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Xolos, a diez años de construir un oasis de futbol en Tijuana

TIJUANA – Es la hora pico. Miles de tijuanenses se han juntado, como lo hacen diario, para regresar a casa después del trabajo. Aún con una población de poco menos de dos millones de habitantes, la situación de tráfico en la ciudad no se compara con algunas de las grandes metrópolis de México. De repente suena un claxon, o se combinan los altos volúmenes de los estéreos, produciendo el efecto de que simultáneamente se escuchan diez canciones a la vez pero también, ninguna.

Frente a las bellas líneas de color naranja y rojo que entrega el atardecer, un perro grande, el Xolo Mayor, se para encima del Estadio Caliente y apunta hacia los conductores que manejan por el Boulevard Agua Caliente. Su mera presencia, esa que corona un inmueble de primer mundo, donde juega un equipo que ya fue campeón, en una ciudad que hasta hace poco, se le conocía más por ser un refugio del exceso, aún se considera impresionante.

Y es que, hace casi diez años (14 de enero de 2007), todo era una gran fantasía.

Antes de los Xolos, la posibilidad de un equipo de primera división en Tijuana era una idea poco creíble. “Me acuerdo en la primera temporada, estábamos regalando boletos,” recuerda Manuel Medina, periodista que cubre los Xolos y trabajó para el club en el 2007, año de su fundación. “Le regalé a un señor un par de boletos y me los aventó en la cara.” El señor le dijo a Medina que no le interesaba el futbol, y que el resto de la ciudad compartía su opinión.

En aquel entonces, es probable que muchos tendrían ese mismo pensamiento. Por las calles de Tijuana era más común ver personas vistiendo jerseys de equipos de la NFL, NBA o Ligas Mayores antes que cualquiera de un equipo de futbol mexicano. Geográficamente hablando, Tijuana es la urbe más lejana de la Ciudad de México en todo el país, un tema que curiosamente enorgullece a muchos. “La gente decía que el futbol era un deporte para los chilangos,” recuerda Medina, utilizando esa palabra que describe a los capitalinos.

Pero para Jorgealberto Hank, el fundador y propietario del equipo, el futbol en Tijuana no era un supuesto, sino una realidad en potencia, pese a que la historia de la ciudad juntaba los cadáveres de proyectos fallidos como Trotamundos, Nacional y Stars. “Cuando empezamos el proyecto en Liga de Ascenso, fue creciendo la afición poco a poquito y el arraigo fue creciendo exponencialmente,” diría Hank en una entrevista con TVC Deportes en 2013. “Construímos parte del estadio y la gente vió que el proyecto iba en serio,” continuó.

Como remarca Hank, el Estadio Caliente fue un factor importante para el crecimiento y el éxito del club. Hasta ese entonces, ningún estadio exclusivamente para futbol se había construído en Tijuana. “Un día me acuerdo que nos dijeron si queríamos ir a ver la construcción,” recuerda Medina. “Llegamos a la obra y se veía un hoyo enorme donde iban a construirlo. En ese momento me di cuenta que iba en serio.”

Tanto el estadio como el club se convirtieron a lo largo de los años como un símbolo de Tijuana, ciudad que ha tenido que rehabilitar su imagen ante la ola de violencia que se propagó hace una década. El equipo se convirtió en una atracción turística que, junto con la zona gastronómica y las atracciones culturales de la región, significaron un nuevo comienzo para la ciudad.

A los cuatro años de ser fundado, el club ascendió. Dieciocho meses después, festejaba su primero y hasta el momento, único campeonato de Liga MX. “No hay mejor sentimiento que tu primer campeonato,” dice Greg Garza, el lateral mexico-americano que jugó con el club durante casi cinco años. “Desde que lo ganamos, caminaba por la calle en Tijuana y la gente me decía 'campeón', es un gran sentimiento,” continúa.

La presencia de jugadores como Garza significó además una estrategia poco explotada hasta ese entonces en el futbol mexicano: la búsqueda y contratación de talentos mexico-americanos en Estados Unidos. El equipo campeón del Apertura 2012 tenía a jugadores como Garza, quien nació en Texas, Edgar Castillo, nacido en Nuevo México, y Joe Benny Corona, de Los Angeles. Al paso del tiempo, el club ha contratado jugadores a nivel selección como Hérculez Gómez y Michael Orozco, pero también ha desarrollado nuevos talentos como Corona, Garza y Paul Arriola. En ocasiones, el primer contacto ha sido incluso con medios poco convencionales.

“El scout de los Xolos me contactó por primera vez en Facebook,” recuerda Arriola. Tras el Mundial Sub-17 de 2011, Tijuana se interesó en Arriola, un elemento que ya estaba en fuerzas básicas del Galaxy de Los Angeles. “Yo no sabía nada del equipo antes de eso, pero luego Stevie Rodríguez y Alejandro Guido se contrataron con el equipo también,” dice Arriola, refiriéndose a sus compatriotas.

Hoy, Arriola es uno de varios estadounidenses que se encuentran en el plantel de Xolos, algo que ha beneficiado al club en la cancha y también desde el punto de vista mercadológico, cultivando afición en Estados Unidos. “He ido a San Francisco algunas veces y hasta ahí veo (el logo del equipo) en los autos,” dice Garza.

Entre otros detalles, la marca de cerveza estadounidense Bud Light es el patrocinador oficial de esta bebida para el club, algo que probablemente sería insólito para cualquier otro equipo de la Liga MX. Además, el equipo mantiene un sitio web oficial así como cuentas de redes sociales con contenido exclusivamente en inglés, reflejando su naturaleza bicultural y binacional. Estas estrategias, hechas con el propósito de crecer y mantener su afición, nunca han sido tan vitales.

Tras una ausencia prolongada de la Liguilla, el equipo ha vuelto al protagonismo con Miguel Herrera, quien se achacó un superliderato en el Apertura 2016 antes de caer en cuartos de final contra León. Aún así, se puede argumentar que hoy, más que nunca, es más difícil para Xolos tener éxito sobre la cancha.

Los cambios de reglas permitiendo la entrada a más extranjeros han golpeado la posibilidad del club a hacer fichajes de impacto, ya que no operan usualmente con el presupuesto de clubes como Tigres, Monterrey, Chivas o América. Luego del éxito que han tenido fichando jugadores estadounidenses, otros clubes han hecho lo mismo, creando competencia para Xolos. Finalmente, el equipo podría tener competencia dentro de su propio mercado, ya que la ciudad de San Diego es candidata para recibir una franquicia de MLS en los próximos años.

Aún así, en su corta historia, Xolos ya es una historia de éxito. En apenas diez años, ha conseguido logros imborrables sobre la cancha, así como fungir de artífice y símbolo de cambio social en su ciudad.