El fútbol, como la vida, no es perfecto. Son muchas las cosas que adoramos sobre este deporte, pero lo cierto es que hay algunas cosas que arreglaríamos si tuviésemos la posibilidad. Así que les hemos pedido a algunos de nuestros redactores que nos digan qué es lo que cambiarían si tuvieran el poder para hacerlo.
Además, queremos saber qué es lo que tu opinas al respecto.
Gab Marcotti: Hacer públicos todos los salarios, honorarios y comisiones de transferencia (a quién y para qué)
No se trata sólo de la amenaza de la corrupción y los acomodos. Se trata de una vigilancia ejercida por medio del público. Los clubes dirán que es información comercialmente sensible, pero si todo es público, todo el mundo estará en igualdad de condiciones.
Si se acepta que los clubes no son negocios normales, sino que es una especie de fondo público, eso permitirá que los seguidores y los medios de comunicación puedan estar al tanto de lo que está sucediendo. La luz del sol es siempre el mejor desinfectante. Es más, permitiría a los encargados de los análisis averiguar realmente quién está bien y quién no; a continuación, los que mejor están haciendo su trabajo podrían recibir su recompensa.
Iain Macintosh: Poner fin al actual sistema de receso internacional
Nada perjudica mas la emoción de una temporada de liga como la semana internacional. Hay una en septiembre, otra en octubre y de nuevo una en noviembre, y más durante la segunda mitad de la temporada. Justo cuando has logrado un buen ritmo, todo se detiene durante dos semanas para que Inglaterra puede jugar contra Malta. Es un sistema que no le viene bien a nadie. Los clubes pierden a sus jugadores (a veces durante períodos considerables si se lesionan) y los entrenadores internacionales no tienen suficiente tiempo para imponer sus ideas.
¿No sería mejor agrupar estos juegos y hacerlos en uno o dos momentos específicos en el año? Imagínense lo divertido que sería si las fases de clasificación se llevaran a cabo durante un solo mes en el verano - sería como otro torneo. Los entrenadores en realidad serían capaces de construir un equipo en lugar de lanzar una selección de jugadores que acaban de conocerse dentro del terreno de juego. Tal vez dos etapas funcionaria mejor, una en verano y otra en invierno. Sería mucho más sensato.
Michael Cox: Reducir el número de partidos
El fútbol moderno es un deporte rápido, dinámico y duro físicamente. Es irreconocible incluso desde hace 20 años en términos de las exigencias físicas impuestas a los jugadores; la desafortunada consecuencia es que los jugadores juegan con más frecuencia estando cansados y muy por debajo del 100 por ciento de sus capacidades reales. En este entorno, los jugadores sufren demasiadas lesiones. Además, la calidad es más importante que la cantidad: de modo que permitirles a los jugadores un descanso extra mejoraría considerablemente el nivel del espectáculo.
Una liga de 16 equipos (y por lo tanto una campaña de 30 partidos) se siente bastante bien, dado que permitiría que la Premier League se tome un descanso de invierno en enero, y por lo tanto podría deshacerse de los partidos a mitad de semana que a menudo plantean exigencias poco razonables a los seguidores de visitantes. También permitiría a los equipos tomar las competiciones de copa más en serio y los mejores jugadores de la división podrían jugar al 100 por ciento. Podríamos lograr que más equipos puedan golpear por encima de su peso y habría más posibilidades de que haya partidos que definan el dueño del título en el último día.
Tony Evans: Topes a los precios de las entradas de la Premier League
El juego en Inglaterra es más rico de lo que ha sido siempre, con los salarios y las tasas de transferencia siempre en ascenso. Así también, sin embargo, han subido los precios de las entradas. Los propietarios de los clubes citarán la cuestión de la oferta y la demanda como la razón, pero en un momento en que los ingresos del público es una menor proporción de los ingresos totales, se siente que es más bien un tema de codicia en acción. Nunca debe haber un asiento vacío en un partido de Premier League, pero muchas personas no pueden permitirse el lujo de asistir.
El siguiente acuerdo de televisión debe reservar dinero para proporcionar un tope a los precios de venta de entradas y una proporción de asientos - no menos del 50 por ciento - se debería vender a un precio de £20. Todas las entradas de visitantes deben tener un valor similar. No se puede poner un precio tan alto y los clubes no se dará cuenta de eso hasta que desaparezca. Ellos se resistirán a los costos a corto plazo, pero es el precio que hay que pagar para proteger el juego.
Graham Hunter: Mejorar las atmósferas de los estadios
En España, cada club debería estar obligado a permitir que el 10 por ciento de las entradas se vendan a los fans de los equipos visitantes. Por otra parte, los precios de las entradas deben ajustarse teniendo en cuenta el salario medio en la ciudad en la que se encuentran los clubes para que sean más asequibles para los seguidores locales y/o los fanáticos leales. (La forma de hacerlo es gastando menos dinero: haciendo un mejor scouting y firmando a los mejores jugadores disponibles).
Y, por último, prohibir la música en el estadio cuando se gana una final de copa de cualquier clase de manera que los fanáticos, que acaban de ver a su equipo levantar un trofeo, puedan cantar y ser escuchados. ¡Así que no habrá más canciones de Queen, no más "Tonight's gonna be a good night" y no más himnos corporativos!
John Brewin: Poner fin a la Europa League
La actuación lamentable de los clubes de Inglaterra (un finalista) y Alemania (dos en cuartos de final) en las últimas tres temporadas sugiere que la Liga Europa no está siendo tomada en serio lo que, a su vez, hace que termine siendo anticompetitiva. Así, la Champions League queda estrictamente para la élite, más aún una vez que los cuatro lugares en la fase de grupos estén garantizados para los cuatro países más grandes a partir 2018-19. Entonces, ¿por qué no mantener la Europa League sólo para los clubes debajo de un cierto umbral de fortaleza financiera? O bien, simplemente descartarla por completo.
Sevilla merece un gran respeto por ganar la competición en tres ocasiones consecutivas, pero se ha convertido en un remanso, un refugio de los desesperados. El premio de la clasificación para la Champions League, que se adjudica por ganar el trofeo, es más deseado por los equipos que han abandonado la contención en sus ligas nacionales. Ni Sevilla ni los finalistas perdedores de Liverpool habrían clasificado para la competición más importante de Europa a través de su posición en la liga durante 2015-16 .
Tim Vickery: Prestar más atención al Mundial de Clubes
El enorme abismo entre el nivel del juego en Europa y en los otros continentes es un problema en el fútbol contemporáneo y no es ayudado por la competencia que podría, de una pequeña manera, contribuir a la corrección de semejante desequilibrio. En la actualidad, la Copa Mundial de Clubes de la FIFA que se celebra todos los años se comprime en el calendario mundial al final del año de una manera tal como para perturbar al equipo europeo lo menos posible. Los mismos vuelan hacia la sede del torneo y por lo general avanzan hacia el título sin dificultades - un representante de América del Sur ganó en 2005, 2006 y 2012, pero siempre por un solo gol y siempre agarrándose con fuerzas de un plan táctico que reconoce la superioridad de su rival.
Con una fase de grupos adecuada y un mínimo de tres juegos cada uno, habría más tiempo para que los equipos puedan producir un impacto, darse a conocer al público mundial y dar lugar al florecimiento de nuevos fans en la región que representan. Incluso si los europeos aún tuvieran más posibilidades de ganar, este formato sin duda ayudaría a obtener el valor completo del hecho de que los campeones de todos los continentes del mundo estén presentes. La organización del torneo, siguiendo este lineamiento, podría causar alguna interrupción en el calendario europeo, pero también sería una buena acción solidaria a nivel mundial.
Iain Macintosh: Permitir las gradas seguras de pie (Safe Standing) en la Premier League
Tal vez la campaña que impulsa las gradas de pie se vería beneficiada si la gente se refiriera al sistema por su nombre correcto: "Rail Seating" [asientos plegables en raíles verticales]. Se trata de un sistema popular en Alemania, que también se ha puesto en práctica esta temporada en Celtic Park. Los asientos se pueden bloquear en posición vertical y forman barreras hasta la cintura para evitar oleadas. Los boletos se venden por adelantado, y por asiento, de modo que no hay hacinamiento. Es demostrable y enfáticamente seguro.
Muchas personas están todo el tiempo paradas en los partidos de la Premier League de todos modos, lo cual no es seguro. Bloquea la vista de aquellos que no pueden estar de pie, causando agitación, fricción y, en algunos casos, violencia. Nadie aboga por la vuelta de los molinetes con pago al ingreso o las tres gradas de terrazas, pero si el sistema está correctamente probado y cuidadosamente gestionado, no hay razón por la cual el área de pie no pueda ser segura. Y piensa cuánto mejor sería la atmósfera.
Doug McIntyre: Cambiar el formato de la Copa América de forma permanente para incluir la CONCACAF
Si el fútbol realmente es el deporte del pueblo, sus guardianes deberían encontrar la manera de hacer permanente el formato de la exitosísima Copa América Centenario de junio -- en la que seis equipos de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe compitieron junto a los líderes mundiales de América del Sur por la gloria del hemisferio.
La Copa de este verano, con sede en los Estados Unidos, fue un espectáculo fascinante. La calidad del juego fue mejor a la de la aguada Eurocopa de 24 equipos. La asistencia promedio (46.000) casi duplicó las cifras de la Copa América 2015 en Chile. Afortunadamente para las masas, el nuevo presidente de la CONCACAF, Victor Montagliani, y el presidente de la CONMEBOL, Alejandro Domínguez, parecen interesados en la idea. "Es muy importante mantener una actitud abierta", dijo Domínguez en vísperas de la final 2016. "Esto ha sido un éxito". Y fue demasiado divertido como para no repetirlo pronto.
Tom Marshall: Reducir los equipos a 10 jugadores
Demasiados partidos, sobre todo a nivel internacional, dan lugar a estancamientos tácticos en los que ningún equipo quiere tomar la iniciativa. En la Eurocopa 2016, por ejemplo, hubo 2,12 goles por partido, o uno cada 44 minutos. Como tal, si bien la idea sugerida originalmente por el ex DT de México, Ricardo La Volpe, no es apta para puristas, favorecería el fútbol ofensivo y le daría más emoción.
Además, sería fácil de implementar: Aumentar el tamaño de las canchas no es logísticamente posible, pero jugar con menos jugadores dejaría más espacio, lo que desalentaría a los equipos a quedarse atrás. Además de las oportunidades ofensivas que generaría este cambio, también sería interesante observar de qué parte de la cancha los técnicos quitarían un jugador.
Miguel Delaney: Crear ligas regionales en Europa
Las ligas nacionales son los cimientos tradicionales del fútbol europeo, pero muchas de ellas ya no son tan fuertes como antes. Como resultado, las ligas más importantes de Europa se han vuelto dominantes y el efecto también ha sido perjudicial para la Champions League, en la que campeones europeos anteriores de ligas intermedias como el Celtic, el Benfica y el Ajax no pueden acercarse a las últimas etapas.
Las ligas regionales crearían partidos más glamorosos entre los clubes más grandes, y una mayor sensación de competencia para aumentar el atractivo. Podría haber, por ejemplo, una liga del Atlántico Norte para equipos como el Celtic y el PSV Eindhoven, así como una liga balcánica. Las competiciones nacionales podrían incorporarse a esta estructura, y los clubes podían ser ascendidos o descendidos entre las ligas nacionales y regionales.
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