Felipe Ortega, el niño que sueña con ser árbitro

Felipe Ortega López tiene seis años de edad y sueña con ser árbitro profesional, para ello sigue los consejos del silbante Miguel Ángel Chacón. En un momento en el que el mundo futbolístico es dominado por Lionel Messi y Cristiano Ronaldo, quienes cada fin de semana acaparan los reflectores, el niño de Iguala, Guerrero, anhela algún día ser el encargado de impartir justicia, incluso en Día de Reyes pide silbatos o tarjetas, además de que cuando hace gol en el equipo que juega festeja como si fuera el juez central que avala el tanto.

“Ser la autoridad dentro del terreno de juego es mi pasión y llegar a ser profesional es el sueño a cumplir, me gusta ser árbitro porque es la persona más importante, sin árbitro no hay partido”, declaró Felipe a ESPN Digital mientras vestía su uniforme de silbante y sostenía sus tarjetas.

Susana López explica que fue a los tres años cuando ella y su esposo, Oscar Ortega, se dieron cuenta que su hijo menor tenía la intención de ser árbitro, en gran parte gracias a Javier Ramírez, un silbante de la Liga de Amateur de Iguala, que es mejor conocido por como el “Sacacuijis”.

“Aquí en la casa somos muy futboleros, mi esposo juega a nivel amateur de portero, al igual que mi hijo el mayor, entonces andando en las canchas, cuando mi hijo el mayor jugaba yo de repente perdía a Felipe en las canchas y cuando me daba cuenta estaba con los árbitros y siempre tenía la inquietud de acercarse a ellos, hasta que un día me llegó con un par de tarjetas que le regaló uno de los árbitros que le estaba pitando a mi hijo el mayor”, declaró López para ESPN Digital.

“Es árbitro que pita primera fuerza aquí, que es el que le pita a su papá, en ese momento era como que el árbitro de moda, por decirlo así y Felipe siempre lo veía con muchísima atención, yo veía que observaba todos los movimientos, hasta que él solito se acercó y le dijo ‘préstame el silbato, yo quiero ser el árbitro del medio tiempo’, cuando está el medio tiempo aquí se acostumbra que los niños se metan a la cancha y entonces él en lugar de jugar en la cascarita, como en los demás niños, él era el árbitro y no lo hacía mal, tenía como tres o cuatro años”.

Felipe tiene presente que su sueño de ser árbitro despertó al ver al “Sacacuijis” y ahora aprovecha los medios tiempos de los partidos de su papá, para pitar las cascaritas de niños, en los que también participa su hermano Oscar Ortega de nueve años, quien es portero, al igual que su padre y lo defiende cuando los jugadores lo encaran por sus decisiones.

“Mi papá tiene un amigo, que también es mío, él fue quien me enseñó a ser árbitro y de ahí me empezó a gustar el arbitraje. Todo me llamaba la atención de él”, contó Felipe a ESPN Digital, quien no duda en sacar sus tarjetas cuando es necesario: “Si se me empiezan a ir encima, pues se van expulsados”.

Sus constantes apariciones vestido de árbitro en las canchas de Iguala hizo que enterara Miguel Ángel Chacón, silbante de la Liga MX oriundo de la misma ciudad se enterara, quien pidió conocerlo para darle consejos, uno de ellos fue que jugara futbol para conocer el deporte, pues Felipe solo quería ser árbitro, no futbolista.

“Llegó a oídos de Miguel eso, me contacta ‘cómo está eso de que tengo un paisano que quiere ser árbitro’ y en un diciembre que vino nos citamos en el centro de la ciudad y ahí conoció a Felipe, le regaló unas tarjetas y le platicó cuál es una carrera de arbitraje. Le dijo que lo importante es que estudiara, que también lo jugará porque él se reusaba a jugar futbol porque decía que él no, que él iba a ser árbitro y le dijo que él lo había jugado para conocerlo más a fondo y fue cuando Felipe decidió jugar futbol”, externó.

“Yo ya tenía dos torneos insistiendo de que jugara porque mi otro hijo juega, incluso lo hice portero el primer torneo y me dijo que no le gustaba la portería. Bueno de jugador y me hacía que llegáramos al campo y ‘se me olvidaron las calcetas’, ‘dejé la playera en la sala’, lo hacía a propósito, olvidada las cosas para no jugar, hasta que Miguel le dijo que lo tenía que jugar para que lo entiendas”

Chacón le hizo una invitación para que acudan a un entrenamiento de árbitros a las instalaciones de la Federación Mexicana de Futbol, sin embargo, por los compromisos escolares de Felipe no ha podido acudir.

En cada final de la Liga Amateur de Iguala, Felipe sale con los árbitros encargados de pitar, algunos de ellos han sido profesionales como el caso de César Ramos Palazuelos o Francisco Chacón, quien considera como su amigo.

“El primer árbitro con el que él se tomó una foto, un árbitro profesional fue Francisco Chacón. Tenía como cuatro años, vino a pitar una final, aquí a Iguala traen mucho los árbitros, incluso el último que vino fue César Ramos. Cuando trajeron a Paco Chacón, la primera vez, se tomó una foto. Justo prendí la tele un viernes y estaba un partido de Tiburones y él me dice ‘mira mamá ahí está mi amigo Paco Chacón’, inmediatamente va sobre el árbitro, todos los partidos que ve es viendo sobre el arbitraje”.

A su corta edad ya cuenta con una acreditación como miembro honorario de la asociación de árbitros de Guerrero, misma que recibió entre lágrimas por la emoción de haberlo conseguido a su corta edad en octubre del 2017.

Su pasión por el arbitraje lo refleja cada que ve un partido de futbol, no importa si tiene que defender a los hombres de negro ante la opinión de sus familiares.

“Cuando un árbitro marca algo y la gente se le va encima como suele pasar en cualquier lado, él los defiende incluso sobre su familia, o sea si está algún familiar gritando algo en contra del árbitro, él ‘cállate, es humano, se puede equivocar, no le grites’ y también es mucho de ‘no tenía necesidad de hacer esa falta mamá, porqué lo hacen, qué no saben que existe el Fairplay’”, relata la madre del niño árbitro, quien reveló que no desperdicia el Día de Reyes Magos.

“Yo decía que esto va a ser cuestión de unos meses y se le va a olvidar, pero en realidad me he dado cuenta que sí lo tiene, no sé qué le depare el futuro, pero sí está como que muy en su papel de que realmente tiene que ser árbitro. Les pidió a unos reyes banderas de árbitro, literal en la cartita decía unas banderas de árbitro, no pidió juguetes, no pidió nada más que unas banderas de árbitro y unos tenis como los que usan los árbitros”.

Felipe está cerca de llegar a los siete años de edad, a pesar de ser goleador, no pierde su sueño de ser árbitro profesional y prefiere tener un silbato o banderas en lugar de patear el balón, incluso anhela llegar a los 13 años para comenzar a pitar en Iguala. Sigue los consejos que le da Miguel Ángel Chacón, quien le recomendó terminar una carrera, pero mientras ello llega, se encarga de pitar cascaras.

“Antes de que estar en esa carrera tengo que hacer otra para también seguir estudiando. Quiero que jueguen limpio, que no hagan ninguna falta, que hagan de cuenta que el árbitro no existe, pero que no van a hacer nada”, expresó Ortega, quien disfruta vestir de árbitro, situación que lo pone “muy contento y muy feliz” y cada que saca una de sus tarjetas siente “autoridad”.