<
>

Roberto Martínez, el constructor de Portugal que busca su obra maestra en el Mundial 2026

Roberto Martínez lidera el sueño de Portugal en el Mundial 2026. AP

Hablar de Roberto Martínez es hablar de un entrenador que construyó su carrera desde un lugar poco habitual en la élite: la reflexión, la formación y una idea de juego sostenida en el tiempo.

Lejos del perfil mediático o del impacto inmediato, su camino se explica por la coherencia y la capacidad de potenciar estructuras colectivas. Hoy, al frente de Portugal, afronta el desafío más grande de su carrera: transformar a una de las selecciones más talentosas del mundo en candidata real al Mundial 2026.

Roberto Martínez, de la formación a la élite

Nacido en Balaguer, Cataluña, Roberto Martínez creció en un entorno donde el fútbol se entendía desde el análisis. Su carrera como jugador —con paso por Real Zaragoza y una etapa formativa en Inglaterra— no lo tuvo como figura, pero sí como un profundo conocedor del juego. Ese recorrido marcaría su identidad.

Antes que un exfutbolista exitoso, fue un observador del fútbol, alguien que aprendió a interpretar los partidos desde adentro. Su verdadera construcción como entrenador comenzó en Inglaterra. En Swansea City dio el primer gran paso: logró el ascenso y desarrolló un estilo de posesión poco habitual para el contexto. Luego, en Wigan Athletic, firmó una de las mayores hazañas del fútbol moderno al conquistar la FA Cup 2013 ante Manchester City. Su paso por Everton terminó de consolidar su perfil: equipos con identidad ofensiva, pero con dificultades para sostener el equilibrio. Aun así, su idea ya estaba definida.

Bélgica, el salto que lo cambió todo

El punto de inflexión llegó en 2016, cuando asumió como seleccionador de Bélgica. Allí tomó el control de una generación dorada y logró algo más importante que ganar: ordenarla y darle sentido colectivo. Con futbolistas como Kevin De Bruyne, Eden Hazard y Romelu Lukaku, construyó un equipo competitivo y protagonista a nivel mundial.

El tercer puesto en el Mundial de Rusia 2018 marcó el mejor resultado de la historia del seleccionado, pero no fue lo único. Martínez se convirtió en el entrenador con más victorias del equipo y lo sostuvo durante años en la cima del ranking FIFA. Bélgica dejó de ser promesa para transformarse en una potencia consolidada.

Portugal y el desafío definitivo

En enero de 2023, tras la salida de Fernando Santos, Roberto Martínez asumió en Portugal, convirtiéndose en el primer entrenador español en dirigir al seleccionado. El contexto exigía una transición delicada: gestionar el legado de Cristiano Ronaldo, renovar el plantel y sostener la competitividad. Su respuesta fue clara: un equipo más flexible, con protagonismo del balón y mayor riqueza ofensiva.

Los resultados no tardaron en llegar. Portugal no solo se adaptó rápidamente al nuevo ciclo, sino que logró dar un golpe de autoridad al conquistar la UEFA Nations League 2025, venciendo en la final a España, uno de los grandes favoritos del torneo.

Ese título no solo validó su idea, sino que posicionó a Portugal como una selección madura, competitiva y lista para pelear por todo de cara al Mundial 2026.

Una idea que busca consagrar en el Mundial 2026

Roberto Martínez representa una escuela clara, influenciada por el pensamiento de Johan Cruyff: juego asociativo, dominio del balón y confianza en el talento. Su carrera, sin embargo, también arrastra cuestionamientos. La falta de títulos importantes y ciertas fragilidades defensivas han sido puntos recurrentes de análisis. Es, en definitiva, un entrenador que ha construido mucho… pero que aún busca la consagración definitiva.

El Mundial 2026 aparece como ese escenario ideal. Portugal reúne experiencia, talento joven y profundidad de plantilla. Y Roberto Martínez, por primera vez, parece tener todas las piezas.

Más que un técnico de resultados inmediatos, Roberto Martínez es un constructor. Sus equipos evolucionan, compiten y tienen identidad. Pero el fútbol de selecciones exige algo más: ganar en el momento justo.

En 2026, con todo alineado, Roberto Martínez tendrá la oportunidad de transformar su obra en legado con Portugal. Porque su carrera ya dejó una marca. Ahora necesita un título que la consagre para que su nombre comience a sonar al lado de los grandes entrenadores.