Un puma enojado

UN PUMA ENOJADO

Un enojo especial, diferente, hasta emocionante ¿Síntoma de que ya no maduré? A mi edad, ya entonces soy un caso perdido. Me sigo enojado igual que cuando era niño, incluso hasta peor, cuando pierden mis Pumas.

Y digo mis Pumas, porque lo son. Tan míos como del rector de la UNAM, así como de todo integrante de la Plus, Ultra, VIP, o de la Rebel por ejemplo. Tantos años en las gradas de Ciudad Universitaria, tantas horas pegado a la televisión o la radio, y las millones de palabras leídas en la prensa, hacen que el equipo me pertenezca.

Lo mismo y por eso me arden tanto las derrotas, porque Pumas es parte de mi vida, de mi historia. Yo no sería lo mismo sin ellos, para bien o para mal.

Después de la madrina que nos puso el América el pasado miércoles en nuestro estadio, reconfirmé que mantengo un sentimiento diferente, que sólo habilita el futbol, el amor por mi equipo... y aunque es parecido al coraje, me gusta, lo disfruto, pues le brinda un sabor especial a los días que no son de cumpleaños, ni de vacaciones, a esos que consideramos cotidianos.

AUNQUE VIVO DEL FUT...

No lo puedo ver únicamente como un trabajo. A veces envidio a esos analistas serios y solemnes que juran no irle a ningún equipo. Que presumen analizar el futbol como si estuvieran analizando una ecuación química. Que les produce la misma emoción hablar de un partido que de la manera en la que se debe de fabricar un envase de cartón de leche. Aseguran que como les pagan para dialogar profesionalmente del fut, deben de ser tan fríos como quienes revisan la sanidad de la cocina de un restaurante.

¡ES FUTBOL, MALDITA SEA!

Un juego transformado en negocio para crear emociones. Si se practica es muy buen ejercicio (aunque muy peligroso para las rodillas), y si se contempla es para disfrutarlo, para entretenerse. Es un espectáculo ideado para satisfacer las ganas del público de sentir emociones. Sí, no existiría con los futbolistas, pero tampoco sobreviviría sin las aficiones.

¡SIENTAN, EMOCIÓNENSE!

Si les gusta el futbol profesional, no atenten contra su objetivo de hacer que el público pueda encontrar en él un motivo de alegría, un refugio contra la cotidianidad, un analgésico contra los problemas. No hablen de él como si estuvieran en un funeral, o dando la noticia del violento derrocamiento de un gobierno, no confundan a la gente dándole a ese juego una seriedad o importancia que no merece.

ESPERANZA EN LA REMONTADA

Porque tengo la intención de disfrutar plenamente este juego y encontrarle la mayor alegría posible, mantengo la esperanza de la remontada de Pumas en el Azteca. Porque a nadie daña esa esperanza. Porque me hace bien tenerla.