Que la Copa del Mundo se dispute en el país más grande del planeta puede plantear una dificultad extra emparentada con las largas distancias a recorrer. Teniendo en cuenta esto, la organización decidió que diez de las once ciudades sede se encuentren en el lado europeo, mientras que solo Ekaterimburgo está ubicada en la Rusia asiática. Es decir que no hará falta recorrer los más de ocho mil kilómetros que separan Moscú de Jabárovsk, por ejemplo. De todos modos, algunas selecciones sí deberán viajar más que otras y ese es otro de los temas a tener en cuenta antes del sorteo del 1 de diciembre.
La distancia más larga entre dos sedes es la que separa a Kaliningrado, un exclave en territorio polaco, y la mencionada Ekaterimburgo. Más de tres mil kilómetros hay entre estas dos ciudades, más de los que hay entre París y Moscú. Ambas sedes serán escenario solo de partidos de primera fase y los organizadores decidieron con buen tino que ningún equipo deba recorrer ese extenso trayecto. Pero sí habrá algunos que pasarán varias horas arriba de un avión durante el Mundial.
La bolilla a evitar es la "B2". El seleccionado que sea sorteado en ese lugar deberá recorrer poco más de 4000 kilómetros en la primera fase (sin contar las salidas ni regresos desde y al campamento base). Jugará el primer partido en Sochi, luego viajará 2016 kilómetros hasta Kazán y cerrará en Kaliningrado, 2084 kilómetros al oeste. A esto se le debe sumar los viajes de regreso. Por ejemplo, si tuviera la concentración en Moscú, se sumarían más de siete mil kilómetros al itinerario, lo que se incrementaría si la base fuera en San Petersburgo.
El "A3" también sufrirá de jet-lag. Debutará en la lejana Ekaterimburgo y luego viajará 2200 kilómetros hacia San Peterburgo, para terminar en Volgogrado. Aquí se suma la dificultad de un primer viaje a la sede más oriental. Algo similar deberá soportar el "D4", que comenzará en Kaliningrado, en el otro extremo del Mundial, y también pasará por la ex Leningrado y la ex Stalingrado. Encontrar un lugar de concentración no demasiado lejano será clave para no perder tiempo valioso.
Dos equipos deberán prepararse para atravesar los 2549 kilómetros que separan a Sochi de Ekaterimburgo. El "C3" y el "F3" jugarán sus últimos dos partidos en esas ciudades, muy distantes no solo geográficamente, sino también desde lo cultural. Los debuts en las centrales Saransk y Nizhni Nóvgorod son una buena noticia al menos.
Otro de los temas a tener en cuenta a la hora de planear los traslados es la diferencia horaria. Esta Copa del Mundo tendrá cuatro husos horarios: Kaliningrado (UTC+2), Samara (UTC+4), Ekaterimburgo (UTC+5) y resto de sedes (UTC+3). También será importante planear los trabajos sin ignorar los distintas climas. Por ejemplo, en la veraniega Sochi puede haber días de 35 grados en junio y julio, mientras que en San Petersburgo el termómetro podría caer por debajo de los diez grados, además del curioso fenómeno de noches de menos de cinco horas y en ocasiones casi sin oscuridad total.
En definitiva, la Copa del Mundo de Rusia será diferente a todas por lo singular del territorio donde se llevará a cabo. Y el sorteo del viernes servirá para comenzar a plenear en serio el mes más importante del fútbol mundial.
