicar estas disciplinas dentro de un programa y se pueden largar lineamientos es todo beneficioso; eso va a brindar mayor dinámica en el juego también; además, se puede mejorar la capacidad de los chicos, por ejemplo su velocidad’. “Hay muchos kilómetros de playa para aprovechar en Uruguay, hay mucho por trabajar”, sentenció.