BARCELONA -- Dani Alves ya ha superado su particular reto. Le han bastado apenas tres meses de la temporada para ganarse a quienes dudaron de su fichaje por la Juventus, que no eran pocos, y para demostrar que cumplidos los 33 años mantiene el secreto de la juventud impregnado a su rendimiento.
“Ha sorprendido gratamente. Mantiene un ritmo muy elogioso en todos los partidos y ha dado al equipo ese aire alegre que todos le recordaban en Barcelona” sostiene Andrea Torre, periodista afincado en Roma y que recuerda que el club giallorossi descartó su fichaje argumentando la edad.
El mismo argumento, de hecho, que se esgrimió en Barcelona para abrirle la puerta a su salida sin intentar convencerle de seguir en el Barça.
Muchos de los que hace un año consideraban el momento para que se marchase del Camp Nou hoy admiten sin remordimientos que, quizá, Alves debería seguir en el equipo azulgrana, apoyando a Messi en esa banda derecha que haciendo suya Sergi Roberto echa de menos la electricidad del brasileño.
Este miércoles Alves cumplió sus primeros cien partidos internacionales con Brasil y suma ya 675 desde que en 2001 debutase con el Bahía, un año antes de que Monchi apostase por su fichaje para el Sevilla siendo un auténtico desconocido.
Su crecimiento desde entonces ha sido constante y si fue protagonista en el comienzo de la edad de oro del equipo andaluz, se convirtió en una de las claves que explican la mejor época del Barcelona. El mejor socio de Messi. Con eso se dice todo.
En Italia suele recordarse que Cafú llegó al Milan cumplidos los 33 años y entre rumores de que después de seis temporadas en la Roma ya estaba muy lejos de su plenitud… Se retiró al cabo de cinco años por la puerta grande y siendo considerado el mejor lateral diestro visto en San Siro en las últimas décadas.
Ese es, a largo plazo, el desafío al que se enfrenta Alves, que si en la selección tiene a tiro los 101 partidos de Robinho y los 102 de Ronaldinho, en la Juventus sueña con sumarse al club de los ganadores de la Champions en dos clubs distintos.
“Ofrece una imagen desenfadada y que algunos puede no gustar fuera del campo, pero es un profesional mayúsculo” apunta desde Sao Paulo Joaquim Piera, quien rememora una entrevista en 2003, tras la conquista del Mundial sub’20 en la que el lateral mantenía que su objetivo era “conseguir que todo el mundo hable de mi”.
Lo consiguió en el mejor Barcelona de la historia y mantiene en la Juventus un nivel inmejorable, ganándose la confianza de un Allegri que se muestra impotente a la hora de frenar su ambición y su recorrido incansable por la banda derecha, mientras la hinchada de la Juventus se rinde a su entrega.
Alves firmó un contrato de dos temporadas con la Juve, que se reservó la opción de renovarle por otra campaña más. Y hoy por hoy existen pocas dudas de que el club le ofrecerá esa continuidad.
Tal es así que en Italia empieza a ser comparado con el Cafú que llegó al Milan. Hasta el punto que los fans de la Vecchia Signora suspiran por ver en Alves a una nueva versión de aquel.
